Manuel Álvarez: Un ‘2’ bajito, pero muy efectivo de cara al aro rival

Manuel Álvarez: Un ‘2’ bajito, pero muy efectivo de cara al aro rival
Un ‘2’ bajito, pero muy efectivo de cara al aro rival

Javier Ortiz Pérez

Valvi Girona 88-89.
Valvi Girona 88-89.

Manuel Álvarez no tuvo continuidad en su única experiencia en la máxima competición del baloncesto español, en el Valvi Girona 88-89. Lo hizo bien, confirmando las virtudes (sobre todo a nivel ofensivo) que habían ilustrado muy bien su larga época como jugador importante de Primera B. Sin embargo, decidió rescindir el contrato con la entidad gerundense para regresar a la segunda categoría. Y eso que había promediado 10,2 puntos en 30 minutos.

“Fue una pena, sí, pero todo nos vino de nuevas, sobre todo al entrenador [nota: era Joan María Gavaldá], que nos volvió un poco locos a todos. Así es que decidí marcharme”, recuerda. El Valvi terminó penúltimo y descendió, aunque pudo salvar la categoría tras ocupar la vacante que quedó libre tras la fusión entre el Español y el Granollers.

Hubiese estado bien seguir viendo a nuestro protagonista con los mejores porque estaba seguramente en la plenitud de su carrera con solo 26 años. Álvarez era un jugador peculiar, fuera de los estándares, ya que con su escaso 1,83 de estatura era más bien un escolta ‘metedor’, no un base director. Salvando las distancias, un ‘Nikos Gallis’. Sí ejercía en ocasiones de ‘1’, pero lo suyo era más mirar al aro que ordenar el juego.

Como tantos otros, aprendió a jugar al baloncesto en Badalona, su localidad de nacimiento. Eso ya supone una garantía en sí misma. Tras su paso por el junior del Joventut, desembarcó en Primera B con el Mataró y más tarde, también en Primera B, con el Valvi, con el que consiguió el ascenso a las órdenes de un técnico con el que se entendió muy bien, Guifré Gol. “Disfruté muchísimo aquellos años porque el baloncesto me vino un poco por accidente, por diversión. Hasta que no fiché en Girona no tuve un contrato profesional”, recuerda.

Caja Badajoz 91-92.
Caja Badajoz 91-92.

Después de dejar el Valvi, regresó a su ‘especialidad’: equipos fuertes de Primera B, como primero fue el Caja Badajoz (89-90, 90-91 y 91-92) y después el Prohaci Mallorca. Pero de este último tuvo que marcharse a mediados de la 92-93 porque el club simplemente quebró. Buscó acomodo en el Viña Costeira y posteriormente en el Mollet, ya de regreso a ‘casa’. “Decidí que ya no iba a moverme mucho más, concentrándome en terminar la carrera de Económicas”, señala.

Así es que, tras su retirada, se estableció en Girona y abrió una asesoría especializada en fiscalidad que hoy en día tiene tres sucursales. La vinculación con el baloncesto la dejó bastante aparcada hasta que su hijo, Bernat Álvarez, demostró que iba a seguir sus pasos, primero en el extinto club de la capital gerundense y en los últimos años en el Cornellá, en Liga EBA. “Es un jugador diferente a mí, con otro físico. Él es más bien un base muy potente a nivel físico, quizás un poco en lo que era José Miguel Antúnez en mi época, más rápido que yo”, sostiene Manuel, un auténtico ‘fan’ de su vástago, con quien intenta ‘ponerse en forma’ los veranos. “Yo más bien a lo que me dedico es a echar  alguna carrerita y algún partido de pádel”, confiesa.

En la actualidad.
En la actualidad.