Roberto de la Rosa: Haciendo a amigos (y ‘rebasando’ a Bodiroga)

Roberto de la Rosa: Haciendo a amigos (y ‘rebasando’ a Bodiroga)
Haciendo a amigos (y ‘rebasando’ a Bodiroga)

Javier Ortiz Pérez

Unelco Tenerife 2003-04.
Unelco Tenerife 2003-04.

A 31 segundos se circunscribe la participación de Roberto de la Rosa en la actualmente denominada Liga Endesa. Sí, testimoniales, pero también inolvidables: fue en la victoria de su club, el Unelco Tenerife, ante el Barcelona (79-65) en la temporada 2003-04. A continuación, un emotivo resumen de su carrera enviado por este escolta canario.

“Tampoco es que haya alcanzado cotas muy altas, pero sí que me siento orgulloso de lo que he logrado, aunque uno siempre se queda con la sensación de poder haber hecho un poco más.

Cuando hablamos de recuerdos, seguro que se me pasan por la cabeza algunas canastas importantes o algunos partidos que son un auténtico placer jugar, aquellos en los que los pabellones están llenos o aquellos que se deciden con una canasta en el último segundo, pero lo que realmente se me va a quedar siempre son todos aquellos compañeros con los que tuve el honor de compartir vestuario y aquellos con los que pude compartir piso, vivir el día a día, 24 horas juntos.

Cuando miro hacia atrás, veo a Pablo Sánchez, “el mandíbulas”, faltándole tiempo para hacer una broma tirado en el sofá con su camisa de Santander, o siempre maquinando algún plan para pasar el día. Recuerdo estar comiendo la auténtica fabada del norte hecha por su madre tres días seguidos. ¡Cómo estaba de bueno! Veo a Ze Miguel Almeida, compañero en Plasencia, abriéndome las puertas de su casa y de su familia en Portugal como si fuera uno más de ellos. Para mí será siempre como un hermano. ¡Cómo pegaba ostias en los entrenos, madre de Dios! Qué recuerdos, irnos él y yo con el gran Chuchi Ginés, paisano de la tierra, a enseñarnos todo lo bonito que era y es Plasencia, con su mítica gran frase: “Esto es un tema que me interesa bastante”, jajaja. Y, cómo no, Samir Adam... “el mulat”. Cuánto hemos vivido juntos. No hay espacio para contarlo todo. Seguro que se me quedan mil compañeros en el tintero: Dani González, Dani López y un largo etcétera. También veo a algunos entrenadores, aquellos que consiguen sacar lo mejor de ti, como es el caso de Josep María Izquierdo. Eso sí, vaya tío para gritar y, la verdad, ¡nunca le vi ponerse ronco!

Con el Náutico Tenerife, en la última campaña (Foto: Abraham Arénaga).
Con el Náutico Tenerife, en la última campaña (Foto: Abraham Arénaga).

Si hay un nombre propio por encima de todos, es el de Sergio Rodríguez. Nunca tendré suficientes palabras de agradecimiento, siempre que necesité algo, cualquier cosa que fuera, él siempre ha estado ahí para proporcionarlo, no hablo de lo material, sino del aspecto humano, las cualidades que te transmite y tiene esta persona, su nobleza, su preocupación por los demás, su alegría, su tremenda virtud de encontrar lo positivo siempre a todas las situaciones, y un largo etcétera. Ver cómo ha ido creciendo desde que jugábamos juntos en el Siglo XXI de Bilbao hasta ahora es motivo de orgullo para todos los que hemos estado a su alrededor, porque sabemos lo que le ha costado. Se merece todo lo que ha conseguido y todo lo que le queda aún por conseguir, que será mucho. ¡Gracias!

 El deporte es sinónimo de otras muchas cosas. No solo es entrenar o meter el balón por el aro, sino de hacer amigos para toda la vida, de conocer ciudades preciosas, de aprender nuevas culturas de gente que viene a jugar desde muy lejos y de mostrarte muchísimas cosas que sin este deporte probablemente no hubiera descubierto. 

Comencé a jugar en mi colegio de toda la vida en Tenerife,  el Luther King. A mí me encantaba el deporte, era un chico muy activo, cada rato libre lo aprovechaba para jugar a alguno de ellos, aunque sinceramente la mayor parte del tiempo siempre era fútbol. ¡Era muy bueno, podría haber sido el próximo Fernando Torres! A pesar de esto, mis padres decidieron apuntarme a baloncesto como actividad extra escolar, decisión que les debo agradecer.

Recuerdo con especial cariño a mi primer entrenador, José Julio Falcón. Todos los chicos del equipo le teníamos muchísimo aprecio. De vez en cuando me lo veo por las canchas de la isla y siempre guardamos un rato para charlar y reírnos de los viejos tiempos.  

¿El debut en ACB? Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Mis amigos de toda la vida aún me lo recuerdan y nos reímos un poco de aquel momento porque cometí unos cuantos errores…

Dejando a un eso, he de decir que fue algo soñado: jugábamos en casa, defendía los colores del equipo de mi tierra, enfrente estaba el Barcelona de Navarro, Bodiroga, Fucka y un largo etcétera de increíbles jugadores... Salió un partido perfecto, el Tenerife conseguía la victoria con una defensa impresionante de aquel jugador de piernas interminables llamado Nacho Yañez sobre Dejan Bodiroga, el pabellón Santiago Martin estaba completamente lleno hasta la bandera y no paraban de animar. Entonces Paco García (pedazo de entrenador) me hace debutar, gesto que le agradeceré eternamente. Iván Corrales, que había cuajado una temporada espectacular, me buscó en todas las acciones que pudo, pero entré tan nervioso que me temblaban las piernas. Mis amigos siempre me recuerdan con mucha “alegría” ese momento en el que encaro a Bodiroga y, cuando me creo que ya lo había sobrepasado, tenía de medio pie estaba fuera de la línea de fondo. Balón perdido y a defender... Aún así, nunca cambiaría nada, fue perfecto.

Con su amigo el ‘Chacho’ Rodríguez.
Con su amigo el ‘Chacho’ Rodríguez.

Creo que soy un jugador de equipo, alguien que puede ayudar haciendo un poco de todo. Hay partidos en los que consigo aportar en ataque y otros en los que consigo aportar en defensa. Lo que sí está claro es que soy muy activo, me encanta correr. El esfuerzo no va a faltar, implicado. Por otro lado, me encantan esos momentos después del entreno en los que entras al vestuario y empieza el cachondeo, las bromas, las duchas eternas con los compañeros de equipo...

Ya con 30 años, esta última temporada he jugado al baloncesto en Liga EBA en el histórico Real Club Náutico de Tenerife. El objetivo inicial era lograr la salvación y casi conseguimos uno de los puestos que dan derecho a jugar el ‘play off’ de ascenso a LEB Plata. Creo que aún me quedan unos cuantos años de buen baloncesto, así que por ahora, no se me ha pasado por la cabeza dejarlo.

Agradezco al club que haya podido compaginar el deporte con los estudios, e incluso el trabajo. He conseguido una diplomatura de Magisterio de Educación Física, un grado de Primaria y ahora mi intención es prepararme las oposiciones para maestro, así que tengo claro cuál es el camino a seguir. También trabajé de educador en un centro de menores, experiencia totalmente gratificante, aprendiendo cada día algo nuevo. Es en lugares como estos donde te das cuenta de la suerte que tenemos algunos de poder haber crecido con una familia estructurada y en donde te han ayudado en todo para poder salir adelante”.