Álvaro Rodríguez: Las detalladas memorias de un base alto de Sevilla

Álvaro Rodríguez: Las detalladas memorias de un base alto de Sevilla
Las detalladas memorias de un base alto de Sevilla

Javier Ortiz Pérez

Álvaro Rodríguez-Con el Caja San Fernando, muy joven.
Con el Caja San Fernando, muy joven.

Han pasado casi tres años desde que contactamos con Álvaro Rodríguez para que nos contase un poco sus recuerdos en el baloncesto. Se trata de un base alto sevillano que llegó a debutar en ACB con el Caja San Fernando y también con el Cáceres a principios de los 90. Ha merecido la pena esperar y aquí tenemos su apasionado y extenso relato, en el que no falta ni un detalle.

“Echo la vista atrás y a penas tengo la certeza de saber cuando empecé a jugar al deporte de la canasta, si lo sé es por mis padres y hermanos mayores que me cuentan que “desde siempre” y es que en mi familia el baloncesto ha estado muy presente en nuestras vidas. Si, desde que nací estuve pegado al balón, el recuerdo en los recreos y patios del colegio Maristas San Fernando son los que mejor llegan a mi cabeza, todo el día botando, con la ventaja de tener dos hermanos (Javier y Miguel), que me dejaban jugar con ellos y así progresar a más velocidad. Todo era respirar baloncesto, desde tirar a canasta en los tiempos muertos de los partidos de mis hermanos, hasta llegar a mi padre Miguel Rodríguez, hombre de la federación española y sevillana de baloncesto, “alma mater” del baloncesto sevillano.

Mis inicios fueron en el colegio con la liga federativa donde participaban equipos muy buenos de la época, benjamín y alevín, había mucha rivalidad y gran nivel. Por esta época recuerdo que me llamaron para jugar un torneo entre autonomías en Madrid, donde pasé a representar a Andalucía, ¡qué pasada!, imagínense un niño de 11 años jugando un torneo nacional  interautonómico en la capital.

Pasaban los cursos y llegó el momento de pegar el salto a otro equipo de  la ciudad (Real Circulo Labradores), donde siendo cadete jugaba en juveniles , todo esto me hizo mejorar día a día, hasta sumar mi primer sector andaluz para la clasificación en el nacional. Estuve dos temporadas, donde la última fue algo rara por causas de fichas y malos entendidos federativos. Me quedé sin jugar los dos primeros meses, siendo recalado en otro equipo (Club Amigos del Baloncesto), de la mano de Arturo Montequi, participando en la liga junior, siendo cadete aún, con jugadores importantes de Sevilla sumando de nuevo el participar en otro sector de Andalucía.

Álvaro Rodríguez-En el Cáceres (Foto: Gigantes).
En el Cáceres (Foto: Gigantes).

Esta tónica se fue sucediendo hasta llegar a juveniles que jugué con los de mi edad en las categorías inferiores del Caja San Fernando. Casi al final de temporada me llamaron para jugar de base titular el Sector Junior de Andalucía y llegando así al campeonato de España junior, después de ganar en Málaga ese partido memorable en el último segundo con un triple al Mayoral Maristas que capitaneaba Nacho Rodríguez…., en esos momentos no sabes a quien te enfrentas y luego ves que fueron grandes estrellas del baloncesto tales como Alberto Angulo, David Brabender, Tomás Jofresa… Ese ciclo de juveniles fue importante en mi vida deportiva. Llegue como escolta y rápidamente me pusieron de base que fue ya la posición que definiría mi vida como jugador. Quiero que me permitáis un paréntesis para dar gracias a mi entrenador en esa época, me refiero a Juan Naranjo, desde estas humildes palabras, “Gracias Chori donde quiera que estés. Gracias entrenador”. Fue la persona que mas rendimiento saco de mí en toda la andadura como jugador.

Luego llegué a junior donde intercalé y empecé a entrenar con el Primer equipo del Caja San Fernando de ACB (actual Baloncesto Sevilla), con Alberto Pesquera, alcanzando a jugar partidos amistosos y debutando en ACB en la Copa del Rey contra el Caja de Ronda y en liga regular contra el Puleva Granada. Ese mismo año llegamos de nuevo a jugar el sector andaluz de baloncesto.

Siendo mi último año junior y alcanzando un nivel como jugador muy bueno decidimos entre mi familia y el Caja San Fernando la cesión a otro equipo para así intentar jugar minutos en un grande como el Cáceres CB Llegué al equipo siendo un junior más y poco a poco fui ganándome la  confianza de mis compañeros y del entrenador Martin Fariñas. Todo pasaba muy lento ese año pero muy intenso. Fue un año trepidante, ya que jugué innumerables partidos e incluso muchos de titular. Puedo recordar que fue mi primer partido jugando contra el C.B. Canarias y que me dijo Martin Fariñas en el autobús de ida hacia el partido, “prepárate que hoy sales de titular”, nunca le podré dar las gracias suficientes de ese año tan increíble, desde aquí te doy las gracias de nuevo Martin al igual que te las di ese día de vuelta al hotel en el autobús.

