Randy Allen: El ‘dos de tres’ en España de un jugador de equipo

Randy Allen: El ‘dos de tres’ en España de un jugador de equipo
El ‘dos de tres’ en España de un jugador de equipo

Javier Ortiz Pérez

En Sacramento Kings.
En Sacramento Kings.

Sobre Randy Allen resulta tentadora una simplificación: de sus tres equipos en España, en dos (el primero y el último) le fue bien, mientras que en el del ‘medio’, no tanto. Cumplió con la misión encomendada de ayudar en la permanencia al Breogán 91-92 y al Huesca 95-96, pero chocó con las circunstancias en el Valvi Girona 93-94 y fue sustituido por un jugador muy diferente como Mike Anderson.

El denominador común de esas tres experiencias es que Allen no empezó la temporada en ninguno de los tres equipos, que recurrieron a él una vez empezada. Y es que sus características iban bien para situaciones de problemas, conjugando bien su condición de ‘jugador de equipo’, bastante fajador en las posiciones de ‘3’ y ‘4’, con la posibilidad de que también fuese resolutivo de cara al aro, aunque seguramente le faltaba un poco más de amenaza desde la línea situada entonces en 6,25.

Allen, blanco fornido de 2,03, es un chico de Florida. Allí nació y allí decidió quedarse a desarrollar su carrera universitaria en Florida State, donde tuvo cuatro años bastante aceptables que, sin embargo, no le permitieron entrar en el ‘draft’ que le correspondía, el de 1987. Tras esperar su momento en la CBA, acabaría teniendo una pequeña oportunidad en la NBA, aunque en un papel oscurísimo con los Sacramento Kings (siete partidos en la 88-89 y 63 en la 89-90, con promedios totales de 3,6 puntos y 2,1 rebotes en 11,3 minutos). Si no era un jugador ‘de relleno’, le faltaba poco.

Con el Breogán 91-92.
Con el Breogán 91-92.

Su primera experiencia en Europa fue en el Forli italiano (90-91). Y, tras otro breve paso por la CBA, llegó su fichaje en Lugo. En la decimoséptima jornada de la 91-92 entró por Voise Winters y tuvo un buen efecto en el equipo. Estadísticamente, fue su mejor año en España (18 puntos y 8 rebotes en 36 minutos) y el Breogán facturó al Granada por 3-0 en la primera ronda de los ‘playoffs’ por la permanencia (entonces los jugaban los 8 últimos de aquella mastodóntica Liga de 24).

La siguiente temporada la pasó en Francia (Cholet), regresando a España iniciada la 93-94 para suplir a Anthony Pullard en el Valvi. Pero solo estuvo de la jornada 10 a la 27. El club estimó que necesitaba a un jugador en la posición de base y le dio su puesto a Anderson. Su aportación respecto a Lugo bajó bastante en anotación (13 puntos) y se mantuvo similar en rebotes (7).

Su tercer y último paso por España fue también su cierre de la carrera a una edad todavía temprana, 31 años. El Huesca 95-96 le llamó para sustituir a Isaiah Morris y durante 24 partidos echó una mano, incluyendo el 3-1 al Festina Andorra en los ‘playoffs’ de permanencia. Siguió bajando en puntos (11), pero ya no se necesitaba tanto eso teniendo a Alphonso Ford al lado. Se mantenía en rebotes (7), sobre todo en la eliminatoria decisiva, donde fue un puntal (11, 11, 5 y 11 en los cuatro partidos).

Cómo no, regresó a Florida y se dedica a distintos negocios. También ha tutelado la carrera de dos de sus hijos, Adam y Brandon, que se han dejado ver en el baloncesto universitario. El segundo de ellos también lo ha hecho en el beísbol, llegando a jugar en las ligas menores con un equipo vinculado a los San Francisco Giants, los Arizona Giants.

Imagen reciente.
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