Vladimir Petrovic: Mates con dos balones a los 39 años

Vladimir Petrovic: Mates con dos balones a los 39 años
Mates con dos balones a los 39 años

Javier Ortiz Pérez

Breogán 2004-05.
Breogán 2004-05.

47 partidos de Vlado Petrovic en España, los 19 primeros en el Cáceres 2002-03 y los otros 28 en el Breogán 2004-05. Dejó el aroma de ser un excelente jugador, de esos que están en todos los lados de la cancha sin brillar en nada especialmente. Polivalente y generoso, aunque quizás algo inconsistente, su etapa en el baloncesto continúa abierta muy cerca de cumplir los 40 años. “Estoy hecho un ‘crack’. ¡Todavía machaco con dos balones!”, cuenta entre risas.  Y no es que lo cuente: es que se ha molestado en mandarnos un vídeo en el que lo confirma. Aquí lo hemos colgado en Youtube para que disfrutéis del momento.

Con un gran salto, siempre ha estado a medio camino entre el ‘2’ y el ‘3’ con su 1,99. Su club en la 2015-16 ha sido el Promitheas Patras, de la A-2 griega, con el que ha promediado 3,7 puntos y 1,9 rebotes saliendo casi siempre del banquillo. El país heleno ha sido fundamental en su trayectoria, ya que consiguió el pasaporte a finales de los 90. Su condición de serbio no le permitía actuar por entonces como comunitario. Eso sí, los griegos exigían su clásico cambio de nombre y por eso a veces se le ha conocido como Vlatimir Stergiou.

De la cantera del Partizán de Belgrado, a España llegó en el 2002 procedente del KAOD, adonde había llegado desde el Aris de Salónica. No escogió bien el sitio: un Cáceres en estado terminal que tenía problemas para pagar a los jugadores. Él se hartó y cogió la puerta con destino al Alba de Berlín mediada la temporada, lo que dejó muy ‘tocado’ a su equipo, que ni siquiera pudo encontrarle sustituto y acabaría bajando.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Su segunda experiencia española en el Breogán fue más ‘normal’ y en Lugo también dejó muestras de su calidad. Entre ambos equipos y en esos 47 encuentros promedió 9,3 puntos, 4,3 rebotes y 1,5 asistencias. No era el clásico tirador balcánico (35% en triples), pero sí podía ser protagonista en ataque si se le requería. También era un excelente defensor.

En estos diez años  ha jugado en históricos como el Siena, el París SG, la Virtus de Bolonia... También se ha asomado a Polonia, pero sobre todo a Grecia. Cumple el tópico del jugador de su procedencia que aprende un idioma y ya no lo olvida. En un aceptable español recuerda nuestro país como “un sitio precioso donde la gente es muy caliente. Me gustó mucho el tipo de vida, la comida, la lengua... Jugar al baloncesto allí fue una gran experiencia estar en la mejor liga de Europa”.

Petrovic apunta que su carrera “pudo ser mejor”, pero dice que fue “muy buena” y se reivindica como “uno de los talentos jóvenes más grandes de mi época en Serbia”. No sabe si seguirá jugando, pero ya tiene un pie en otras actividades relacionadas con el baloncesto, como agente de jugadores y preparador de chicos que están en formación.