Jaime Solsona: Mucha altura, longevidad y la gran anécdota de ‘La joya del Nilo’

Jaime Solsona: Mucha altura, longevidad y la gran anécdota de ‘La joya del Nilo’
Mucha altura, longevidad y la gran anécdota de ‘La joya del Nilo’

Javier Ortiz Pérez

Cromo con el Valvi Girona 88-89.
Cromo con el Valvi Girona 88-89.

“Eh, eso que pone ahí está mal. Mido 2,08”. Jaime Solsona quiere dejar clara su estatura, que era un gran valor para su época (principios de los 80) tratándose de un pívot nacional. A eso le supo sacar provecho, sobre todo en Primera B, donde fue un habitual y protagonizó un par de ascensos, aunque también tuvo un par de etapas en la máxima categoría. Yendo un poco más allá de lo deportivo, tiene un papel principal en una de las mejores anécdotas de la historia del basket nacional, que nos guardamos para el último párrafo...

Nacido en Lleida y criado en Reus, uno de los primeros deportes que practicó Solsona fue el hockey sobre patines. Sin embargo, después de una ‘operación altura’ que tuvo lugar en Logroño, se pasó a uno que se adaptaba mejor a sus características físicas: el baloncesto. “Vinieron a buscarme Madrid, Barcelona y Joventut y decidí quedarme en la ‘Penya’, donde estuve unos años y llegué a estar con el primer equipo”, recuerda.

Después de un año en Huesca, hubo un acontecimiento que cambió su vida: marcharse a hacer el servicio militar a Córdoba. “Me metí en el equipo de allí y jugamos un amistoso contra el Caja de Ronda. Supongo que les tuve que gustar mucho porque al terminar, se llegó a un rápido acuerdo para que yo jugase con ellos”, comenta. Con el conjunto malagueño pudo jugar en la máxima categoría durante tres temporadas (82-83, 83-84 y 84-85), aunque con el rol de sustituir a los interiores norteamericanos, sobre todo en la segunda y la tercera, ya bajo el formato ACB.

La competición donde podía sentirse más cómodo era la Primera B y allí fue a Mataró (86-87) y Albacete (87-88). Sus buenas actuaciones le abrieron las puertas de la élite otra vez, en esta ocasión con el Valvi Girona (88-89), pasando otra vez muchísimos minutos en el banquillo. “Era muy difícil jugar con dos tipos como Jimmy Wright y Hank McDowell por delante, pero recuerdo con especial cariño  un día ante el Ferrol en el que McDowell no pudo jugar y yo estaba con 40 de fiebre, pero aún así hice lo que pude contra un tipo tan duro como Anicet Lavodrama. Sumé 12 puntos y tres tapones”. La lástima es que la estadística oficial solo registra dos ‘gorros’, Jaime...

Imagen actual.
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El baloncesto le dio su penúltima alegría en la 90-91,  cuando contribuyó a que el Lliria lograse el ascenso. “Me perdí la década de los 90, en la que hubo un subidón importante en los sueldos de los jugadores”, lamenta. La hostelería ha sido su principal actividad profesional: “He tenido bares de copas y restaurantes, pero ahora lo que hago es llevar la cafetería de un hotel en Salou”. ¿Y el baloncesto? Ojo con esto: “Pues llevaba 18 años sin jugar, pero me puse a entrenar con unos chicos en el Reus, de Segunda catalana, y me dijeron que me veían tan bien que me hicieron ficha. Tengo ya 55, pero voy a seguir”.

Ahora viene la gran anécdota que anticipaba al principio. Resulta que en la película ‘La joya del Nilo’, de 1985 y protagonizada por Michael Douglas y Kathleen Turner, se menciona inesperadamente a “los jugadores del Caja de Ronda” en una escena entre ambos. Se puede ver aquí, en el minuto 1:00. ¿Por qué? Resulta que Solsona, en una fiesta en Marbella, ‘se ligó’ a la guionista, Diane Thomas y a ella le dio por introducir el nombre del equipo del jugador en la película. “Supongo que le di una alegría”, dice entre risas el pívot. Por cierto que poco después, sin que el film se hubiese estrenado, ella murió en accidente de tráfico en California. 

Captura de la escena de ‘La joya del Nilo’.
Captura de la escena de ‘La joya del Nilo’.