Este año que describo fue el mejor de todos los vividos hasta entonces, todo salió de ensueño y como colofón el ascenso a la ACB donde toda una ciudad te felicitaba día a día. Este año fue tan grande que merece páginas y páginas que aquí no puedo plasmar.

Y el tiempo del baloncesto seguía en mi vida en la misma ciudad, Cáceres. Después de negociar mi salida de Sevilla, que me costó sudores y dinero, seguí formando parte del proyecto  ACB de Fariñas donde ya el jugar se planteaba caro al tener por delante a Kevin Pritchard, pero mi empeño sería siempre constante, luchando en cada entrenamiento para ganar algún minuto. Fue un año raro, de jugar hace unos meses muchos minutos a estar pendiente de tener alguno. Sentía que podía jugar pero se hacía complicado. Fue un año algo vacío. Solo me reconfortaba el jugar partidos amistosos con grandes equipos y selecciones como la rusa, donde tuve minutos y buenas estadísticas.

Álvaro Rodríguez-Con su mujer, Begoña, en la actualidad.
Con su mujer, Begoña, en la actualidad.

Al siguiente año recalé en Plasencia cedido por el Cáceres C.B., fue un año atípico también, pero bonito, intercalaba  jugar con el equipo de EBA Plasencia Ambroz  y con el equipo ACB Cáceres que comandaba Manolo Flores.

Y llegó el momento de dejar Cáceres con todo el dolor de mi alma, con la mirada puesta en ese balcón del Ayuntamiento el día del ascenso con 10.000 personas en su Plaza Mayor. Todo un espectáculo para mis ojos y corazón.

La vida del jugador sigue y llego a formar parte del Motril Costa Tropical de Granada, equipo de liga EBA, coincidí con grandes compañeros que algunos jugaron ya en la ACB y otros liga EBA, sin menospreciar a estos últimos ya que era la liga que precedía a la ACB. Volví a reencontrarme con caras conocidas como Francisco Gómez y Daniel Lago. Tuve dos grandes entrenadores en Motril (Granada), Eugenio Llera y David Cárdenas  que me dieron su confianza. Con ellos llegué a un nivel de juego, experiencia y liderazgo que como jugador es el que hubiera querido tener y que con esa edad ya me lo había ganado. Fueron dos años inolvidables en los que las estadísticas se dispararon, cuajando dos grandes temporadas donde en una nos clasificamos para jugar la primera liguilla de ascenso.

Llegaba la hora de marcharse de Granada con el sabor mediterráneo, salado y tropical de sus costas. Ese verano fue largo, había ofertas pero costaba decidirse. Al final recale en mi ciudad, Sevilla, más concretamente Dos Hermanas, donde fueron dos años de transición viviendo mucho el calor de la afición.

A partir de aquí fueron años de estudios y trabajo, y el baloncesto pasó a ser un segundo plano pero no menos importante. Mientras estudiaba jugué en el Club Náutico Sevilla, donde conseguimos un ascenso a la Primera Andaluza y ganamos varios torneos.

Actualmente vivo en Sevilla, donde nací. Estoy casado con mi preciosa mujer Begoña y tengo dos niños, que de momento están siguiendo la estela de su padre jugando en la Escuela de Baloncesto del Colegio Maristas San Fernando, de la cual soy entrenador de mis hijos y de niños de diferentes edades.

Trabajo de administrativo en el Hospital Quirón Sagrado Corazón en Sevilla. Mi vida actual es la que el trabajo te deja pero siempre alegre rodeada de familia y tintes de baloncesto. También sigo jugando la liga de veteranos de la Federación sevillana de baloncesto.

Nunca me paré a pensar a definirme como jugador, siempre lo dejé a manos del entrenador o de la misma afición. Sí puedo decir que he jugado a lo que el entrenador me encomendaba y a mi criterio lograba el objetivo. Jugué en equipos fundamentalmente de base director de orquesta, típico base con control de juego y tiempo de los partidos… pero en otros de base revulsivo, intentando romper el partido, en esos que se ponía delicado el marcador y había que jugar de otro modo. Con respecto a la defensa fue algo que me valió muchísimo, fui un base bastante rápido pese a mi envergadura (1,94), y con estos elementos el rival se pensaba algo más el atacar el uno contra uno. En ataque intentaba siempre anotar más, pero el ser base no es cosa fácil. Tienes que controlar muchos aspectos del juego y eso hacía que mirara menos el aro.

Todo fue una vida de ensueño en el deporte de la canasta. Me ha dado aparte de alegrías y satisfacciones, unos valores adquiridos desde niño que hoy en día son mi identidad como persona.

Para terminar y desde estas humildes palabras que se me brindan resaltar que sin mi familia nunca hubiera llegado al nivel que alcancé, sobre todo darle las gracias a mi madre y a mi padre, que estuvieron siempre estrechándome la mano y a mis hermanos, especialmente a mi hermano Miguel, que me enseño fundamentos y lecturas de juego desde muy pequeño con solo jugar con él.

Desde aquí saludo a todos mis compañeros de equipo, a los cuales rememoro con mis hijos y amigos”.