Edward Santana: El dominicano que supo crecer en España

Edward Santana: El dominicano que supo crecer en España
El dominicano que supo crecer en España

Javier Ortiz Pérez

Edward Santana -Con la selección dominicana en la Copa del Mundo 2014 (Foto: FIBA).
Con la selección dominicana en la Copa del Mundo 2014 (Foto: FIBA).

Trece partidos repartidos en tres temporadas para Edward Santana en la actualmente denominada Liga Endesa, pero muchos más en otras competiciones como las LEB y la EBA. Era un ala-pívot dominicano de potente físico, que, a sus 35 años, sigue en activo. Hasta hace poco jugaba en Venezuela.

Santana fue un gran proyecto en el inicio de su carrera en España. El objetivo de clubs como Valladolid, Cáceres y Breogán al tenerle en su cantera era nacionalizarle y finalmente fue en Lugo donde lo consiguió. Allí jugó aquellas tres campañas ACB, desde la 2000-01 a la 2002-03, alternando su participación con el vinculado en EBA. Por cierto, de su juego espectacular da fe que participase en el concurso de mates del 2001 en Valladolid.

Después estuvo dos años en Melilla y uno en Los Barrios, en LEB, y bajó otro peldaño para pasar por Rosalía, Palencia, Plasencia y finalmente Logroño, en la 2009-10, su último año por aquí. Probablemente su mejor año fue en el equipo palentino (2007-09), cuando promedió 15,1 puntos y 9,3 rebotes, apoyándose en un cuerpo fibroso y mejorando cada vez más a nivel técnico.

“Me fui muy pequeñito a España. Estuve en las categorías menores de Valladolid. Aprendí bastante porque allí es una cultura distinta. Personalmente estudié y me formé como persona, como ser humano, como jugador. Les debo mucho. Me enseñaron mucho”, comenta hoy en día. Según comenta, siempre se entendió bien con los españoles como fruto de estar 16 años entre nosotros. “Cuando estuve allá me quedé con una familia que se encargaba de los chicos jóvenes de los proyectos del equipo en Valladolid”, dice.

Edward Santana -Concurso de mates en el 2001.
Concurso de mates en el 2001.

En tanto tiempo hubo momentos mágicos, claro. “Tuve grandes recuerdos allá. Deportivamente fui campeón y ascendí de la categoría Plata a Oro con el Rosalía de Castro en el 2007. Fue muy bonito para mí también cuando jugué por primera vez en la máxima categoría”, explica.

Preguntado por cómo se define como jugador, aunque lo considera “un poco soberbio”, sí acepta hacerlo finalmente: “Corro bien la cancha, tengo un buen tiro, defiendo intenso. Pienso un poquito (risas). Eso te enseña el basket europeo, a ser inteligente”.

El final de su carrera está cerca, aunque en los últimos años ha ido  de acá para allá en la liga de su país y también en México y Venezuela. “Yo aconsejaría a todos los jugadores que formen un futuro en el sentido económico. Deben invertir el dinero, porque si lo dejas en el banco se gasta. Hay que forjar un buen futuro para que luego de que te retires solamente te dediques a atender tus negocios y a tu familia”, indica. Y es que él, aparte del baloncesto, está “en el negocio de bienes raíces con unos cinco apartamentos en Santo Domingo. Tengo un proyecto para construir seis más. Más que mi futuro, es mi presente porque en la actualidad dirijo estos planes”.