Ahmad Nivins: Rendimiento discreto y una lesión muy grave en Manresa

Ahmad Nivins: Rendimiento discreto y una lesión muy grave en Manresa
Rendimiento discreto y una lesión muy grave en Manresa

Javier Ortiz Pérez

Machacando con el Manresa.
Machacando con el Manresa.

En Manresa siempre han presumido, y con razón, de tener buen ojo para los americanos, incluso para aquellos que no habían pisado todavía Europa. Paradigmático fue aquel fichaje de Bryan Sallier, por poner solo un ejemplo. Pues bien, lo sucedido con Ahmad Nivins hace unos años es quizás la excepción que confirmó esa regla: era un jugador que tenía una pinta buenísima pero que tuvo un rendimiento fallido. Tampoco faltó la dosis de mala suerte con la gravísima lesión que le llevó a no concluir la temporada.

En el Nou Congost echaron el resto para traer a un ‘4’ que venía avalado por una gran época universitaria. Elegido en el ‘draft’ de 2009 por Dallas Mavericks (número 56), su ‘hoja de ruta’ parecía la de otros muchos, que prefieren consolidarse en Europa antes de buscar con más legimitidad un puesto en la NBA. En su última temporada en Saint Joseph promedió 19,2 puntos y 11,8 rebotes. En esta última categoría estadística, y es un dato muy ‘de Wikipedia’, solo se vio superado a nivel nacional por John Bryant, Blake Griffith y Kenneth Faried.

Antonio Rodríguez escribió cuando se produjo el fichaje un elogioso análisis de Nivins. ”Juega bastante duro y es bastante disciplinado (...).En ataque, es un hombre que en el poste bajo suele abrirse para encarar el aro. Posee buen tiro exterior abriéndose en los bloqueos y no le importa poner el balón en el suelo para zafarse de su rival en uno contra uno”, escribía. Eso sí, también señalaba alguno de sus defectos: “Tiene más problemas cuando recibe de espaldas al aro en poste bajo, puesto que aunque su juego de pies no es nada malo, no es un buen pasador y sufre bastante cuando le hacen un dos contra uno. En tal situación, tiende a abrirse apoyado en el bote para buscar un pase o crear su jugada. Si el ‘trap’ defensivo se mantiene firme, lo pasa mal”.

Según destacaba, “el chico tiene adquiridos trucos muy útiles. A esto hay que sumarle que es un muy buen lanzador de tiros libres, superando el 80% y puedo asegurar que hay partidos en que sus puntos vienen más desde la línea de los 4,60 que en tiros de campo. Eso en un hombre interior tiene un muchísimo valor”. “En defensa, siempre ha sido bastante inteligente. Como mencionaba al principio, hay que pensar que era un jugador de 40 minutos a cada envite, por lo que no se podía permitir el lujo de ser eliminado por faltas. Es bastante duro, se pega con su defendido en algo que tiene grabado en sangre: denegar a su rival una óptima línea de pase. Cuando ve que puede recibir pase claro, es donde muestra más agresividad para negar ese buen pase (...). Siempre muy participativo e integrado en las conversaciones con los compañeros”.

La lesión.
La lesión.

Pero no. En sus 13 encuentros no llegó nunca a mostrarse como el jugador desequilibrante que esperaba, y eso que al equipo le iban bastante bien las cosas. En 19 minutos promedió 7,8 puntos y 4,2 rebotes, anotando casi siempre muy cerca del aro (excelente 61% en tiros de dos). Quizás en la segunda parte de la temporada hubiese tenido una progresión mejor, pero se acabó cuando se rompió el ligamento lateral interno, el cruzado anterior y el cuerno posterior en el choque ante el Fuenlabrada. Como sustituto, el club fichó enseguida al ya cuarentón Larry Lewis, dejando así claro que, aprovechando la situación, prefería a un jugador experimentado.

Quién sabe si aquella lesión cambió su carrera. Lo cierto es que estuvo un año sin jugar, hasta que el Dexia Mons belga le dio trabajo a principios de 2011. Los últimos años los ha pasado en Francia (Poitiers, Pau Orthez, Asvel y, la pasada campaña, Orleans, donde ha renovado) haciendo números más o menos decentes (alrededor de los 14 puntos y 6 rebotes). La NBA no se ha vuelto acordar de él más que para que sus derechos pasasen a los Knicks.  

Con el Orleans.
Con el Orleans.