Kenny Perry: Calvo con grandes cualidades en ataque

Kenny Perry: Calvo con grandes cualidades en ataque
Calvo con grandes cualidades en ataque

Javier Ortiz Pérez

Kenny Perry - Con el Cajacanarias 87-88.
Con el Cajacanarias 87-88.

Mucho más recordado Kenny Perry por sus años en Primera B que por los pocos meses que pasó en la Liga ACB, en la temporada 87-88, en el Cajacanarias (actual Iberostar Tenerife). Y también es injustamente más recordado por su aspecto, con una tremenda calvicie prematura, que por su juego, que era muy potente en ataque, aunque flojillo en defensa.

Y es que Perry tenía muy poquito en la cabeza (capilarmente) cuando llegó a España para jugar en el Bosco de La Coruña en 1987 procedente de Italia, de Treviso, donde llegó a jugar fugazmente al lado de Audie Norris. A mitad de aquella campaña se marchó del conjunto gallego por impagos y formó parte del doble cambio de extranjeros en el equipo de La Laguna, harto de las excentricidades de Mike Harper y Eddie Phillips. Afinaron bastante con las incorporaciones de nuestro hombre y de Ricky Winslow, del que ya sabemos que haría carrera en el Estudiantes.

Perry, de 2,05, no dio para tanto, aunque sus números fueron bastante buenos mientras estuvo vestido de aurinegro: 21,2 puntos y 9,4 rebotes. Ya había probado con el equipo unos meses antes, en un torneo navideño. Aparentemente tosco, y con el prejuicio que suponía ser blanco y calvo, tenía muy buenos recursos cerca del aro, machacando con facilidad y yendo al rebote ofensivo con mucha fuerza. No le faltaba tiro desde 3-4 metros. En la otra zona digamos que ‘se reservaba’, lo que le impidió seguramente seguir más años en la máxima categoría.

Kenny Perry – Caja Badajoz 91-92.
Caja Badajoz 91-92.

Eso sí, consiguió excelentes contratos en Primera B en equipos como Lagisa Gijón y Caja Badajoz. Era un ‘jugador franquicia’ ahí, un hombre que alcanzaba el 20-10 con enorme facilidad. Su carrera universitaria había sido turbulenta: se descubrió que el entrenador de su universidad, Southern Illinois, le pagaba bajo cuerda 200 dólares a la semana bajo cuerda. Y eso ya se sabe que en la NCAA es un escándalo total. Perry acabó en la tercera ronda del ‘draft’ de 1985, escogido por Washington, pero no llegaría a la NBA.

En Badajoz se cuentan buenas anécdotas sobre él. Una de ellas es que, como le tenía un gran cariño a su perro, pedía en el hotel donde vivía canapés especialmente elaborados para el animal.

La pena con este artículo es que no hemos conseguido averiguar nada de él. Hay jugadores americanos realmente irrastreables cuando vuelven a su país. En su caso, ni una sola pista de su paradero, ni en webs ni en redes sociales ni nada de nada. Allá donde estés, saludos, Kenny Perry.