Tony Harris: 105 puntos en Filipinas, un desastre en España

Tony Harris: 105 puntos en Filipinas, un desastre en España
105 puntos en Filipinas, un desastre en España

Javier Ortiz Pérez

El reportaje de los tatuajes en ‘Gigantes’.
El reportaje de los tatuajes en ‘Gigantes’.

Potente decepción la protagonizada por Tony Harris en los escasos meses que pasó en España, en el Cáceres de la 97-98. Venía avalado por haber jugado en los Boston Celtics y haber batido récords de anotación en Filipinas, pero hizo más bien poco aquí y fue cortado a mitad de temporada.

Desde luego, a Harris tampoco se le pedía que repitiese sus increíbles actuaciones en la liga filipina. Con  los Swift Mighty Meaties ganó el título en 1992 acumulando exhibición tras exhibición desde su debut, cuando alcanzó los 87 puntos. Su tope fue de 105 ante Ginebra, una marca que todavía no se ha batido. Podrá argumentarse que allí se juegan 48 minutos, que seguro que era un baloncesto de nivel más bajo que el europeo, que se lo tiraría todo, pero hay que meterlos. Aquí un vídeo de aquellos locos días en los que se quedó el apodo de ‘Hurricane’.

Vayamos un poco más atrás. Nació en Monroe (Louisiana), creció en East Chicago (Indiana) y fue a tres universidades distintas, la última de ellas la de Nueva Orleans. No entró en el ‘draft’ de 1990 pero sí acabaría metiendo la cabeza en los Sixers (seis partidos). Entraba y salía de la CBA en la búsqueda de su gran sueño: regresar a la NBA. Y lo consiguió, con los míticos Celtics, aunque solo cinco encuentros en la 93-94 y tres en la 94-95. Entre medias, lo de Filipinas, que le hizo conocido.

Con los Celtics.
Con los Celtics.

Su primer equipo europeo fue el Apoel Chipriota (95-96), preámbulo a su fichaje por el Cáceres, que buscaba en él un referente exterior. Con 14,1 puntos, bajos porcentajes (23% en triples, 46% en tiros de dos) y muchas derrotas en el equipo, dejó su hueco a Gaylon Nickerson y concluyó la campaña en Grecia, en el Papagou.

En Extremadura dio más que hablar por su generosidad con la gente con la que salía y por la proliferación de tatuajes en su cuerpo, que entonces no era tan habitual como ahora. En ‘Gigantes del Basket’ coprotagonizó un reportaje en el que explicaba los seis: Mickie Mouse (su ídolo cuando era niño), el símbolo del hombre, un toro, las iniciales de su hijo Jae Jae, las de una sobrina y las de un amigo de la universidad. Decía que no pensaba hacerse más.

La recta final de su carrera fue casi un ‘deja vù’, con regresos a Filipinas, la CBA y el Apoel, hasta que se retiró con 32 años, tampoco muy mayor, jugando en la pequeña IBL con los San Diego Stingrays.

En el 2011.
En el 2011.

En Estados Unidos se dedicó a distintos negocios familiares y abrió una línea de ropa llamada ‘Hungry Athletics’. Por lo que parece, vive en Baton Rouge, en su estado natal. Y una última historia bizarra. En el 2007 fue protagonista involuntario de una noticia a nivel mundial: el baloncestista Tony Harris falleció en extrañas circunstancias en Brasil. Había pagado a un taxista para que le llevase a la otra punta del país, pero se tiró del coche en marcha y apareció muerto a los pocos días con un cable de electricidad al cuello. Muchos pensaron que se trataba de él, pero todo se aclaró rápidamente: era otro jugador con el mismo nombre y apellido.