Bud Eley: El miedo que transmitía un adicto a las alitas de pollo con patatas

Bud Eley: El miedo que transmitía un adicto a las alitas de pollo con patatas
El miedo que transmitía un adicto a las alitas de pollo con patatas

Javier Ortiz Pérez

Gran Canaria, su primer equipo español.
Gran Canaria, su primer equipo español.

Daba miedo Bud Eley, ¿no? Un miedo de esos bien visible, y no por razones precisamente ocultas, intangibles. No. Eley era el miedo personificado con esos 2,09 de estatura, un cuerpo ancho y musculoso y ningún miramiento cuando saltaba a la cancha. Con esos ingredientes se ganó bien la vida como pívot especialista durante unos años en España.

Eley no se llama Bud de nombre, sino William Keith. Quizás le pusieron el apelativo como homenaje al recientemente fallecido Bud Spencer, también otro tipo de verdad, aunque fuese el celuloide. El caso es que llegó a Europa sin un gran cartel: había pasado cuatro temporadas en la universidad de Southeast Missouri State y había sido ignorado en el ‘draft’ para el que se presentó, el de 1999.

En Turquía empezó a demostrar que quizás estaban acostumbrados en la NBA y en su primera temporada fue el máximo anotador de la liga turca con el Besiktas. Llaman la atención aquellos 23,9 puntos cuando no parecía un jugador demasiado dotado en ataque, pero también es cierto que cuando se la dabas cerca del aro, era muy complicado parar con esa corpulencia. No se complicaba.

Dos etapas en Menorca.
Dos etapas en Menorca.

Tras una segunda campaña en Turquía con el Fenerbahce Ulker y unos meses en la ABA con los Detroit Dogs, su primer equipo en España fue el Auna Canarias (actual Herbalife) en la 2002-03, donde dejó huella porque a partir de entonces su vida, con un pequeño paréntesis en Italia (Scavolini 2003-04) y otro en Irán (Mahram Teherán 2009-10) estuvo ligada con la actualmente conocida como Liga Endesa.

Bien conocen de sus virtudes, además de en Las Palmas de Gran Canaria, en otros lugares como Menorca (dos etapas, 2005-06 y 2008-09) y Valladolid (2006-08). En total, 186 partidos (178 como titular) con medias de 12 puntos, 6,7 rebotes y 1,2 tapones en 27 minutos. Rara vez se alejaba del aro, como buen ‘5’ clásico, y por eso totalizó solamente 25 triples lanzados (solo 7 convertidos...).

Ya muy veterano, en el 2010, fichó por el Melilla para estrenarse en la LEB, pero la rotura del tendón de Aquiles en pretemporada le impidió jugar un solo partido oficial y acabó llevándole a la retirada. No ha sido posible localizarle, aunque algunas fuentes indican que vive en su Detroit natal.

De él nos cuenta unas cuantas curiosidades Álvaro Vaquero, que era preparador físico y técnico ayudante del Menorca: “Era un tío muy peculiar, un niño grande, buen chico, pero muy introvertido. Con el tiempo que pasó aquí solo aprendió a decir en español ‘pollo alitas y patatas’, que era lo que pedía para comer en un garito que se lo llevaba a casa. En la primera pretemporada, cuando llevábamos 20 días concentrados fuera de casa, cuando terminaba de comer se giraba la silla y se ponía a mirar a la pared. Decía que estaba cansado de ver a los mismos. Era un gran pasador desde poste bajo, además de anotar y rebotear por lo grande que era”.

En Melilla, donde no llegó a debutar en partido oficial (Foto: Infomelilla.com).
En Melilla, donde no llegó a debutar en partido oficial (Foto: Infomelilla.com).