Santi Abad: La lucha contra el ‘malditismo’ en ‘101 historias del boom...’

Santi Abad: La lucha contra el ‘malditismo’ en ‘101 historias del boom...’
Quizás sepáis que hace no mucho publiqué en Ediciones JC un libro llamado ’101 h

Javier Ortiz Pérez

Santi Abad-Con el Español.
Con el Español.

Quizás sepáis que hace no mucho publiqué en Ediciones JC un libro llamado ’101 historias del boom del basket español’. Quería ofreceros aquí una de esas 101 historias, que se centra en Santi Abad, uno de los jugadores más controvertidos del baloncesto nacional contemporáneo. Espero que la disfrutéis. Allá va. Es una mínima parte de un trabajo que he realizado con mucho entusiasmo y que está funcionando bastante bien en las librerías.

“Empezando la enciclopedia de jugadores que han jugado en la ACB está “Abad Viciano, Santiago”. El orden alfabético le sitúa ahí, difícilmente superable por otro en el futuro. Y hay que decir que él no es uno más. Durante la totalidad de su carrera profesional, a Santi Abad le acompañó una fama de polémico, de carácter complicado, que él siempre se esforzó en negar de palabra. Sin embargo, los hechos acabaron confirmando que, como mínimo, era alguien completamente diferente.

Muchísimo talento y muchísima personalidad. Las dos cosas juntas. Desde muy niño destacó en el Colegio Bon Pastor de Barcelona y el Español se adelantó para incluirle en su cantera, aunque ya había hecho una prueba con el Barça. Los azulgranas con el tiempo se arrepintieron y le ficharon en 1988, cuando ya era el mejor junior del baloncesto nacional, a cambio de un año de cesión de Ferrán Martínez. Se sabía que el chico, que ya había dejado los estudios, ‘montaba alguna’ de vez en cuando, pero Aíto García Reneses pensó lo que muchos otros entrenadores posteriormente: “Yo seré capaz de meterle en vereda”.

Lo tenía todo: altura (2,03), polivalencia para jugar tanto por dentro como por fuera, tiro exterior, movimientos en el poste, muchísima fuerza y determinación… Podía haber sido un auténtico número 1, pero siempre pasaba algo, se producía algún cortocirtuito, que estropeaba el buen trabajo realizado. ¿El Dennis Rodman español? No tanto, desde luego. Pero tampoco tenía esa capacidad del ‘Gusano’ para abstraerse (casi siempre) de sus demonios interiores.

Un técnico que apostó decididamente por él fue Manel Comas, que lo tuvo en Granollers y posteriormente le rescató en Vitoria, cuando, sin haber cumplido aún los 25, había tenido que buscar acomodo en la Segunda División con el Sant Cugat. Y es que su ‘leyenda negra’ crecía: alternaba las grandes actuaciones con actos de indisciplina que le costaban importantes multas. Y siempre miraba con desconfianza y hasta ira a la prensa, cumpliendo el topicazo. “Es que muchos periodistas me han hecho mucho daño porque se han metido en lo personal. En Murcia llegaron a decir que me había reinsertado, como si yo fuera un delincuente o un chorizo”, decía en 1996.

Santi Abad-Anotando en el Barcelona.
Anotando en el Barcelona.

Si vivió feliz con alguna camiseta, fue con la del Taugrés, el primer ‘gran Baskonia’ que ganó títulos. Comas estaba cerca para vigilarle, para insistirle al club que no le firmase contratos largos para así tenerle ‘cogido’. Y esa buena época se prolongó hasta el punto de que varios veranos fue llamado para la selección española, pero siempre a última hora se quedó fuera de los doce definitivos. Las concentraciones le ponían especialmente nervioso.

“Cuando yo era junior, jugadores como Jordi Soler o como yo jugábamos contra (Arijan) Komazec, (Zan) Tabak y (Predrag) Danilovic y les ganábamos. Ahora mire dónde están ellos, dónde estamos nosotros y saque conclusiones”, se quejaba Abad, que denunciaba el ‘enconsertamiento’ al que le sometían los entrenadores. “Hay que dejar de frenar a los jugadores con carácter. ¿Qué me dice del que tenía Fernando Martín? Aquí están frenando a jugadores como esos”.

En 1995 lo fichó el Real Madrid, pero con otro ‘pope’ de los banquillos como Zeljko Obradovic tampoco logró entenderse del todo. La cuesta abajo como jugador empezaba deprisa, como todo lo que había vivido hasta entonces. Un contrato de dos temporadas en el Cáceres no llegó a cumplirlo, pese a su excelente rendimiento en la primera de ellas. Vitoria le sirvió de refugio temporal antes de asomarse al extranjero (Grecia), otra vez la Segunda catalana (Montcada), la LEB (Breogán) y un par de últimos servicios en la ACB ya con poco rendimiento por abundancia de problemas físicos (Cantabria y de nuevo Cáceres).

Regresó a vivir a Vitoria, donde es muy querido. Chicos que ni le vieron jugar se fotografían con él cuando acude al Buesa Arena. Llegó a presidir el ‘segundo club’ de la ciudad, el Araberri, y a comentar los partidos del Araski, de la Liga Femenina 2, vía Youtube. “Tiene un corazón enorme”, sostiene Rubén Gazapo, historiador del basket vitoriano con su obra ‘Memoria Baskonista’, escrita con Sergio Vegas.

Santi Abad-Final de Copa con el Cáceres en 1997.
Final de Copa con el Cáceres en 1997.

Su momento más chocante fue sin duda cuando en 2009 aceptó participar en el ‘reality’ de Telecinco ‘Supervivientes’. Perdió 20 kilos (y tuvo secuelas físicas serias en el hígado y las articulaciones) y fue el noveno expulsado. Otra vez se quedaba cerca de la gloria, o al menos de la ‘gran pasta’. “He sacado mucho, pero sobre todo lo bueno, lo personal, donde las cosas que ya sabía de mí las he reforzado y las he compartido con muchísimas personas que además se han identificado con ellas”, resumía en Solobasket a su salida. Con el tiempo consideraría “un error” haber acudido al concurso.

Su queja más habitual ha sido la falta de oportunidades laborales: “Ahorré todo lo que pude para tener margen de tiempo mientras encontraba trabajo. Pero es muy complicado: edad, desarraigo, no quedé vinculado a ningún club... No encontré nada; no pude reengancharme a una vida normal. Nuestra sociedad da por sentado que los deportistas profesionales están forrados. Y es difícil explicar que no es así; no te dan tiempo ni para razonar. Alguno se pone muy pesado, ex deportistas incluidos. De hecho, a algunos les he dicho que el día que quieran les enseño mis contratos. ¡Se quedarían asustados! No, no da para el resto de tu vida, ni mucho menos”.

En el 2015, su visión del baloncesto era ya de una acidez tremenda. “A mí, me quitó mi juventud, mi pureza, mi persona... Aquella persona divertida, payaso a veces, con genio, con carácter... Eso es lo que me ha quitado el baloncesto”, dijo en Ser Vitoria, donde reconoció haber caído en “depresiones profundas y duras. Pero he sido realista con la situación. Por cuestiones económicas o sentimentales, la tristeza, pena y pérdida de autoestima te provocan un enorme vacío interior”.

No, definitivamente no. Rodman no hablaría de un modo tan introspectivo”.

En el programa ‘Supervivientes’.
En el programa ‘Supervivientes’.