Andrei Fetissov: El antecesor de Kirilenko que ‘explotó’ en Valladolid

Andrei Fetissov: El antecesor de Kirilenko que ‘explotó’ en Valladolid
El antecesor de Kirilenko que ‘explotó’ en Valladolid

Javier Ortiz Pérez

Con el Forum Valladolid.
Con el Forum Valladolid.

Difícil encontrar dos jugadores tan parecidos como Andrei Kirilenko y su tocayo Andrei Fetissov. A este último, unos pocos años más viejo, lo tuvimos en España durante un par de temporadas, lamentablemente sin término medio, porque si bien lo hizo de forma sobresaliente en el Forum Valladolid desde 1993 a 1996, en la 96-97 se estrelló en el Barcelona.

Fetissov y Kirilenko. La comparación no es ociosa. Ambos, aparte de la nacionalidad, miden más o menos lo mismo (2,08), tenían brazos largos y ocupaban mucho espacio en la pista con una polivalencia encantadora entre el alero alto y el ‘4’ móvil. Enorme salto y agresividad y hasta muñeca decente. Obviamente, el ‘nuestro’ tendría menos éxito internacional que Kirilenko, pero fue durante una época un gran referente del basket ruso.

Indudablemente, fue un gran hallazgo pucelano. A la capital del Pisuerga llegó cuando no era todavía conocido a nivel internacional, con solo 21 años. Acababa de obtener la plata en el Eurobasket de 1993. Con la camiseta morada se consolidó con tres años estupendos, en línea ascendente: 13,4, 14,2 y 16 puntos... En medio, otro subcampeonato, esta vez mundial, en Toronto, aunque no pudo jugar la final por lesión.

En aquel 1994 entró en el ‘draft’ por los Celtics (número 36), aunque no llegaría nunca a jugar en la NBA. Lo tuvo cerca cuando jugó una liga de verano con los Milwaukee Bucks. Su destino, su gran oportunidad, fue en el Barça de la mano de Aíto García Reneses. Y no la aprovechó. Solamente duró 14 partidos (10,6 puntos y 3,9 rebotes) antes de ser sustituido por Jerrod Mustaf. De forma extraña, su juego, lleno de actividad, se había vuelto anémico, quizás sobrepasado por la responsabilidad y la presión de que su contrato podía rescindirse de forma unilateral por parte del club azulgrana. “Ha sido una apuesta que no salió como esperábamos”,  lamentó Aíto.

Su valor bajó de forma considerable, y eso que todavía era joven. A partir de aquel 1997 no regresaría a la selección rusa. No todos los grandes jugadores valen para los equipos grandes, aunque él seguiría jugando otros diez años incluso con un par de etapas en el CSKA de Moscú. En una de ellas, en la 2000-01, llegó a coincidir con un joven Kirilenko justo antes de que este se marchase a los Utah Jazz. Rímini (97-98) y Slask Wroclaw (2001-02) fueron sus únicas experiencias fuera de la ‘Madre Patria’. Su último equipo profesional fue el Spartak Primore en la 2006-07.

En el CSKA.
En el CSKA.

Aunque no es de allí (nació en Novokuznetsk, un recóndito lugar en plena Asia central), en los últimos años se ha establecido en San Petersburgo, donde ha trabajado para la federación local y para una academia de jóvenes, además de colaborar con distintos medios de comunicación. En 2014 fue nombrado director deportivo del Zenit. Recientemente organizó un partido entre los veteranos del Barcelona y los de la ciudad rusa. Las ‘viejas glorias’ azulgranas salieron muy contentas de cómo fue la excursión, aunque Fetissov, con problemas físicos, no pudo jugar, tal y como hubiera deseado.

Imagen reciente.
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