Lluis Martínez: ‘4’ abierto competitivo con la LEB como escenario ideal

Lluis Martínez:  ‘4’ abierto competitivo con la LEB como escenario ideal
‘4’ abierto competitivo con la LEB como escenario ideal

Javier Ortiz Pérez

A la izquierda, jugando la Copa Korac con el Forum Valladolid.
A la izquierda, jugando la Copa Korac con el Forum Valladolid.

Lluis Martínez fue uno de los escasos ‘cuatros’ abiertos del basket español antes de que este concepto se hiciese imprescindible. Desarrolló su carrera profesional sobre todo en la LEB, aunque también se asomó a la ACB tres temporadas distintas: dos cuando era un crío en el equipo de su ciudad natal, el Girona (95-96 y 96-97, ocho partidos en total) y una tercera mucho más ‘hecho’, con el Forum Valladolid (2001-02), aunque poco protagonismo también. Un peldaño más abajo sí que era un jugador importante. Luego, ha apurado el basket a nivel amateur hasta pasados los 40 años. Que nos lo cuente él en primera persona.

“Mi recuerdo primero viene en el momento que jugando en Pineda de Mar (EBA) vinculado al Valvi Girona, con el que compaginaba entrenamientos, la mala suerte de un compañero en forma una lesión grave, me abre la puerta y paso a formar parte de la primera plantilla. Fue algo que cualquier chaval sueña desde que decide jugar a este deporte. A la siguiente temporada, ya con el equipo desde pretemporada, unos problemas de rodilla hacen que pase por quirófano y me pierda seis meses. En la 97-98 vuelvo a Pineda en LEB y vuelvo a disfrutar del baloncesto. Empezó entonces mi carrera de verdad como profesional de este deporte. Nuevo años más de baloncesto fuera de mi ciudad que dan para mucho, conociendo distintas ciudades.

Con su mujer y sus hijas, cuando su camiseta fue retirada por el CB Quart.
Con su mujer y sus hijas, cuando su camiseta fue retirada por el CB Quart.

Muchas anécdotas, curiosidades, pero sobre todo amigos y compañeros y poder disfrutar de una experiencia inolvidable y enriquecedora: medalla de bronce en la Universiada 1999, selección catalana absoluta, jugar Copa Korac con el Forum, Copa Príncipe de Asturias con Melilla, ascenso con Ourense, y muchos más momentos imborrables en la memoria. Todo eso supera sobradamente a los momentos malos y difíciles, que haberlos, los ha habido, pero... ¿quién se acuerda ahora? Yo no lo hago ni lo haré.

Una vez retirado profesionalmente en 2006 y hasta la pasada temporada he estado disfrutando del baloncesto de otra manera. No descubriré nada nuevo, pero cuando el deporte es tu profesión no se disfruta como cuando es tu ‘hobby’. Siempre he sido muy competitivo y no me gusta perder ni a las cartas, pero el hecho de no estar sometido a presión de resultados hace que puedas vivir más y mejor este deporte. Estos siete años entre Copa Catalunya y EBA he podido disfrutar como un chaval y poder aportar mi experiencia, ayudando a los jóvenes.

Los años no perdonan y con 41, que no son pocos, he tenido que poner fin a mi etapa como jugador por problemas de espalda, abriendo la etapa de entrenador. Era la que me faltaba, porque aunque poca gente sabe que antes de jugador estuve de arbitro unas 3 o 4 temporadas. Así pues, esta temporada disfruto del baloncesto desde el banquillo y por partida doble: soy ayudante en el CB Quart de Liga EBA, donde he jugado las últimas cuatro temporadas, y a la vez primer entrenador del segundo equipo senior del club, que compite en Primera Catalana. Lo que se dice aburrirme, no me aburro.

¿Cómo jugador? Tenía buena mano y era más fácil sacar de la pintura al defensor y jugar de espaldas para tirar alejándome del aro. Siempre he sido más defensor y en este sentido no me arrugaba. Era de los que me pegaba hasta con mi sombra. Recuerdo muchas batallas sobretodo con jugadores americanos, que no sé por qué sería, pero siempre acababan picados conmigo...

Empecé a los 14 años cadete de segundo año porque un vecino de mi bloque iba a jugar en un equipo de escuela y me dijo que fuéramos los dos y así fue mi primer año en el Colegio Pompeu Fabra de Salta. Era la última categoría que tenían. Al año siguiente mi vecino lo dejó y yo me fui al CB Salt, donde jugué los dos años de juvenil y los dos de júnior y de allí al Valvi Girona ya en edad senior. Siempre he dicho que he estado tanto tiempo en las pistas porque empecé tarde.

Actualmente resido en mi Girona natal con mi mujer, Meritxell, y mis dos hijas, Ariadna y Leire. Soy agente de seguros y asesor financiero. Trabajo en mi propia empresa junto con mi socio. Además de gestionar patrimonios, ofrecemos servicios inmobiliarios y de administración de comunidades de vecinos”.