Jesús Brizuela: Histórico del basket vitoriano antes que tío de Darío

Jesús Brizuela: Histórico del basket vitoriano antes que tío de Darío
Histórico del basket vitoriano antes que tío de Darío

Javier Ortiz Pérez

Jesús Brizuela – Defendido por Essie Hollis.
Defendido por Essie Hollis.

Txus Brizuela ya es más conocido por ser “el tío de Darío Brizuela” que por su historial como hombre del basket vitoriano en distintos papeles. Con la camiseta del Baskonia hasta llegó a jugar en ACB dos temporadas (85-86 y 86-87).  En su relato sobre su vida se detecta algo fundamental: es un auténtico enamorado del baloncesto.

“El primero que me metió el gusanillo fue Cecilio Ugarte, atleta olímpico en Munich-72 y profesor de educación física en el Colegio San Prudencio, donde yo estudiaba. Montó un equipo de baloncesto y nos pusimos a competir en la liga provincial  cadete de Alava (año 1976-77, creo). Nuestro primer partido tuvo que ser contra San Viator y perdimos 93-7, pero no nos desmoralizó. En el equipo del colegio sólo estuve un año, porque pasé al club La Blanca, donde jugué también solo una temporada,. Al año siguiente fiché por un club nuevo, CB Gasteiz, que fue creciendo y ascendiendo (y yo con él) hasta llegar a jugar en la 83-84 en la antigua Primera B, aunque no pudimos mantenernos. Fueron seis temporadas seguidas, siendo el entrenador de las últimas cuatro Manu Moreno, que tuvo mucha importancia para mi evolución personal como jugador.

Fiché por el Baskonia en verano de 1985. El club no era en aquel entonces lo que es hoy en día y no había tanto trasiego de jugadores. Las plantillas se completaban con un par de jugadores  locales y, dada mi evolución anterior en el Gasteiz, pues me dieron la oportunidad. Y yo encantadísimo de ello.

Jesús Brizuela – Entrenando con su sobrino Darío Brizuela.
Entrenando con su sobrino Darío Brizuela.

Durante las dos campañas que jugué, a las órdenes de Pepe Laso (con Manu Moreno de ayudante) fui un jugador marginal, con 17 partidos y 138 minutos jugados. Disfruté un montón y entrené una barbaridad, porque por físico, aun teniendo altura relativa, 1,94, era muy liviano. Cuando pensaba que me podía asentar en el equipo (en verano de 1987 Manu Moreno tomó las riendas técnicas) se me comunicó que no contaban conmigo como jugador, aunque me ofrecieron ser ayudante (ya entrenaba a equipos de base en Vitoria desde hace años). Pero yo quería jugar. Solo tenía 24 años.

Di un paso atrás y fiche por Askatuak de San Sebastián de Primera B, pero en el primer entrenamiento en cancha de la temporada sufrí una grave lesión de rodilla (la famosa triada) y decidí liberar al club de mi exiguo contrato y regresar con gran pesar a casa para operarme, tratar de recuperarme y aceptar el puesto, aun vacante, de ayudante de Manu.

En eso estuve hasta que Manu fue cortado en Baskonia en la 89-90. Yo me fui días después. Luego entrené en Arrasate Mondragón, equipo que fue creciendo y ascendiendo llegando el equipo a la EBA de entonces --94-95—cuando era la categoría inmediatamente anterior a ACB. Posteriormente he entrenado en categorías de formación en Vitoria (Marianistas, Olabide Ikastola, Araski) y nuevamente en Mondragón. También varios años la selección de Euskadi infantil. Este es el primer año que no entreno a un equipo, junto con el pasado si exceptuamos las 4 semanas que entrené al Araberri en LEB Plata. He trabajado y trabajo en veranos, y algún día entre semana, tecnificaciones,  con Darío especialmente, pero también con otros jugadores. He sido miembro de la Escuela de Entrenadores, impartido cursos...

Jesús Brizuela – Practicando ciclismo.
Practicando ciclismo.

¿Cómo era yo en la pista? Comencé jugando de pívot (a pesar de mi altura) y con el paso de los años tuve que ir alejándome del aro y adaptarme a jugar de escolta. Me ayudó muchísimo el tener excelentes entrenadores. Pero mi juego era pelear, tratar de jugar rápido, e intenso, en la medida de lo posible. En Primera B ya era capaz de anotar y rebotear (9,5 puntos y 6 rebotes en la 83-84) y más aún al año siguiente en Segunda (18,7 y 9,8), pero ACB eran palabras mayores. Suelo comentar que aprendí a tirar después de retirarme gracias a Randy Knowles, con quien tuve una muy buena relación y me invitó a Badalona y enseñó a tirar y practicar, y posteriormente a enseñar la técnica de tiro. 

Laboralmente, empecé a trabajar en Mapfre al mes de dejar de ser ayudante del Baskonia (febrero de 1990), inicialmente como empleado y, posteriormente como agente, por mi cuenta, siempre para Mapfre. En 2001 abrí una oficina-delegación de Mapfre en el centro de Vitoria-Gasteiz (inicialmente compartida y desde 2014 en solitario). Y esa es mi verdadera profesión, con la cual disfruto, ciertamente.

También soy vocal en la directiva de la Federación Vasca de Baloncesto. He colaborado, desde 1992 y hasta el año pasado, en una radio en materia de baloncesto aquí en Vitoria-Gasteiz.

¿Cómo veo a mi sobrino? Darío está en una trayectoria muy buena. La progresión que está teniendo es constante y este año, a pesar de los lógicos altibajos de la edad y de haber vivido situaciones difíciles a nivel colectivo y también personal, ha hecho un buen año. Sigue estando súper motivado por aprender, entrenar, evolucionar y mejorar en su juego. Tiene desparpajo, es valiente y le gusta el basket, lo vive, se emociona con él. Es difícil acertar en ponerle límites, pero desde luego le veo con un futuro brillante, siempre que continúe con esas ganas por trabajar serio para poder evolucionar y mejorar constantemente”.