Daniel Santiago: El pívot boricúa clave en el título liguero de Unicaja

Daniel Santiago: El pívot boricúa clave en el título liguero de Unicaja
El pívot boricúa clave en el título liguero de Unicaja

Javier Ortiz Pérez

Fijo en la selección puertorriqueña.
Fijo en la selección puertorriqueña.

Qué importante fue Daniel Santiago en la Liga ganada por el Unicaja en el 2006, ¿verdad? Y no fue su único éxito en una larga trayectoria en la que se ha distinguido por estar en clubs ganadores. Siempre se ha dicho que todos los equipos necesitan al menos un gran intimidador que cambie tiros, que haga el trabajo sucio y que no se líe con florituras cuando le dan la bola ahí abajo. Eso lo cumplía a la perfección este puertorriqueño nacido en Estados Unidos y que ha prolongado su carrera hasta hace bien poco, acercándose a cumplir los 40 años sobre una pista.

Con sus 2,16 de estatura y aspecto algo estrafalario, portando una cinta para el pelo y gafas protectoras al mismo tiempo, hay un dato que explica bien lo que era en ataque: de las 425 canastas de dos puntos que anotó en sus cuatro temporadas en la competición española, nada menos 120 fueron en mate. Por supuesto, solamente se acercaba a la línea de tres puntos para hacer bloqueos (solo tiró cinco triples en 141 partidos y, huelga decirlo, no metió ninguno). Eso sí, no era tampoco un reboteador muy fiero (solo 3,2 en 17 minutos).

Su historia tiene su aquel. Vino al mundo en la localidad texana de Lubbock, donde vivía su familia desde que su abuelo, Pedro Santiago, había llegado desde Puerto Rico para jugar al beísbol. Por lo que parece, era un tipo muy bajito y por eso le apodaron “Jockey”, todo lo contrario que el nieto Daniel, que eligió el baloncesto. Lo hizo muy tarde, ya con 15 años. A buen seguro que no esperaría una acumulación de éxitos tal, y con él como pieza importante en el engranaje.

Tres años en Unicaja.
Tres años en Unicaja.

Tuvo una agitada época universitaria, con tres centros distintos, uno de ellos el instituto militar de Nuevo México. Finalmente se graduó en Saint Vincent, un centro de la NAIA y no de la NCAA, en 1998. Nadie parecía conocerle en Estados Unidos y no consiguió ser ‘drafteado’, pero dos excelentes años en Varese (particularmente el primero, con el título liguero incluido) le abrieron las puertas de la NBA, primero en los Phoenix Suns y después en Milwaukee. Lamentablemente, no tuvo gran protagonismo (3,4 puntos y 2,1 rebotes en 122 partidos), por lo que acabó otra vez en Europa.

Sergio Scariolo dio en el clavo en el 2005 fichándole. Fueron tres años estupendos en el Martín Carpena, jugando la mayor parte de los partidos como titular y mostrándose muy rentable siempre. En la final del 2006 ante el Tau estuvo demoledor en el primer partido (17 puntos) y notable en el segundo y el tercero (9 y 11).

A pesar de que tenía ya 32 años, el Barcelona le incorporó en 2008, más bien para salir del banquillo, colaborando también a llevarse la Liga. Eso sí, como azulgrana empezó a mostrar una curva descendente que le llevaría a continuación a ligas menores (la de Puerto Rico, la belga, la argentina) hasta la 2014-15, cuando tuvo una participación muy secundaria con los Cangrejeros de Santurce, su último equipo.

Emocionado en la Liga ganada con el Barça.
Emocionado en la Liga ganada con el Barça.

En medio, tuvo un puesto fijo en su selección desde 1998. Amagó con retirarse del equipo nacional en varias ocasiones, aunque sin hacerlo del todo, llegando a jugar el Mundial de España en el 2014, convencido seguramente por Paco Olmos. Y es que, pese a su nacimiento y formación norteamericanas, siempre se ha mostrado muy identificado con sus orígenes. Habla un español con muchísimo acento ‘yankee’, por cierto.

De hecho, en varias entrevistas ha declarado que le encantaría seguir vinculado al baloncesto y ayudar en la posible a la formación de jóvenes valores en Puerto Rico. De momento, se toma un descanso después de tantas batallas libradas... y tantos títulos levantados.

Últimas canastas con los Cangrejeros de Santurce.
Últimas canastas con los Cangrejeros de Santurce.