Virginijus Praskevicius: El campeón de Europa que pasó mal por Fuenlabrada

Virginijus Praskevicius: El campeón de Europa que pasó mal por Fuenlabrada
El campeón de Europa que pasó mal por Fuenlabrada

Javier Ortiz Pérez

Jugando Euroliga con el Ulker.
Jugando Euroliga con el Ulker.

Bastante ‘rana’ le salió Virginius Praskevicius al Fuenlabrada en la temporada 2006-07. En el club creían que fichaban a un sólido interior que apenas tres años se había proclamado campeón de Europa con Lituania, pero poco hubo de eso. Acabó saliendo por la puerta de atrás sin que absolutamente nadie lo lamentase. Quizás ni siquiera él mismo.

Praskevicius, con sus elegantes 2,06,  podía considerarse una apuesta segura. Ni siquiera podía pensarse que era demasiado mayor, en la cuesta abajo de su carrera: tenía 28 años y poseía una amplia experiencia aquí y allá. Habitual en las selecciones inferiores lituanas y nacido en Kaunas, es curioso que su formación estuviese desvinculada del ‘gigante’ Zalgiris y que solamente jugase una temporada en ese club, habitual aglutinador del talento del país.

Tras pasar por el Lavera y el Atletas de su ciudad, en 1997 emprendió una curiosa aventura cuando todavía no tenía ningún renombre internacional: unos meses en la CBA, en LaCrosse Bobcats, con vistas a entrar en la NBA. Estuvo a punto de conseguirlo, pero los Minnesota Timberwolves le cortaron después de agotar un contrato temporal y no llegó a debutar.

Pocos meses en el Fuenlabrada.
Pocos meses en el Fuenlabrada.

De regreso a Europa, se mostró cómodo en Turquía (Besiktas, Ulker) con la reseñada temporada en el Zalgiris, la 97-98 (ganando la Copa Saporta), y asomándose también a Bélgica (Ostende, MVP y campeón de liga en 2001), Israel (Hapoel de Tel-Aviv) e Italia (Capo d’Orlando). En medio de todo aquello, el oro del Eurobasket de 2003 en Suecia. Jugó solo cuatro partidos (y una media de 8,3 minutos) como último interior de la rotación, pero ahí queda el logro.

En Fuenlabrada se le reservaba un papel importante, pero su rendimiento no satisfizo en absoluto a Luis Casimiro (6,3 puntos y 2,7 rebotes en 20 minutos). Llamativo es que su mejor partido fuese el inaugural, ante el Granada, cuando sumó un 18+6 en 35 minutos. Pero algo ocurrió por el camino porque primero dejó de ser titular, formando pareja con Tom Wideman, y después su importancia se fue reduciendo casi al mínimo. En sus últimos siete partidos apenas tiró y acertó (3/15 de dos y 4/12 en triples). Se empezaba a oler el desenlace y en la jornada 22 llegó su último encuentro (0 puntos y 1 rebote en 9 minutos frente al Estudiantes), antes de ceder su puesto a Lamont Barnes.

El ‘corte’, que se produjo después de ser humillante trance de verse apartado del equipo “por bajo rendimiento”, debió afectarle de alguna manera porque la temporada siguiente no llegó a jugar, pero sí que regresó para incluso tener una experiencia en China. Cerró su recorrido en el 2010 con el Utena Juventus.

¿Desde entonces? Lo más llamativo es un reciente reportaje publicado en Lituania en el que confiesa su gran afición por los caballos. Poco importa que por su corpulencia, montar pueda resultar dificultoso. Hace cuatro años se aficionó al mismo tiempo que su hija y se ha convertido en un auténtico experto desde entonces. Compró un animal e intenta salir con él todos los días a dar un paseo e incluso a realizar unos saltos, aunque competir en esta modalidad le parece demasiado ambicioso.

Con su caballo (Foto: Delfi).
Con su caballo (Foto: Delfi).