Kevin Thompson: Simplemente, un ‘5’ nato extraordinario

Kevin Thompson: Simplemente, un ‘5’ nato extraordinario
Simplemente, un ‘5’ nato extraordinario

Javier Ortiz Pérez

Cáceres 2001-02.
Cáceres 2001-02.

Quizás es un nombre no lo suficientemente reivindicado en su tiempo, puede que porque no jugó en ningún ‘grande’ o porque ese mismo nombre, Kevin Thompson, no suena rimbombante. Pero que dé un paso adelante quien se atreva a decir que no fue uno de los mejores pívots natos que jugó en la Liga durante la primera década de este siglo.

¿Hace falta que le recuerde? Es posible, porque su estilo no era el de la espectacularidad, el de los ‘hightlights’. Y ni siquiera tenía un físico hercúleo en el que se basase su juego, por mucho que midiese sus buenos 2,08 y luciese un buen corpachón que imponía en las dos zonas. No. Lo principal es que Thompson sabía jugar, literalmente. Tenía grandes fundamentos, conocía el baloncesto, era generoso y esforzado, y, lo más llamativo, descartaba su propio lucimiento pese a sus cualidades.

A España ya llegó bastante veterano, con 32 años, para intentar salvar al Cáceres del descenso, en sustitución de Bobby Martin. No lo logró, pero dejó su tarjeta de visita: la de un tipo que siempre se ponía al servicio del equipo y hacía mejores a sus compañeros... desde la posición de ‘5’, lo que no deja de ser complicado.

Formado en la universidad de North Carolina State (en su estado natal, por cierto), acabó demasiado retrasado en el ‘draft’ de 1993, aunque pudo jugar al menos un año en el equipo que lo escogió con el número 48, Portland Trail Blazers. Fueron solo 14 partidos (0,9 puntos y 0,9 rebotes). Aquello debió frustrarle tanto que cerró la puerta de la NBA para siempre.

Dos temporadas en Girona.V
Dos temporadas en Girona.

Su primer equipo europeo fue el Illy Trieste, formando un dúo espectacular con Steve Burtt padre. Excepto un breve paréntesis en los Washington Congreessionals (vaya nombrecito) de la USBL, alternó Italia y Turquía hasta su llegada a Cáceres, siempre ofreciendo un rendimiento óptimo. No podía ser de otra manera.

Tras su experiencia extremeña, fue reclamado por Forum Valladolid (2003-04), Girona (2004-06), Murcia (2006-07) y León (2007-08) para completar 174 partidos ACB con 11,9 puntos y 7,6 rebotes en 30 minutos, con un estupendo 57% en tiros de dos y pocas veleidades desde el triple (solo cinco lanzados... y dos metidos). Aún tuvo tiempo, con 37 años, de probar la LEB, demostrando en Lleida que todavía podía aportar lo suyo con unos números muy parecidos (11,5 puntos y 6,4 rebotes en 27 minutos).

Era el momento de la retirada y de empezar a demostrar que en realidad él era un entrenador encerrado en el cuerpo de un pívot. Y ahí sigue, sin hacer ruido, muy al estilo Kevin T hompson y circunscrito al baloncesto de ‘high school’ de Carolina del Norte: primero fue asistente en la Wesleyan Christian Academy y desde el pasado mes de marzo en Walkertown, donde es profesor también.

En la actualidad, como profesor.
En la actualidad, como profesor.

“Después de ser muchos años entrenador ayudante, creo que es una progresión natural en mi carrera. Aprendí mucho de Keith Gatlin, que fue grande para mí en Wesleyan, así es que ahora es el momento de hacer algo con mi sello”, apuntó cuando fue nombrado en Walkertown. En su opinión, haber tenido éxito en su carrera como jugador en la NCAA y en Europa será un buen ejemplo de cara a sus jugadores. “Es algo que me da credibilidad, que me ayudará a decir: he estado ahí, he tenido vuestros mismos sueños y aspiraciones, he hecho ese camino y sé lo que conlleva hacerlo”.