Matt White: El pívot nacionalizado asesinado por su esposa española

Matt White: El pívot nacionalizado asesinado por su esposa española
El pívot nacionalizado asesinado por su esposa española

Javier Ortiz Pérez

En Girona.
En Girona.

La de Matt White podía ser una historia clásica de las que aparecen aquí diariamente: baloncestista norteamericano que viene a España para ganarse la vida, se enamora de una mujer de aquí, se casa con ella, tienen hijos y, cuando se retira, regresa a Estados Unidos para continuar con su vida familiar. Todo eso lo cumplía White hasta que en 2013 una noticia nos conmocionó a todos: el 12 de febrero era asesinado en Filadelfia por su esposa, una vallisoletana llamada María Reyes García-Pellón.

Confesó casi inmediatamente que le había clavado un cuchillo en el cuello mientras dormía porque, alegó, había “descubierto pornografía infantil” en el ordenador de White, un dato que nunca llegó a producirse según la investigación informática posterior. “Adoro a los niños. Tenía que hacerlo”, soltó. Fue encarcelada, juzgada y declarada culpable, aunque la apelación consiguió que al menos estuviese internada durante el tiempo necesario en un centro psiquiátrico. Según los especialistas, sufre esquizofrenia, lo que resulta un atenuante.

Lo mires por donde lo mires, es un episodio terrible. En un interesante reportaje en El Mundo se cuenta que María no adquirió la nacionalidad norteamericana hasta 2010. Fue entonces cuando, animada por sus dos hijos y temiendo quedar desprotegida por los problemas de salud de Matt (que había sufrido un infarto cerebral en 2009), finalmente había jurado la Constitución estadounidense. Considerada por su entorno como una persona muy pacífica, solo ella sabe lo que se le pasó por la cabeza para asesinar a su cónyuge.

Granollers.
Granollers.

La relación entre ambos se remonta a la primera temporada de White en España, nada menos que la 79-80, cuando fue fichado por el Miñón Valladolid únicamente para disputar la competición europea, la Korac (en la Liga, Nate Davis ocupaba la única plaza disponible de extranjero). Su carrera universitaria había sido bastante brillante, actuando como  titular en la universidad de Pennsylvania que llegó a jugar la Final Four de 1979 y entrando en el ‘draft’ de aquel mismo año (número 100) escogido por Portland Trail Blazers.

Después de Valladolid, jugó en el Náutico Tenerife (80-81) y pasó unos años entre Francia e Italia antes de regresar a España en 1986 para jugar en Granollers hasta 1988. Como ya se había casado con María, los trámites para su nacionalización se iniciaron y culminaron con bastante rapidez, lo que hizo que aumentase su cotización. Con sus 2,08, no era un jugador demasiado resolutivo en ataque, pero sí fuerte y rudo, que también prestó un buen servicio en Granada (1988-90), Girona (1990-92) y, ya en Primera B, Gijón (92-93). Totalizó 212 partidos ACB con promedios de 6,4 puntos y 6,2 rebotes en 23 minutos de media.

Cuando se retiró, ambos se fueron a vivir a Estados Unidos con sus niños. Él encontró un empleo como financiero que ejerció hasta el ictus sufrido en 2009, mientras que ella fue profesora de apoyo en un centro educativo local. En verano regresaban a España a ver a la familia de ella, una parte de la cual está radicada en la localidad palentina de Astudillo. Allí fueron vistos el verano antes de que se produjese el homicidio.

“Sus amigos recuerdan al jugador como un tipo risueño al que le gustaba tocar el piano o charlar sobre las obras de Milton o Shakespeare”, se escribe en el reportaje mencionado, en el que se apunta una posible clave al crimen. Según la abogada de María, White había intentado internar sin éxito a su mujer en un centro psiquiátrico tras sufrir una crisis psicótica.

Granada.
Granada.


Con María Reyes García-Pellón.
Con María Reyes García-Pellón.