Jiri Welsch: Expectativas checas no cumplidas en Unicaja y Estudiantes

Jiri Welsch: Expectativas checas no cumplidas en Unicaja y Estudiantes
Expectativas checas no cumplidas en Unicaja y Estudiantes

Javier Ortiz Pérez

Sus mejores momentos en la NBA, en los Celtics.
Sus mejores momentos en la NBA, en los Celtics.

“Fracaso” es una palabra muy fea, pero algo de eso hubo en la carrera de Jiri Welsch en España. Y eso que fueron cuatro temporadas en un lugar tan exigente como el Unicaja de Málaga y uno extra más en el Estudiantes, donde tampoco consiguió el nivel que se esperaba. Como pasa habitualmente, quizás el problema fuesen precisamente las expectativas y el checo había llegado con unas bastante altas después de dejarse ver bastante en la NBA.

Sergio Scariolo confió en él en el Martín Carpena como uno de los líderes del equipo, pero a la larga se vio que sus características no eran esas. Welsch dejó la impronta de ser un buen gregario, un tipo de complemento que podía aportar aquí y allá, pero no tanto echarse el equipo a las espaldas, ganar partidos él solito, ejercer de héroe. Ahí están los números: entre el Unicaja y el Estudiantes totalizó 178 partidos, con 7,2 puntos, 2,6 rebotes y 1,7 asistencias en 21 minutos en pista.

Como la de tantos jugadores de su época, todo fue muy deprisa en su juventud, siendo rápidamente encumbrado a la categoría de gran promesa, de niño prodigio. Perteneciente a la generación del 80 (no hace falta hablar mucho de ella con Pau Gasol y Luis Scola como exponentes a ambos lados del océano), llamó la atención de los Sixers en el ‘draft’ del 2002 (número 16) por una gran temporada en el Olimpia de Ljubiana, cuando fue MVP de la liga eslovena. Había llegado procedente del Sparta de Praga de su país natal.

Cuatro años en el Unicaja.
Cuatro años en el Unicaja.

Sin embargo, no llegó a jugar en Philadelphia, sino que empezó en Golden State un periplo de cuatro equipos en otros tantos años que tuvieron su mejor momento en los Celtics, cuando promedió 9,2 puntos en 26,9 minutos (2003-04). Entonces parecía bastante seguro de que estaría en América muchos años, aunque aquel equipo de Boston no era precisamente puntero. Luego, fue ‘cuesta abajo’ en Cleveland y Milwaukee, lo que le devolvió a Europa, a Málaga, en el 2006, donde buscaba sobre todo más tiempo en pista quizás con la idea de regresar. Nada más lejos de la realidad.

Uno de sus valores era la polivalencia: con 2,01 podía jugar como base, escolta y alero. Tenía además un buen físico y precisamente no ser especialista en nada le hacía un jugador muy funcional, muy adaptable. Con 26 años, el camino libre para triunfar en España estaba libre, gozando de la confianza total de Scariolo en un club que vivía uno de los mejores momentos de su historia. Pero poco a poco fue teniendo cada vez un papel más pequeño sin que pudiera evitarlo. Las críticas se fueron haciendo cada vez más fuertes.

Se agarró al Estudiantes como última posibilidad, pero tampoco. Pasó un año en el Charleroi belga, decidiendo finalmente el regreso a su país, donde no se puede decir que le haya ido mal. Acaba de ganar la cuarta liga consecutiva con el Nymburg, el gran dominador de la competición en los últimos años. Welsch ejerce allí de ‘mentor’ para los jóvenes y aporta ocasionalmente su experiencia en los minutos complicados, el mismo papel que ha tenido también en los últimos veranos en la emergente selección de Tomas Satoransky y Jan Vesely. A sus 36 años, sus últimas declaraciones indicaban que quería seguir un poco más jugando, emplazando a la directiva de su club a sentarse a la mesa para alcanzar un rápido acuerdo.

Cuarta liga consecutiva en la República Checa, hace unos días (Foto: Purestockx).
Cuarta liga consecutiva en la República Checa, hace unos días (Foto: Purestockx).