Vincenzo Esposito: Prestigioso encestador transalpino en Gran Canaria y Murcia

Vincenzo Esposito: Prestigioso encestador transalpino en Gran Canaria y Murcia
Prestigioso encestador transalpino en Gran Canaria y Murcia

Javier Ortiz Pérez

Vincenzo Esposito-En el Snaidero Caserta.
En el Snaidero Caserta.

Ya veterano, Vincenzo Esposito dejó su magia anotadora en dos sitios en España: en Las Palmas de Gran Canaria (15 partidos en la 2001-02 en la máxima categoría) y en Murcia (5 encuentros en la 2004-05 en la LEB con Murcia). Era un ‘capocannoniere’ adorado en su país que hasta se asomó a la NBA  con los Toronto Raptors. Estuvo por las pistas hasta los 44 años y ahora entrena en Pistoia.

‘Il diavolo’ era un escolta explosivo, con sangre caliente del sur. Debutó siendo un quinceañero en el equipo de su ciudad, el Snaidero de Caserta, donde aprendió al lado de Oscar Schmidt. En la inolvidable final de la Recopa de Atenas solo tenía 20 años. “Era muy joven, aunque ya era titular. Llegamos a la final contra el mejor equipo de Europa,  el Real Madrid, y jugamos un partido histórico. El enfrentamiento entre Drazen Petrovic (¿cómo olvidar que metió 62 puntos?) y Oscar es el recuerdo que tenemos todos. Es impresionante que metiesen más de cien puntos entre los dos”, apunta. Y es que el brasileño se quedó en ‘solo’ 44. Él no tuvo un buen día, aparte de la derrota: solamente hizo una canasta y sufrió enormemente intentando frenar al inspiradísimo ‘Mozart’ de Sibenik.

“Fue una emoción única, primero por jugar con el que era mi ídolo como jugador, Drazen, y segundo por estar en una final europea tan joven, con el club de mi ciudad. Era lo máximo que podía desear. La pena fue que no jugué muchos minutos porque el entrenador quería defender a Petrovic con jugadores más altos que yo. La cosa no le funcionó bien”, añade entre risas.

Con el tiempo y aciertos de todos los colores, Esposito acabaría situado como el tercer máximo encestador de la historia de la Lega. ¿Cuál fue el secreto? “Se necesita las dos cosas: tanto el talento como el trabajo del día a día, invirtiendo muchas horas de entrenamiento, repitiendo una y otra vez el mismo ejercicio hasta hacerlo natural. Seguramente mi capacidad de anotar de muchas maneras diferentes tiene más porcentaje de algo innato”, responde.

Vincenzo Esposito-Con el Gran Canaria 2001-02.
Con el Gran Canaria 2001-02.

En ‘casa’ estuvo hasta 1993. Dos años de ‘confirmación’ en la Fortitudo de Bolonia y la selección nacional le abrieron las puertas de los Raptors, por entonces recién nacidos.  Solamente Stefano Rusconi se le adelantó como primer italiano en la NBA. Pero solo jugó 9,3 minutos de promedio (3,9 puntos). “Más que demasiado pronto para mí jugar allí, creo que fue muy pronto para los americanos aceptar a jugadores de fuera. En esa época creo que no había más de 20 jugadores extranjeros en toda la NBA, y la idea de ellos para el primer y segundo año era que aprendiésemos sentados en el banquillo, cosa que a mí nunca me ha gustado. Un día le metí 19 puntos en 21 minutos a los Knicks en Nueva York y es seguramente el recuerdo más fuerte que me queda de esa experiencia. Es algo que me hace convencerme de que, con más minutos, habría podido hacerlo bien sin ningún problema”.

Y… ¿cómo fue su experiencia española? Mediada la temporada 2001-02 fue importante en la permanencia de un Gran Canaria que no lo estaba pasando bien, promediando 20,6 puntos. “Yo llegaba de una situación difícil de Italia, pero gracias al equipo y la afición canaria pude ayudar al equipo a conseguir el objetivo”, explica. Tres años después sí acumuló más frustración en Murcia, que le fichó expresamente para unos ‘playoffs’ de ascenso en los que fue eliminado a las primeras de cambio por el Huelva. “Cuando me integré al equipo ya estaba con pocas energías y agotado para poder colaborar más. Pero de todos modos me encantó la experiencia y me encontré muy cómodo con el entrenador y su manera de trabajar”, recuerda.

Esposito considera que españoles e italianos “nos parecemos muchísimo”. “Los canarios son muy similares a la gente del sur de Italia, en la forma, el ritmo y la forma de entender la vida.
Las grandes ciudades y sus habitantes, como por ejemplo, Madrid y Barcelona, tienen bastante en común con Roma, Milán, Bolonia…”, explica.

Vincenzo Esposito-Apurando las canastas en el 2009.
Apurando las canastas en el 2009.

En principio se había retirado en 2009, pero regresó cuatro años después para echar una mano al Costa Imola, donde ejerció como entrenador-jugador. Entre medias ya había dirigido a otros clubs pequeños. En la 2014 recibió la oportunidad en su querido Caserta y en esta sigue adquiriendo experiencia en lo más alto con el Pistoia. “Me encanta entrenar. Es diferente a jugar, pero también se siente una emoción grandísima”, concluye.

Vincenzo Esposito-Rueda de prensa como entrenador.
Rueda de prensa como entrenador.