Jaume López: Respirando baloncesto desde que tenía dos días

Jaume López: Respirando baloncesto desde que tenía dos días
Respirando baloncesto desde que tenía dos días

Javier Ortiz Pérez

Debut ante el Granada.
Debut ante el Granada.

Jaume López debutó en la Liga Endesa con el Ricoh Manresa en la temporada 2007-08. Jugó un encuentro más en aquella campaña y tres más en la siguiente. Han pasado casi diez años desde entonces y lo que entonces era un chico joven se ha convertido en un fijo en el grupo C de la Liga EBA. La que arranca será su cuarta temporada en el Collblanc después de haber pasado por el Sabadell.

“Hemos hecho un grupo de amigos muy bueno, contando con jugadores de mucha experiencia y nivel para esta categoría. Conmigo como jugador, llevamos tres años seguidos disputando fases de ascenso, de los cuales conseguimos uno deportivamente. Seguimos compitiendo y disfrutando a las órdenes de Josep Maria Marsà y Pere Lluis Coromines”, comenta.

Sin haber cumplido todavía los 27, le queda todavía mucho por disfrutar de un deporte que considera “maravilloso” y cuyo ambiente siempre se ha respirado en su casa. “Mi primer contacto con el baloncesto fue a los dos días de nacer. Era fin de semana, mi padre tenía partido y no había razón para no ir”, comenta entre risas. “Oficialmente empecé a jugar a los 7 años con el colegio, aunque ya tocaba balón des de que tengo uso de razón”, añade.

Siendo así, tiene lógica que la incorporación a un club como el Manresa le hiciese una enorme ilusión. “Sabíamos de la buena fama en cuanto a la cantera de Manresa, así que en júnior de primer año decidí dar un paso más y fichar por el júnior de segundo año del CBiUM. Debo agradecer en especial a Xavi García y Josep Riera entre muchas otras personas, jugadores y técnicos la confianza, trabajo y apoyo que recibí ese primer año”, dice.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Y llegó el gran momento: el 16 de diciembre de 2007 en el choque frente al Granada de la mano de Jaume Ponsarnau: “La sensación fue increíble. Recuerdo que fue un cambio a 46 segundos del fin del segundo cuarto para defender y proteger de faltas a Rafa Martínez. Recuerdo estar tan concentrado que hasta la media parte en el vestuario no fui consciente de lo que acababa de suceder. Sin olvidar la derrota por dos puntos, no faltaron las felicitaciones de mis compañeros de equipo y ‘staff’, además de la correspondiente merienda que tuve que traer como tradición por haber debutado”.

López se considera “un jugador inteligente, que valora el trabajo defensivo y el juego en equipo. Bastante más tirador que penetrador, aunque soy capaz de generar para asistir y crear opciones”. Parece que tiene la cabeza bien amueblada: hace años que comparte el baloncesto con un trabajo como ingeniero “sin olvidar mi familia y ocio. Sigo disfrutando de este deporte, aunque no sea en la máxima categoría y a la vez me permite avanzar en todos los aspectos de mi vida que quiero potenciar”.