Josu Pérez: Sacrificado pívot guipuzcoano procedente del voleibol

Josu Pérez: Sacrificado pívot guipuzcoano procedente del voleibol
Sacrificado pívot guipuzcoano procedente del voleibol

Javier Ortiz Pérez

Temporada 83-84, Arabatxo Baskonia.
Temporada 83-84, Arabatxo Baskonia.

Josu Pérez asegura que tiene que hacer mucha memoria para hablar de su época en el baloncesto. Ya era veterano cuando pudo inscribir su nombre en la historia ACB, cuya primera edición, la 83-84, pudo disputar con la camiseta (entonces verde) del Arabatxo Baskonia. Tenía por entonces 32 años y le quedaba poco baloncesto en el cuerpo, pero forma parte de la historia.

Jesús Pérez Arrieta nació en Eibar (Guipúzcoa) en julio de 1951. En su localidad natal practicó sobre todo el voleibol, pero el baloncesto se cruzó en su camino en San Sebastián, cuando ya tenía 16 años. “Me captó Josean Gasca. Supongo que le llamó la atención mi corpulencia física. Empecé tarde, pero trabajé mucho para mejorar”, recuerda.

Este pívot de 2,03 asegura que nunca fue profesional del baloncesto, pese a haber jugado en varios equipos (Kas Bilbao, Atlético San Sebastián, Breogán, Dicoproga de Vitoria, Huesca, Zaragoza) a lo largo de toda la década de los 70 y principios de los 80. “Primero estudiaba Ingeniería Eléctrica y después abrí mi propia empresa, siempre compatibilizándolo con el baloncesto”, apunta. Se considera a sí mismo “un jugador de equipo, sacrificado, y probablemente eficaz, pero nada brillante. Me aplicaba a otras cosas que no tenían mucho que ver con el lucimiento personal, aunque tenía un buen tiro de 4 o 5 metros, eso sí”.

Imagen reciente en San Sebastián.
Imagen reciente en San Sebastián.

A Vitoria, donde había conseguido un ascenso a la entonces Primera Nacional con el Dicoproga, regresó en 1983 para disputar aquella liga inaugural. “Teníamos un equipo bueno, sobre todo por un jugador tan impresionante como Essie Hollis, gran tipo con el que todavía mantengo el contacto. Pude jugar bastante porque teníamos una estructura con un americano que jugaba por fuera”, comenta. Sí, para ser un pívot nacional de la época no está mal promediar 24 minutos (4,9 puntos y 3,1 rebotes según las estadísticas oficiales).

Después de aquella campaña parecía que iba a renovar, pero no se entendió con la nueva directiva y marchó a la cercana Burgos, donde concluyó su carrera dos años después al tiempo que alentaba el crecimiento de su empresa. Renotec Sport, de implantación nacional, tiene su centro de operaciones en el mundo de las  instalaciones deportivas.

Al final, después de un rato de charla, resulta que Pérez recuerda más de lo que aseguraba al principio: “Cuando miro a aquel baloncesto, lo hago sobre todo con mucha humildad. Los de ahora son mucho mejores que nosotros en todo, tanto física como técnicamente. A los que jugábamos entonces nos destrozarían. También es cierto que antes había mucho más respeto por los árbitros y los rivales. Puedo decir orgulloso que después de casi 20 años de carrera, me retiré sin que me hubiesen pitado una sola técnica”.

Con Josean Querejeta no llegó nunca a coincidir en el mismo equipo, aunque por muy poco. Conservan una buena relación, de todos modos. “No creo mucho en lo que suele decirse del ‘carácter Baskonia’, pero creo que el actual club es su gran obra. Ha construido algo muy grande y sólido partiendo de muy pocos mimbres”.

Un último detalle: a Pérez le llamaban ‘Chus’ antes de jugar en Zaragoza, pero como allí coincidió con Chus Iradier, para evitar confusiones pasó a ser ‘Josu’, la otra forma de llamar a los ‘Jesús’ en euskera. Y con eso se quedó, claro.