Rickie Winslow: Espectáculo y eficacia identificados con el Estudiantes

Rickie Winslow: Espectáculo y eficacia identificados con el Estudiantes
Espectáculo y eficacia identificados con el Estudiantes

Javier Ortiz Pérez

Recién llegado al Cajacanarias 87-88.
Recién llegado al Cajacanarias 87-88.

Mitiquísimo Rickie Winslow, ¿verdad? Casi que no necesita presentación: formó con John Pinone una de las parejas de americanos más rentables en la historia del basket nacional, uniendo de forma maravillosa espectacularidad y eficacia. Fue casi una versión perfeccionada de su predecesor, David Russell, que tenía menos tiro aunque resultaba quizás más arrollador en el salto.

Como él, Winslow tenía como especialidad el mate y de hecho tiene el récord histórico de la Liga en un solo partido: nueve en la temporada 91-92. La pasada campaña, Ondrej Balvin (Baloncesto Sevilla) se ha acercado, pero va a ser difícil que alguien lo supere. O quizás sí. Nunca se sabe.

En el Estudiantes estuvo cinco años realmente estupendos, desde 1988 a 1993, con la Copa del Rey de Granada en 1992 como momento culminante. Fue su segunda experiencia en España, adonde había llegado sin hacer ruido unos meses antes, como ‘temporero’ en el Cajacanarias, tras disputar sus únicos siete partidos en la NBA con Milwaukee Bucks. Con los Bulls, que le habían elegido con el número 28 del ‘draft’ de 1987, no llegó a debutar, pero algo aprendería de Michael Jordan en pretemporada...

“Fueron unas temporadas increíbles las que pasé en Madrid”, comentaba desde Houston hace unos meses en ‘Gigantes del Basket’. Acababa de cumplir los 50 y, a juzgar por las fotos, no se conserva nada mal. Vive muy pendiente de la carrera de su hijo Justise, uno de los mejores ‘rookies’ de la temporada NBA con los Miami Heat. “Es un jugador especial.  Lo mejor que tiene es la inteligencia. Es muy listo, magnífico en defensa y muy bueno en ataque. Pero eso no quiere decir que sea perfecto. Necesita seguir trabajando todos los días y mejorando en todos los aspectos del juego. Puede ser un jugador estupendo si continúa desarrollando sus habilidades”, analiza.

Pero hablemos del gran Rickie, de ese hombre que nos dejó a todos boquiabiertos y se convirtió en gran ídolo del Ramiro de Maeztu. “Era joven y fue una gran oportunidad jugar profesionalmente en España, en una de las mejores ligas fuera de Estados Unidos. El Estudiantes era más que un equipo porque tenía un concepto familiar o incluso algo más allá. Una cultura. Pertenecer a La Demencia era un sentimiento- El apoyo que nos daban los chicos era impresionante. Creo que todavía los escucho animándonos. Los echo de menos”, añade. 

Feliz con la Copa de 1992.
Feliz con la Copa de 1992.

La Copa granadina fue el único título de su carrera. Años antes se había quedado a las puertas de ganar la NCAA con la Universidad de Houston. “Fue como un sueño hecho realidad para mi Estudiantes”, resume, así, con el “mi”. Era, desde luego, consciente de su papel de jugador que levantaba al público de sus asientos. “Sé que mi estilo era excitante. Me gustaba ganar, pero también dar al espectador algo especial, ya fuese taponando o robando un balón y haciendo un mate en el otro lado de la pista. Para mí, ganar empieza en la defensa. Si se cumple ahí, ya puedes concentrarte en el ataque”.

Tanto se identificó con Estudiantes que el escaso tiempo que pasó posteriormente en el Amway Zaragoza 95-96 lo hizo triste y prefirió él mismo romper el contrato. “Es una buena ciudad, pero había salido de Estudiantes y dejar al club y a la Demencia atrás fue muy duro”, comenta. La recta final de su carrera, hasta el 2000 con 36 años, la pasó en Turquía, donde fue uno de los protagonistas de aquel tiroteo en una discoteca que estuvo a punto de costar la vida de Dallas Comegys.

Sus números ACB en 214 partidos fueron excelentes a nivel anotador (19,3) e incluso reboteador, siendo un ‘3’ (7,1).  Poco descanso tuvo con 34 minutos de media por encuentro, aunque ya sabemos que, a nivel de rotaciones, eran otros tiempos bien distintos a los actuales.

Además de dirigir la Fundación Rowdy, que trabaja con chicos problemas, su actividad principal en la actualidad es la de entrenador de ‘high school’. En Saint John’s ha dirigido a sus dos hijos, Joshua y Justise, ganando tres campeonatos estatales de Texas. “Está siendo una gran experiencia y estoy muy contento con los resultados. El nivel era muy alto”. Y no pierde la ocasión para ofrecerse: “En un futuro cercano me gustaría volver a España a entrenar en la Liga. Me encantaría compartir mis experiencias en un sitio con tanto talento en jugadores y entrenadores”. “La vida me va bien y tengo que estar agradecido por ello. Estoy explorando constantemente nuevas posibilidades e ideas para conectar el baloncesto de España y Estados Unidos”, añade.

Winslow recupera el español para un último mensaje: “saludos a toda la familia del baloncesto español desde Estados Unidos. ¡Espero poder visitarles pronto!”.

Etapa poco feliz en Zaragoza.
Etapa poco feliz en Zaragoza.


Con su hijo Justise, jugador de los Heat.
Con su hijo Justise, jugador de los Heat.