Matías Lescano: ‘El Bicho’ que se convirtió en un maño más

Matías Lescano: ‘El Bicho’ que se convirtió en un maño más
‘El Bicho’ que se convirtió en un maño más

Javier Ortiz Pérez

En acción en su única temporada en la máxima categoría.
En acción en su única temporada en la máxima categoría.

Se hizo querer Matías Lescano en sus siete temporadas en Zaragoza. No es una cifra que convenga pasar por alto cuando se trata de un jugador extranjero. Pero desde que llegó en el 2003 hasta que se marchó en el 2010, su identificación fue muy profunda con la hinchada del CAI, disfrutando de los buenos momentos y sufriendo juntos en los malos.

‘El Bicho’ vino avalado por ser importante en el título nacional conseguido por el Atenas de Córdoba, su ciudad natal, y la ventaja maravillosa de no ocupar plaza de extranjero gracias a su pasaporte italiano. Tenía 24 años y la moda, ya se sabe, era poner a un argentino en su equipo. O a varios, porque tal acumulación de talento en un mismo país durante un tiempo tan determinado es algo que se ha visto muy pocas veces en la historia del deporte.

No todo fue fácil, claro. Nuestro hombre fue a menudo el mejor jugador de un CAI que se convirtió en algo así como un Sísifo de la LEB: toda la temporada empujando cuesta arriba una pesada piedra para, al final de cada ejercicio, volver a empezar desde el principio porque no se conseguía el objetivo de subir.

El tipo no era una estrella, al menos a nivel ofensivo. Rondaba los diez puntos por partido. Sin embargo, tenía un tremendo coraje defensivo y era un líder de los que levantan al público de sus asientos cuando vienen mal dadas. Especialmente doloroso debió ser cuando en el quinto y definitivo partido del ‘playoff’ de ascenso ante el Murcia consiguió 33 puntos, pero su equipo cayó. El largo camino hacia el éxito concluyó en el 2008 con el primer ascenso, en el que compartió protagonismo con su compatriota y ‘socio’ Paolo Quinteros. Entre tanto, se casó con una chica de Zaragoza, un dato ‘rosa’ que refuerza su identificación con la capital del Ebro.

Eso permitió jugar a Lescano por primera y única vez en la entonces todavía denominada Liga ACB, en la 2008-09. Sus minutos bajaron (21 de promedio), así como su aportación ofensiva (5,7 puntos), pero lo peor fue el disgusto global: Sísifo volvía a estar en la falda de la montaña después de aquel dolorosísimo descenso tras perder en la última jornada... de nuevo ante el Murcia en casa.

Celebrando el segundo ascenso con su compatriota Quinteros.
Celebrando el segundo ascenso con su compatriota Quinteros.

Al menos se pudo despedir con otra alegría: el equipo maño reconquistó la máxima categoría con un segundo ascenso en el que el argentino volvió a tener un papel importante. Sin embargo, no pudo volver a la Liga: por un problema de cupos, al CAI solamente le cuadraba su presencia en la plantilla si conseguía el pasaporte español que tenía solicitado. Como no quiso arriesgarse a que las gestiones no culminasen, prefirió volver a su país, al Atenas. Como se ve, es un hombre de fidelidades: en Córdoba estuvo cuatro temporadas más (2010-14) y las dos últimas las ha pasado en el San Martín de Corrientes. Por él no parecen pasar los años: con casi 37, acaba de renovar por una campaña después de haber promediado 7,7 puntos, 2,8 rebotes y 2,4 asistencias en 25 minutos. Consiguió clasificar por sorpresa al equipo para la final de la Liga Sudamericana, perdida ante el Uniceub. Cuando termine con el baloncesto podría regresar incluso a vivir a Aragón. Y es que tantos años no pueden olvidarse. Pero hasta entonces, parece quedarle baloncesto para rato.

Para leer mucho y bien sobre su etapa en el CAI lo mejor es remitirse a esta entrevista que le hicieron en Balonzesto.net. Nos quedamos con esta frase: “Pasé por casi todos, por no decir todos, los estados que vivió el club y me siento un privilegiado de poder haber vivido tantas cosas porque es muy difícil que un jugador se mantenga tantos años en un mismo equipo. Lo del carácter viene con uno, si hubiera jugado solo una temporada, habría dejado todo en la cancha como lo hice siempre en el CAI y en cada uno de los equipos en los que jugué, pero cada año que pasaba fui cogiendo algo de ese carácter maño hasta tal punto que me considero no sé si medio, pero sí un 40% maño...”.

San Martín de Corrientes (Foto: Basquetplus).
San Martín de Corrientes (Foto: Basquetplus).