Paul Rogers: El ‘anti-Rentzias’ que no pudo cumplir las expectativas

Paul Rogers: El ‘anti-Rentzias’ que no pudo cumplir las expectativas
El ‘anti-Rentzias’ que no pudo cumplir las expectativas

Javier Ortiz Pérez

Paul Rogers -En el Real Madrid.
En el Real Madrid.

Es posible que el problema con Paul Rogers en el Real Madrid fuesen las desmesuradas expectativas que se habían levantado a su alrededor, cuando fichó en verano de 1997. Los clubs grandes habían renunciado al mercado comunitario el año anterior, el primero en el que podía ficharse a jugadores con pasaporte de la Unión Europea, y se adentraron sigilosamente en la nueva etapa, aunque con muchas esperanzas.

Rogers, el segundo australiano de la historia de la Liga tras Mark Bradtke, llegó con la nacionalidad británica debajo del brazo, y la comparación se hizo inevitable con la apuesta del Barcelona, el prestigioso Efthimios Rentzias. El resultado fueron los 5,3 puntos y 3,2 rebotes en 16 minutos que promedió nuestro protagonista de hoy y que le pusieron directamente en la puerta de salida después de solo un año como blanco. Sus  2,13 no terminaron de cuajar.

Tenía buenos avales, eso sí, aunque su fichaje se cerró muy rápidamente a raíz de que el Madrid descartase con polémica a un veterano Anicet Lavodrama. “Apenas hay pívots comunitarios en el mercado”, se quejaba Miguel Ángel Martín, el artífice de la operación. “Es muy activo, corre bien el contraataque, coge rebotes y tiene una visión de juego privilegiada para un pívot. No intimida, pero defiende aceptablemente”, analizaba el entonces técnico madridista.

Había debutado en la liga de su país con apenas 18 años y después pasó cuatro en Gonzaga, siendo elegido en segunda ronda del ‘draft’ por los Lakers (número 54) aquel mismo 1997 pese a que su año senior se lo pasó lesionado casi entero (solo cuatro partidos). Evidentemente, estaba un poco-bastante ‘verde’, porque luego sí que demostró ser buen jugador, incluso un par de veces MVP de la competición australiana.

Paul Rogers -Con el Casademont Girona.
Con el Casademont Girona.

La prensa, claro, le lió con el tema Rentzias nada más llegar. “¿Rentzias, Rentzias? ¿Lo digo bien? ¿Es bueno? No hay problema. Estoy preparado para frenar a ese tal Rentzias y a cualquier otro que se ponga por delante. He venido aquí a demostrar que sé jugar al baloncesto”. Nada más llegar a España se marcó esta entrevista que fue portada de ‘Gigantes del Basket’. En ella se presentaba como un ‘4’ o un ‘5’ al que le gustaba “el juego rápido y creativo, rebotear, pasar bien...”.

Después de aquello regresó a Australia, donde, como hemos señalado antes, se hizo cada vez más importante con los equipos de Perth y Adelaida. También en su selección, con la que disputó un Mundial, el de 1998, y dos Juegos Olímpicos, los del 2000 y el 2004, rozando el bronce en el primero de ellos, en Sydney.

Al hilo de eso, hubo una segunda etapa de Paul Rogers en España: en el Casademont Girona, donde estuvo del 2003 al 2005. No tuvo mucho peso estadístico (4,1 puntos y 3,3 rebotes), pero se mostró útil saliendo desde el banquillo (14,1 minutos). Volvió a Perth, donde acabó su carrera en el 2010 después de ganar la liga con bastantes problemas en un codo.

¿Qué ha sido de él? Trabajó durante un tiempo en el Comité Olímpico Australiano y en 2012 terminó el equivalente a la carrera de Magisterio. Ahora es profesor especializado en deportes en el Great Southern Grammar, un colegio privado en la zona de Perth.

Paul Rogers -En una de las actividades de su actual trabajo en un colegio.
En una de las actividades de su actual trabajo en un colegio.