Loren Woods: Potente refuerzo interior, pero insuficiente, para el CAI Zaragoza

Loren Woods: Potente refuerzo interior, pero insuficiente, para el CAI Zaragoza
Potente refuerzo interior, pero insuficiente, para el CAI Zaragoza

Javier Ortiz Pérez

Diez partidos en el CAI 2008-09.
Diez partidos en el CAI 2008-09.

Cumplió Loren Woods a nivel individual en el CAI Zaragoza en 2009, pero en el colectivo el equipo no pudo evitar el descenso que amenazó durante toda la temporada. Al equipo le faltaba un intimidador interior y aprovechó su baja del Zalgiris Kaunas por problemas económicos para incorporarle en febrero. En diez partidos le dio para promediar 10,6 puntos, 9,4 rebotes y 1,8 tapones en 30 minutos en pista. No, no se le puede culpar a él.

Y es que Woods, cuya talla, según lo mires, está entre los 2,18 y los 2,16, era (y es) un jugador de mucho pedigrí para ese trabajo específico. Formado entre Wake Forest (donde era el señalado para heredar el lugar de Tim Duncan) y Arizona, entró en la segunda ronda del ‘draft’ de 2001 (número 45) elegido por los Minnesota Timberwolves. El tapón era su mayor aval, llegando a igualar el récord en un partido de la NCAA con 14 (!).

Empezó entonces un camino más bien frustrante en la NBA, donde no pudo imponer su juego físico. En 215 partidos repartidos en seis temporadas solamente fue titular en 47, con medias de 2,6 puntos y 3,2 rebotes en 11,3 minutos. Demasiado pobre, ¿no? Sus mejores momentos los vivió en los Raptors 2004-05, pero nada del otro jueves. Había que mirar lejos para ganarse la vida con el baloncesto.

Un hombre de su tamaño y movilidad podía hacerlo bien en Europa. Y así fue, primero en el Zalgiris Kaunas y luego en el Efes Pilsen, donde fue cortado porque junto a sus compatriotas Drew Nicholas y Rashard Wrigth fue cortado porque se negó a hacer un viaje a Belgrado alegando motivos de seguridad. Tras un fugaz regreso a la NBA para la recta final de la 2007-08 con los Rockets, inició una segunda etapa en Lituania, que tuvo abandonar cuando mejor le iba: por primera vez en su vida promediaba 20 puntos por partido.

Taponando con los Raptors.
Taponando con los Raptors.

Zaragoza le esperaba con los brazos abiertos, como si fuese un salvador. “Fueron muchos factores lo que me hicieron decidirme por el CAI. ¿El principal? Que el equipo fue el que más interés puso en ficharme, el equipo que más me necesitaba”, contaba en acb.com a su llegada. Su debut ante el Menorca, sin apenas conocer a sus compañeros, fue espectacular: 15 puntos, 11 rebotes, 4 tapones y 29 de valoración. “A veces uno tiene suerte y está rodeado de buena gente, como me pasa en el CAI. Me gusta la ciudad, la organización, los compañeros… es un sitio ideal. Estoy muy feliz y cómodo. El ambiente es fantástico, de lo más sorprendente de Europa. Disfruté mucho con los seguidores, están todo el rato detrás del equipo”, dijo tras aquello.

Su rendimiento globalmente fue bueno, pero falló cuando más se le necesitaba: en la ‘final’ en casa ante el Murcia, cuando los visitantes se impusieron contra pronóstico y mandaron a los maños a la LEB. Fue su peor partido con solo 4 puntos (aunque 11 rebotes), sin poder frenar a un Lamont Barnes que jugó los 40 minutos (13+10).

Aquel fue, por ahora, su último encuentro en Europa, y han pasado siete años. Desde entonces se ha dedicado a recolectar petrodólares, adquiriendo incluso la nacionalidad libanesa. También conoce Irán y Baréin, donde ha estado la pasada temporada en las filas del campeón, el Al-Ahli. Con 37 años  todavía puede permitirse jugar algún tiempo más al tratarse de una liga no muy competitiva.

Llegada a Irán.
Llegada a Irán.