Granville Waiters: ‘Look’ heterodoxo, especialista... y ganador de la ‘Liga de Petrovic’

Granville Waiters: ‘Look’ heterodoxo, especialista... y ganador de la ‘Liga de Petrovic’
‘Look’ heterodoxo, especialista... y ganador de la ‘Liga de Petrovic’

Javier Ortiz Pérez

Granville Waiters – Calvo desde la universidad.
Calvo desde la universidad.

El ‘calvo barbudo’. Así se le recuerda, a grandes rasgos, a Granville Waiters. Su peculiar aspecto físico a veces no dejó ver lo importante que fue en aquel Barcelona que ganó la Liga 88-89, la única que disputó Drazen Petrovic en España. Con sus 2,13 y limitadas capacidades ofensivas, Waiters era una rareza en aquel Barça lleno de talento, pero una rareza necesaria: trabajaba por todos y suponía una importante presencia en el centro de la zona que liberaba a Audie Norris de muchas responsabilidades.

Waiters llegaba tras ser un auténtico ‘agitatoallas’ en la NBA. Elegido en el puesto 39 del ‘draft’ de 1983 por los Blazers, en ninguna de sus cinco campañas en la liga superó los 13,3 minutos por partido de su año ‘rookie’ con Indiana, aunque al menos le cupo el honor de disputar la final del 86 con los Rockets y jugar (poquito) al lado de Michael Jordan en los Bulls. De esta época es estupendo revisitar un vídeo en el que tapona dos veces consecutivas al mismísimo Karl Malone.

Granville Waiters – En el Barcelona.
En el Barcelona.

Con 249 partidos (2,4 puntos, 2,2 rebotes y 10,2 minutos) cerró su etapa allí y la abrió en España. Aíto García Reneses necesitaba un jugador que supliese a Eugene McDowell y este tenía sus mismas características, aunque más alto y menos musculado. Sus 8,4 puntos y 6,8 rebotes en el Barça pueden parecer números grises, pero todos acabaron contentos con él después de vencer en el quinto partido de la final al Real Madrid. Aquel día logró una de sus mayores anotaciones: 17 puntos. A él se le vio especialmente eufórico con el cava. Se había adaptado muy bien a la Ciudad Condal, donde incluso ‘se echó novia’.

“Yo hacía mi trabajo. Ya sé que no era un gran jugador en ataque, pero creo que cumplí con lo que me pidieron. Intenté siempre ser profesional y ayudar de la manera que fuese a que el equipo consiguiese victorias. Eso era lo que me importaba”, cuenta. En lo personal, confirma que se adaptó a la perfección: “Tengo grandísimos recuerdos del Barcelona y de la ciudad. El club siempre estaba pendiente de lo que necesitábamos y fue un honor jugar para ellos. Y la gente era muy amable en las pequeñas cosas. Eso es un importante para un jugador americano que está fuera de casa. Sentí de cerca el apoyo de los aficionados y no puedo contener la sonrisa cuando recuerdo el día en el que ganamos la liga. Hice muchos amigos allí. Quizás vuelva algún día”.

El error de su vida fue probablemente fichar por el Cajabilbao la siguiente campaña. Con más responsabilidades ofensivas, fue señalado como culpable de todos los malos y terminó sustituido por otro especialista como Tom Gneiting, lo que a la larga no libró a los vascos de bajar. Extrañó en su momento que, con 30 años, no volviese a jugar, pero él lo explica: “sufrí una fractura por estrés, pero no me di cuenta en ese momento y seguí jugando. Cuando me la detectaron, ya no me pude recuperar”.

Granville Waiters – Cajabilbao.
Cajabilbao.

A su regreso a Estados Unidos, a su Ohio natal, regentó durante 14 años una cadena de guarderías llamada Granny Learning Centers’. Ahora su principal actividad es una consultaría de negocios y seguros cuyos servicios podéis consultar aquí. También organiza cenas benéficas, una de las cuales tuvo como invitado especial en el 2014 a Arnold Schwarzenegger.

Granville Waiters – En la actualidad.
En la actualidad.