Jean-Jacques Conceiçao: El verdugo de España en los Juegos de Barcelona

Jean-Jacques Conceiçao: El verdugo de España en los Juegos de Barcelona
El verdugo de España en los Juegos de Barcelona

Javier Ortiz Pérez

Jean-Jacques Conceiçao – En acción.
En acción.

Si hay una imagen que se nos haya quedado a los españoles de la participación de la selección en los Juegos Olímpicos de 1992 fue la de la durísima derrota en la primera fase ante Angola. 63-83 fue el resultado de un partido que nos apartó de la lucha por las medallas. Aunque el colapso del conjunto de Antonio Díaz-Miguel resultó evidente frente a una teórica ‘cenicienta’, enfrente había buenos jugadores. El mejor, Jean-Jacques Conceiçao.

Aquel oscuro día, nuestro protagonista anotó 22 puntos y capturó 8 rebotes ante los atónitos pívots españoles. Casi nadie le conocía. Aunque nacido en Kinsasa (República Democrática de Congo), era ya el referente del baloncesto angoleño y había dado el salto al mercado natural de estos jugadores, Portugal, procedente del Primeiro de Agosto, el gran club de su país. En el Benfica de Lisboa permaneció desde 1988 a 1996, siendo uno de los hombres más importantes de la liga lusa y ganando muchas competiciones.

Le caracterizaba una enorme fuerza y plasticidad, no exenta de recursos técnicos. No era muy alto para jugar por dentro: a nivel oficial se le da habitualmente 2,02, pero parece que no pasa del 1,98. Eso no le importó nunca. Solía encontrar el modo para hacerse con el balón. Un jugador útil al máximo.

Jean-Jacques Conceiçao – Unicaja 99-2000.
Unicaja 99-2000.

Con la apertura de las fronteras comunitarias, y ya que había obtenido el pasaporte portugués, pudo pensar más en ‘grande’ y fichó durante tres temporadas con el Limoges francés. Después de aquello, Bozidar Maljkovic se lo llevó al Unicaja 99-2000, su única experiencia en España. Ya era un jugador veterano (35 años) y su papel no dejó de ser bastante complementario (5,2 puntos y 5,1 rebotes en 22 minutos). Su profesionalidad, cuentan, resultó intachable.

Conceiçao, cultivando a la perfección, tuvo la oportunidad de jugar hasta casi los 40 años. Después de Málaga completó su carrera en el Portugal Telecom hasta la 2002-03, donde añadió incluso un ‘MVP’ de las finales.

En Angola es una auténtica leyenda, no hace falta decirlo. Acumula nada menos que siete medallas de oro en el Afrobasket (además de dos platas y un bronce). Después de ejercer como coordinador de las categorías inferiores, ahora es vicepresidente de la federación y está en el salón de la fama de la FIBA desde el 2013.  Pero el reconocimiento más contundente fue el que recibió de la propia FIBA en el 2011, cuando fue considerado como el mejor baloncestista de África. Y es que está claro que, descontando a los jugadores del continente que han estado en la NBA, como Hakeem Olajuwon y Dikembe Mutombo, hay muy poquitos con tanto brillo. Además, en el 2014 se convirtió en pastor evangélico. “Nadie puede resistirse a Dios”, comenta, lamentando no haberse dedicado a la religión antes

Jean-Jacques Conceiçao – Imagen del 2013 (Foto: Jornal dos Desportos)
Imagen del 2013 (Foto: Jornal dos Desportos)

Es curioso que España pudiese cogerse una triste revancha con Angola en la última jornada de los Juegos en el partido valedero por el noveno puesto. Ganó 78-75, tangana incluida en el último minuto. Eso sí, Conceiçao siguió a lo suyo firmando un partido prácticamente idéntico al de la primera fase: 21 puntos y 7 rebotes en 36 minutos.