Shammond Williams: Enamorado de España y agradecido por el aprendizaje

Shammond Williams: Enamorado de España y agradecido por el aprendizaje
Enamorado de España y agradecido por el aprendizaje

Javier Ortiz Pérez

Barcelona 2005-06.
Barcelona 2005-06.

Normalmente los jugadores americanos con los que contacto vía mail se limitan a responder con unas pocas frases mis preguntas. Por eso sorprende la expresividad con la que nos ha escrito Shammond Williams, ex jugador de Barcelona, Pamesa Valencia, Murcia y Unicaja. Lean, lean...

“Me gustó España por la cultura y el clima, que es maravilloso. Vivir en Barcelona fue impresionante. La razón por la que elegir ir allí fue porque había oído que era la mejor ciudad del mundo. Después de eso, quieres ir para saber si es verdad. La ciudad es magnífica, con mucha cultura, y un montón de turistas yendo y viniendo, lo que genera un gran ambiente. Aunque es parte de España, tiene su propia región, Cataluña, y están muy orgullosos de ello. Es algo que no sabía sobre España: el orgullo que siente la gente por su país y por su región. Tuvimos una gran campaña llegando a la Final Four e hicimos buenas cosas. Conocí a grandes amigos como Ronaldinho, Rafa Márquez...

Luego fui a Valencia, que es la tercera ciudad más grande de España y que está incluso más metida en el Mediterráneo que Barcelona. No tiene tantos turistas, así es que puedes disfrutar de la ciudad un poco más. Me recordó más que nada a Miami. Está a tres horas al sur de Barcelona y el clima es un poco mejor. No tiene la historia de Barcelona, pero también mucho prestigio.

Tanto me gusto que decidí comprarme una casa allí, así es que sigo yendo a España todos los veranos. Me gustaría vivir allí. El segundo de mis hijos nació en Valencia. Mi hija lo hizo en Italia, aunque estuvo a punto de nacer en Murcia, pero me fui a jugar a Siena. España es un gran país al que le tengo mucho respeto. Me encantó que mi familia creciese allí.

Murcia 2009-10.
Murcia 2009-10.

La Liga Endesa, cuando yo jugaba, era la segunda mejor del mundo. Un montón de Buenos jugadores que están ahora en la NBA siendo importantes lo hacían en España entonces, lo que muestra lo exigente que era la competición y cómo era de respetada a nivel internacional. Era un desafío extremo.

Jugar allí era más difícil que hacerlo en la NBA. Tiene una mezcla de reglas entre las de universitarios y las de los profesionales que hace que los partidos sean muy duros. El juego es más físico. La Liga era muy buena y la Euroliga, maravillosa. Por poner un ejemplo, me enfrenté a Ettore Messina, que ahora es asistente de los Spurs. Para mí, jugar tanto en Europa como en América fue una gran oportunidad, porque son dos tipos distintos de baloncesto. En la NBA se están metiendo ahora muchos conceptos del baloncesto europeo. Yo ya los aprendí hace unos años.

Hay una cosa que la gente piensa sobre mí: soy un ganador. Saben que competí a alto nivel, pero lo más importante es que gané. No hubo ningún momento en Europa durante seis años en el que no estuviese en los partidos importantes. En el Barcelona jugué la Final Four. Y en el Valencia, lo mismo con la Final Eight.

Además, fui un jugador americano distinto. Siempre me impliqué con la cultura local. Intenté formar parte de la comunidad también como hombre de negocios. Era de los pocos jugadores que iba a los partidos con chaqueta. Entendí que el baloncesto era un negocio, desde los partidos a los entrenamientos.

En la actualidad.
En la actualidad.

Ahora soy entrenador en la Universidad de Tulane. Entiendo lo importante que es que todo el mundo esté involucrado para conseguir el éxito. Entiendo que por mucho que una persona sea venerada, la persona más importante es la que trabaja para no ser venerada o para no obtener reconocimiento. Creo que la gente que falta al respeto cuando dice que alguien trabaja “para él”. No, esa persona “trabaja conmigo”. Me permite hacer las cosas que hago. Esa mentalidad destaca en mí como entrenador, porque entiendo importante que es todo el mundo. Lo fundamental es que todos se sientan implicados. Cuando las personas sienten que son parte de algo, es más probable que darlo todo, por encima del reconocimiento que tengan”.