Federico Kammerichs: ‘Yacaré’, un prototipo de competitividad argentina

Federico Kammerichs: ‘Yacaré’, un prototipo de competitividad argentina
‘Yacaré’, un prototipo de competitividad argentina

Javier Ortiz Pérez

Valencia, en el 2002.
Valencia, en el 2002.

Fue un gusto (como dicen ellos) tener por aquí a Federico Kammerichs, también conocido como ‘Yacaré’. Si se ahonda un poco, el mote le viene perfecto: el yacaré es un caimán que te devora a la mínima que te descuides. Y eso es lo que hacía Kammerichs, el típico jugador argentino híper competitivo que buscaba el aro con una avidez enorme.

¿Buscaba? No, seguro que todavía lo busca. Sigue en activo, a los 36 años, en el Unión Goya de su ciudad natal, después de haber amagado un par de veces con la retirada, un poco al estilo de Walter Hermann o Carlos Delfino. Y es que a estos chicos les cuesta abandonar la cancha, ese lugar donde tanto disfrutan y han hecho disfrutar. Él, en principio desde el puesto de ‘3’ alto, moderno, pero también pudiendo echar una mano como ‘4’.Fue un gusto (como dicen ellos) tener por aquí a Federico Kammerichs, también conocido como ‘Yacaré’. Si se ahonda un poco, el mote le viene perfecto: el yacaré es un caimán que te devora a la mínima que te descuides. Y eso es lo que hacía Kammerichs, el típico jugador argentino híper competitivo que buscaba el aro con una avidez enorme.

¿Buscaba? No, seguro que todavía lo busca. Sigue en activo, a los 36 años, en el Unión Goya de su ciudad natal, después de haber amagado un par de veces con la retirada, un poco al estilo de Walter Hermann o Carlos Delfino. Y es que a estos chicos les cuesta abandonar la cancha, ese lugar donde tanto disfrutan y han hecho disfrutar. Él, en principio desde el puesto de ‘3’ alto, moderno, pero también pudiendo echar una mano como ‘4’.

Habitual con la selección argentina.
Habitual con la selección argentina.

Estuvo bien el ojeador del Valencia Basket que se lo trajo en el 2001, con apenas 20 años, de la mano de Adrián Boccia. El Real Madrid se había interesado por él, también fascinado por sus actuaciones en la primera división argentina con el Ferro Carril Oeste. En ‘La Fonteta’ hicieron una apuesta a largo plazo con él que salió bien. El primer paso fue cederle durante una temporada al Ourense (LEB), donde firmó unos estupendos 12,9 puntos y 6,5 rebotes a la espera de conseguir el pasaporte alemán. Ya sin ocupar plaza de extranjero tenía hueco claramente en la primera plantilla ‘taronja’ y así lo demostró durante tres campañas (de 2002 a 2005). Hasta fue elegido en el ‘draft’ del 2002 por los Portland Trail Blazers con el número 51, unos puestos por delante de su compatriota Luis Scola (56).

Después, enlazó varios años más en España: Girona (2005-06), Gipuzkoa (2006-07) y Murcia (2007-08), donde por cierto cambió su habitual barba por un bigotazo muy llamativo. Pero parece que donde más huella le quedó a nivel personal fue en Ourense, adonde regresa periódicamente. En 2008 fue entrevistado por el diario La Región en una de sus visitas: “He estado en muchos sitios y en todos he dejado amigos pero no tantos como aquí. Aquí están mis amigos, mi gente de confianza. He estado en muchas ciudades y me gusta volver a todas pero siempre encuentro un hueco para volver a Ourense cada vez que junto unos días libres”.

Siempre fue garantía de trabajo en la pista, de un juego muy alegre de correr, de defender intenso y ser agresivo en ataque. Quizás lo que le faltaba era un poco más de amenaza desde la línea de tres puntos, pero poco más. Estaba caro ir a la selección argentina y lo logró en muchas ocasiones, participando en el bronce de Pekín-2008 (poco), el oro del Torneo de las Américas del 2011 (mucho) y también del amargo cuarto puesto en Londres-2012. En los últimos años, tras salir de Murcia, ha estado sobre todo en su país, en el Regatas Corrientes, aunque también tuvo una pequeña aventura en el Flamengo brasileño.

El Murcia, último equipo español.
El Murcia, último equipo español.

“Seguramente el día que cuelgue las botas, evaluaremos qué hacer. Uno poco a poco va intentando alargar la mirada, el pensamiento, porque tienes que ir buscando qué hacer. Tengo varias cositas. Tenemos un negocio con mi viejo (padre). Si me animo, estudiaré alguna cosita, porque la Historia me encanta”, comentó sobre el futuro en una entrevista en el 2013, en la que decía que le ‘seducía’ trabajar más con la base que con profesionales.