Fausto Orio: El alero alto criado en Bilbao que ahora dirige un ‘holding’

Fausto Orio: El alero alto criado en Bilbao que ahora dirige un ‘holding’
El alero alto criado en Bilbao que ahora dirige un ‘holding’

Javier Ortiz Pérez

Fausto Orio-Cajabilbao 91-92.
Cajabilbao 91-92.

Fausto Orio fue un producto de la cantera del extinto Cajabilbao. En su momento, despuntó como prototipo de jugador soñado de la época (finales de los 80): un alero alto, con movilidad y calidad. Pero su carrera en la élite dio solo para siete partidos en la ACB 90-91. Después tendría más protagonismo en Primera B, EBA e incluso Portugal. Veamos cómo lo recuerda él y qué cuenta de su presente.

“Mis recuerdos son prácticamente todos buenos. La de las categorías inferiores del Cajabilbao fue una etapa de mucho trabajo para poder transformar a un joven muy alto y poco corpulento en un jugador exterior, ya que esa era mi obsesión. Los días se pasaban con entrenamientos específicos de bote y tiro, algo que nunca podré agradecer lo suficiente a alguien que desde el primer día confió en mí, mi entrenador Juanjo Abasolo.

Una vez conseguido ese hito y siendo ya una realidad la capacidad para poder jugar en cualquiera de las posiciones exteriores, llega el peor recuerdo que es el de las lesiones, centradas en los tobillos y que definitivamente marcó mi carrera profesional, pero ahí seguimos intentando alcanzar las metas más altas posibles.

En la época profesional recuerdo una primera etapa de gran ilusión por todo lo que rodeaba el baloncesto, entrenamientos, viajes, eventos... y una segunda en la que cada vez costaban más los viajes, estar lejos de tu familia y amigos. Me gustaría quedarme con esa primera etapa en la que estar en la “élite” te hace sentirte especial por un lado y tremendamente afortunado por otro. Que te reconozcan con la calle con admiración es algo difícil de olvidar y que siempre me llenará de orgullo.

Como jugador me gusta recordarme como un jugador alto que jugaba en posiciones exteriores con buena capacidad para el tiro de larga distancia y que podía ayudar en todas las facetas del juego, rebote, defensa... Profesionalmente pocas fueron las ocasiones, que a pesar de mi altura de 2,06, jugué en posición interior.

Fausto Orio-Imagen familiar en el reciente Campeonato de España de minibasket. Su hija Irune le sigue los pasos.
Imagen familiar en el reciente Campeonato de España de minibasket. Su hija Irune le sigue los pasos.

Comencé a jugar al baloncesto muy tarde, ya con 14 años y porque alguno de los amigos de clase se apuntaron  en el equipo de Balmaseda (mi localidad natal). Yo jugaba al futbol de portero. Con escaso éxito, todo sea dicho. La verdad es que sin muchas expectativas, ya que el baloncesto no figuraba en mi lista de preferencias por aquella época. Ahora no entiendo como un deporte que he llegado a amar no estaba aún en mi vida con aquella edad. Con mi altura tuve la suerte que en seguida se fijarán en mí los responsables del Cajabilbao.

Ahora llevo la dirección general de un ‘holding’ que tiene 15 empresas en diversos sectores, como la energía, el desarrollo de software, ingeniería o restauración entre otros. A pesar de no tener nada que ver con el deporte, soy totalmente consciente que mi etapa como jugador de baloncesto, además de forjarme como jugador, me forjó como persona inculcándome unos valores que ahora necesito poner en práctica todos los días en mi vida personal y  profesional. El resto de mi tiempo lo dedico a mi familia, y ahora mi mujer y yo vemos con orgullo cómo nuestras dos hijas siguen nuestros pasos jugando a este bello deporte y disfrutando de él desde bien pequeñas. Seguro que mejoran nuestros hitos y podemos seguir disfrutando de este maravilloso deporte. Ellas tres son ahora mi vida”.