Laurent Foirest: El ‘bleu’ que se metió en el bolsillo al Buesa Arena

Laurent Foirest: El ‘bleu’ que se metió en el bolsillo al Buesa Arena
El ‘bleu’ que se metió en el bolsillo al Buesa Arena

Javier Ortiz Pérez

Tres años en Vitoria.
Tres años en Vitoria.

Se ve que Laurent Foirest es un hombre de profundas fidelidades, al menos a nivel deportivo. En una carrera de 20 años solamente vistió cuatro camisetas distintas: Antibes, Pau Orthez (dos etapas), Villeurbanne y, por supuesto, Tau Cerámica. En el Baskonia estuvo cuatro años, desde 1999 a 2003, convirtiéndose en uno de los jugadores más queridos por la hinchada, no solamente por su acierto en la media y larga distancia, sino por su compromiso e implicación. Un ‘fichajazo’ que, cuando se produjo, tampoco levantó una ola de entusiasmos, pero que acabó siendo muy rentable.

En sus 154 partidos ligueros promedió 9,7 puntos en 25 minutos. Su imagen la tenemos bastante reciente aún: era un escolta al mismo tiempo fino y de ‘rompe y rasga’, una extraña combinación que solía ser desconcertante. Sus detalles de calidad eran sublimes, pero tampoco renunciaba nunca a ‘bajar al barro’ a por un balón perdido.

Foirest no era un desconocido cuando llegó a Vitoria. Era internacional y había ganado algunos títulos en Francia, primero en Antibes y luego fundamentalmente en el Pau Orthez. Pero había que verle en un grande de Europa y respondió a las mejores expectativas. Él recuerda su fichaje en ‘Memoria Baskonista’, el libro de Rubén Gazapo y Sergio Vegas que desglosa la historia del club en entrevistas de todas las épocas. “Sergio Scariolo quería llevarme a Vitoria y me llamó. Gracias a él acabé en el Baskonia. En abril vinieron a verme a Francia Josean Querejeta y Alfredo Salazar para firmar el contrato”, comenta.

150 veces internacional.
150 veces internacional.

Según afirma, su primera temporada, la 99-2000, no fue fácil “porque no ya estaba el entrenador que me fichó”, pero sí defiende el trabajo que hizo Salva Maldonado antes de ser destituido. “No lo entendí porque éramos segundos. Luego llegó Julio Lamas, además del fichaje de Fabricio Oberto, y no pude disputar demasiados minutos. Eso sí, me sirvió para aprender cosas sobre España y la competición”.

En el verano del 2000 se produjo la llegada de Dusko Ivanovic, algo que cambió la historia del club... y de Foirest. “Entrenar con él te lo puedo explicar, pero si no lo vives tú es imposible de entender. Había un jugador en el Limoges que, cuando lo supo, me llamaba un par de veces a la semana para decirme que me preparara. Me decía: ‘Tú entrenas duro, pero ni te acercas al nivel de Ivanovic. Cuando llegó Dusko, le comprendí”.

Pero a base de tanto trabajo llegaron los éxitos: llegar a la final de la Euroliga ante la Kinder de Bolonia (“aquello fue un regalo para nosotros”) y la Copa del Rey y la Liga meses después (“jugamos muy bien, estábamos muy unidos y funcionamos como un equipo”). Después llegó una mala época con las lesiones y no se pudo mantener ese nivel.

Cuando se le pregunta por sus mejores recuerdos de Vitoria, habla sobre todo de la afición. “Cuando teníamos un bajón de juego, siempre nos levantaban. Son muy fieles. No dejan de animar en ningún momento y eso lo notas cuando estás agotado en un partido (...). Me gustaba la ciudad. Lo único malo era el tiempo que hacía”.

Ultimas canastas en el Villeurbanne.
Ultimas canastas en el Villeurbanne.

Se marchó con 30 años, en el 2003, y estuvo ocho temporadas más jugando: hasta el 2006 en su segunda etapa en el Pau Orthez y después hasta el 2011 en el Villeurbanne. Durante todo el tiempo se mantuvo como un fijo en la selección francesa hasta que renunció en 2009 por motivos físicos. Su gran momento, claro, fue la plata conseguida en Sydney-2000. 150 internacionalidades le contemplan (17º en la clasificación total).

¿Después de la retirada? Al principio fue el encargado de administrar los intereses de su amigo Tony Parker, que es uno de los principales accionistas del Villeurbanne, pero después le entró ‘el gusanillo’ del banquillo y fue asistente en el equipo nacional. De momento, no le ‘caen los anillos’ por entrenar al Quimper, un equipo de la NM1, la tercera división gala.

Imagen reciente.
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