Jimmy Allen: El ‘socio’ de Kevin Magee en la final ‘maña’ de 1983

Jimmy Allen: El ‘socio’ de Kevin Magee en la final ‘maña’ de 1983
El ‘socio’ de Kevin Magee en la final ‘maña’ de 1983

Javier Ortiz Pérez

En la final copera de 1983 (Foto: Nuevo Basket).
En la final copera de 1983 (Foto: Nuevo Basket).

Jimmy Allen quedó en la memoria colectiva del ‘caísmo’ como el norteamericano que hizo pareja con Kevin Magee en la famosa Copa del Rey ganada por los maños en la noche del 1 de diciembre de 1983. Aquel 81-78 ante el Barcelona tuvo como principal protagonista a Magee, que era un jugador maravilloso, pero que necesitaba a alguien como Allen al lado: currante, reboteador, intimidador...

Él tampoco olvida aquel día en ‘El Huevo’, como es conocido popularmente el pabellón maño donde se disputó el partido. “España fue un lugar importante en mi carrera”, cuenta, cerca de cumplir los 61 años, desde California, donde trabaja con niños en un ‘high school’. Estuvo en España dos años, el primero en el CAI y el segundo en el Breogán. “Al principio me costó adaptarme un poco porque todo era nuevo para mí, tanto la cultura como el idioma. Luego ya todo fue muy bien: recuerdo perfectamente a mis compañeros y al entrenador, León Najnudel. Conseguimos muy buena química y estábamos muy bien físicamente. Entrenamos duro y corrimos mucho”, apunta.

No todo fue baloncesto, claro. “Disfruté mucho con la comida. Mi plato favorito era la paella de pescado. Y la gente fue realmente amigable, tanto en Zaragoza como en Galicia, y nos recibieron muy bien”. Sí que hubo un momento malo: cuando tuvo que marcharse mediada la temporada 84-85 del Breogán por lesión. “Fue muy triste. Me hubiese gustado quedarme más”.

Allen, de 2,07 y una bestia a nivel físico, tenía unas cualidades más orientadas a lo defensivo que Magee (“sé que murió y fue una pena”). Sin embargo, en aquellos dos días de la fase final copera lució también ante el aro rival. En la semifinal frente al Joventut alcanzó los 20 puntos, mientras que en la final ante el Barça logró 16, añadiendo en ambos casos nueve rebotes. “Fue una sensación inigualable ganar aquel campeonato. Me sentí muy feliz, sobre todo por poder darle el título a la gente. Fue mi ‘highlight’, sin duda. Especialmente me gustó que mi hijo mayor, que tenía por entonces dos años, estuviese allí, en la grada”, apunta. El niño, que se llama igual que se padre, se ganado la vida también con el baloncesto y es todo un veterano que apura en ligas asiáticas sus últimos contratos.

Con el Breogán.
Con el Breogán.

“Es que nadie esperaba que ganásemos al Barcelona”, continúa el ex pívot. “La ciudad entera se volvió loca con lo que hicimos. El ambiente en el pabellón fue eléctrico en el pabellón y los aficionados saltaron a la pista después de la victoria y el impacto de lo que hicimos fue terrible”, remarca. Hay otro momento que revive con emoción: “Fuimos a un palacio de Madrid a conocer al Rey Juan Carlos y nos hicimos unas fotos con él. Todavía las guardo. Era un gran aficionado al baloncesto”.

Allen no era un tipo muy conocido en el baloncesto europeo. Licenciado en la universidad de Nuevo México, quedó muy retrasado en el ‘draft’ de 1979 (quinta ronda) y no tuvo opción de entrar en la NBA. Antes de Zaragoza, pasó por Chieti (80-81), Vienna (81-82) y Mónaco (82-83).

Han pasado tres décadas, pero no tiene inconveniente en recitar de corrido los nombres de buena parte de sus compañeros. “Charly López Rodríguez, ‘Indio’ Díaz, Fernando Arcega, Manel Bosch… Era un grupo de jugadores con mucho talento que mostró mucho corazón en el partido de la final”. ¿Y él? “Yo creo que tenía talento, pero también la suerte de haber jugado con otros tipos que lo tenían”.

Proclama que está muy en forma todavía. “Soy bastante activo y disfruto corriendo y entrenando todos los días”. Es curioso que en el 2009 en Australia incluso disputase los World Master’s Games, una especie de ‘olimpiadas’ para veteranos en las que participaron incluso ex jugadores de la NBA. “Desde luego, ganamos el oro”, señala.

Laboralmente, se encuentra a punto de jubilarse. Desde que dejó el baloncesto profesional trabaja para el Oakland Unified School District. “He disfrutado mucho con los chicos. Tenemos una pista de baloncesto en la que todavía suelo echar algunas canastas con ellos”, apostilla. Su hermano Floyd jugó en el Forum Valladolid 86-87.

En la actualidad.
En la actualidad.