Juan Antonio Corbalán: El doctor que mandó en el basket español

Juan Antonio Corbalán: El doctor que mandó en el basket español
El doctor que mandó en el basket español

Javier Ortiz Pérez

Recogiendo uno de los numerosos títulos de su carrera.
Recogiendo uno de los numerosos títulos de su carrera.

Hoy vamos con un clasicazo que, el pasado 3 de agosto cumplió 62 años. Y es que si se pregunta por un base histórico del basket español antes de la ‘oleada’ contemporánea de los José Manuel Calderón, Ricky Rubio y ‘Chacho’ Rodríguez, el nombre que seguro sale primero es el de Juan Antonio Corbalán. Su papel en el Real Madrid y en la selección fue decisivo durante más de una década con una dirección de juego que siempre se puso al servicio del equipo.

La elegancia fue su seña de identidad. El ‘Von Karajan del basket español’, en referencia al famoso director de orquesta, fue su apelativo más habitual. Su historia es grande, muy grande. Sus comienzos se remontan al Colegio San Viator de Madrid, en las mismas canchas que unos años después alumbrarían a Carlos Jiménez. “Inicialmente jugaba al fútbol”, recuerda en el capítulo que se le dedica en ‘Históricos del baloncesto español’, el libro de Juan Francisco Escudero que se publicó hace unos años. “Con unos diez años se introdujo el minibasket y enseguida cambié de deporte. Puedo ser considerado como el primer jugador de minibasket que llegó a ser internacional absoluto”, añade.

El mundo de la canasta en España todavía distaba de ser un deporte de masas. “Entonces no conocía a casi nadie. Sí, veía de vez en cuando a Vicente Ramos o a Brabender por televisión, al Real Madrid en finales de los años 60, pero no tenía un modelo a seguir”, desvela. Con este condicionante, su crecimiento como jugador resultó meteórico: en apenas dos años pasó de jugar de alero anotador en San Viator a ser base del primer equipo del Madrid y ser llamado por la selección española.

171 veces internacional.
171 veces internacional.

“La transición resultó muy rápida, casi de la noche a la mañana mi situación cambió por completo. Primero Lolo Sainz nos llamó a mí y a mí padre y nos reunió en un quiosco de la plaza de Cibeles. Nos presentó una oferta para que yo ingresara en el club. Poco después, recién cumplidos los 16 años, Pedro Ferrándiz me llamó para entrenar con la primera plantilla. Tu vida cambia drásticamente cuando observas que a tu lado pasan los Luyk, Brabender, Carmelo Cabrera, Ramos... Figuras consagradas”, apunta Corbalán.

Empezó entonces una exhaustiva recolección de títulos, tanto nacionales (doce Ligas, siete Copas, una Supercopa) como internacionales (tres Copas de Europa, una Recopa, una Korac, tres Intercontinentales, un Mundial de Clubs). Como se ve, hueco en las vitrinas tiene que hacerle a tanto reconocimiento, para tanta victoria épica. Si bien al principio compartía la responsabilidad de la dirección de juego con Ramos y Cabrera, poco a poco se fue haciendo con el protagonismo más absoluto en esa posición.

Tanta fue su influencia que el Real Madrid lo pasó realmente mal para buscarle una alternativa cuando su rendimiento empezó a decaer a mediados de los 80. El listón estaba demasiado alto para jugadores como José Luis Llorente o los nacionalizados Wilson Simón y José Biriukov. Con la hegemonía nacional perdida a manos del Barcelona, al menos pudo despedirse levantando la Copa Korac de 1988 en Zagreb ante la Cibona de Drazen Petrovic.

Al tiempo se hacía con las riendas de la selección española. Antonio Díaz-Miguel siempre le tuvo mucha fe (171 internacionalidades), aunque le dejaría fuera del equipo que ganaría la plata en el Eurobasket de 1973 en detrimento de Ramos, Cabrera y Nino Buscató. Un año antes sí había acudido, con 18 años, a los Juegos de Múnich. Sí participó como titular indiscutible en los dos primeros grandes éxitos del ‘boom’: las platas del Eurobasket-83 en Nantes (nombrado ‘MVP’ del torneo, ahí es nada) y de los Juegos de Los Angeles-84. No se subió al podio en el Mundial de Cali-82 (cuartos), pero también tuvo su magia aquello tras derrotar por primera vez en la historia a Estados Unidos en la primera fase. Es el partido que Corbalán considera el mejor de toda su vida, que ya es decir.

Su análisis mira hacia el juego interior para explicar ese progreso: “España tuvo la suerte de juntar a dos elementos clave, Andrés Jiménez y Fernando Martín. Con su fuerza y calidad, unidos a Fernando Romay y Juan de la Cruz, dieron una seguridad que nunca habíamos tenido bajo los aros. Con ellos, la generación de los juniors formó un grupo de referencia en el mundo. Los resultados llegaron por sí solos”.

En 1984 decidió renunciar a la selección para tener más libres los veranos. Solo tenía 30 años. Aquella decisión resultó dolorosa para él mismo y para muchos, pero no se echaría atrás pese a que la revista ‘Gigantes del Basket’ inició una campaña entre sus lectores para que se retractase. Miles de cartas llegaron a su redacción pidiendo a Corbalán que volviese, pero era una etapa terminada.

Un clásico en el Real Madrid.
Un clásico en el Real Madrid.

Y es que necesitaba tiempo desarrollarse en el mundo de la Medicina (especializado en cardiología, fisiología del ejercicio y medicina deportiva), una profesión que ha ejercido incluso desde antes de su retirada (en el Hospital Clínico y en el Ruber, entre otros) y en la que goza de un gran prestigio. También ha tenido una asesoría empresarial y ha dado conferencias motivacionales. Su ligazón al deporte se intensificó en 2006, cuando formó parte de la candidatura de Arturo Baldasano a la presidencia del Real Madrid.

Capítulo aparte merece lo sucedido en la 90-91: el Forum Valladolid le sacó de su retirada con una millonaria oferta que no pudo rechazar. “Fue un favor personal hacia mi amigo Gonzalo Gonzalo, entonces presidente del club. Me dijo que jugara con ellos para que controlara y motivara a Arvydas Sabonis. Teníamos en el equipo a jugadores muy jóvenes, sin experiencia. Sabonis acababa prácticamente de salir de una gravísima lesión. Entrenaba sin método y el equipo lo sentía como un apéndice, no como uno más. Yo intenté sensibilizarle para que independientemente de su estado físico, que no era el ideal, pusiera todo de su parte para ser útil a los demás y que los jóvenes valoraran esa aportación por lo que les beneficiaba a ellos (...). El resultado y la experiencia fueron buenos: quedamos quintos y nos clasificamos para la Copa Korac. Pero solo permanecí una temporada, me retiré las dos ocasiones siendo dueño absoluto de mi decisión”.

También se ha asomado al mundo editorial, desde ‘Conversaciones con Mirza’ (Titano), centrado en su relación con su compañero Delibasic, hasta ‘Tu cuerpo: manual de instrucciones’ (Espasa), del año pasado. En medio está el volumen que permite conocerle mejor, ya que es en el que refleja en primera persona su carrera, ‘El baloncesto y la vida’ (2014, Ediciones JC).

Regreso fugaz en Valladolid.
Regreso fugaz en Valladolid.


Haciendo el Camino de Santiago hace unos meses.
Haciendo el Camino de Santiago hace unos meses.