Jackson Vroman: Un año ya de su absurdo final

Jackson Vroman: Un año ya de su absurdo final
Un año ya de su absurdo final

Javier Ortiz Pérez

Jackson Vroman:– Presentación en el Gran Canaria.
Presentación en el Gran Canaria.

Dentro de la ‘epidemia’ de muertes baloncestísticas de los últimos tiempos, especialmente extrañados nos dejó la de Jackson Vroman el pasado 30 de junio. Con solo 34 años y una carrera bastante decente detrás, el norteamericano moría al sufrir un golpe en la cabeza en su piscina, un accidente del que apenas se ha vuelto a escribir desde entonces.

Vroman estaba prácticamente retirado, aunque cabía la posibilidad de que volviese a jugar. Había pasado las dos últimas temporadas al calor de los dólares fáciles de la liga china con los Shandong Lions, el final de una deriva de varios años jugando en ligas donde hay más dinero que prestigio: Irán, Filipinas y la propia China. Nada que ver con la primera parte de su trayectoria, en la que se repartió entre la NBA y España.

Californiano de nacimiento, lo que la mayoría no recuerda de él es que era hijo de Brett Vroman, un pívot de 2,13 que pasó fugazmente por los Utah Jazz en 1980 y que luego hizo una larga travesía por Europa (sobre todo en Italia) que le llevó incluso a la Primera B 1986-87 en el Bosco de La Coruña. El pequeño Jackson, de 5 años, pasó algún tiempo en Galicia.

Tuvo claro que quería seguir los pasos de su padre y destacó en Iowa State, consiguiendo un hueco en la segunda ronda del ‘draft’ (número 31) del 2004 por los Chicago Bulls, con los que no llegaría a jugar. Sí lo hizo, de modo marginal, en los Suns del ‘run and gun’ de Mike D’Antoni. Sí tuvo más protagonismo las dos campañas siguientes en los New Orleans Hornets, totalizando 87 partidos en la NBA aunque poco protagonismo (3,3 puntos y 3 rebotes en 12,8 minutos).

Jackson Vroman: – Media temporada en Girona.
Media temporada en Girona.

El salto a Europa, previo paso unos meses en Puerto Rico, lo hizo en el Gran Canaria 2006-07. Empezó bastante mal, llegando a especularse con la posibilidad de que sería cortado, pero ya en diciembre mejoró drásticamente sus prestaciones y sus números, convirtiéndose en un jugador muy a vigilar por los rivales. “Me encuentro cada vez mejor. No tenía demasiados minutos y necesitaba confianza, saber que si cometía un error seguiría en pista para enmendarlo”, comentaba entonces. En aquel artículo en acb.com se definía como “un pívot de 2,08, rápido, con brazos largos, una buena capacidad de salto y una amplia gama de recursos ofensivos, además de buena lectura  del juego y habilidad para él pase”. Él añadía: ““No soy un anotador, más bien un jugador defensivo, buen reboteador y que trato de correr la pista y jugar un baloncesto rápido tanto como pueda. Los puntos han llegado recientemente, pero que haya anotado mucho no significa que sea mi mejor virtud”.”

Terminó promediando 10,4 puntos y 5 rebotes en 21,2 minutos y la demostración de que su nota fue buena fue el hecho de que al verano siguiente firmó por el Akasvayu Girona, que por entonces, ya lo sabemos, iba a por las grandes piezas del mercado. No concluyó la temporada: estaba descontento con su papel (Pedro Martínez tenía que administrar el tiempo y el balón entre tanta estrella) y se buscó una salida hacia el Lietuvos Rytas, que entonces disputaba la Euroliga. Sería su último equipo antes de centrarse en Asia. Tanto lo hizo que aceptó la oferta de nacionalizarse en Líbano, con suya selección jugó a nivel internacional.

A falta de canastas de máxima competitividad, dio más que hablar por cómo vivía fuera de la cancha. Al menos su cuenta en Instagram (todavía activa) transmite lo mucho que le gustaban la fiesta y las mujeres despampanantes. Eso que se llevó por delante hasta que tuvo el absurdo accidente doméstico.

Descanse en paz.

Jackson Vroman:– “Bien acompañado” en Instagram.
“Bien acompañado” en Instagram.