Julen González: La sensación agridulce de jugar en lo más alto un año

Julen González: La sensación agridulce de jugar en lo más alto un año
La sensación agridulce de jugar en lo más alto un año

Javier Ortiz Pérez

Julen González  -  En la temporada del ascenso, 87-88.
En la temporada del ascenso, 87-88.

La temporada del Caja Guipúzcoa, denominación comercial del Askatuak, en la Liga ACB, la 88-89, aparece como una lejana ‘isla’ en el baloncesto donostiarra, representado en la élite durante los últimos años por el RETAbet.es GBC. El histórico equipo subió y bajó en apenas un año con un equipo formado en su mayoría por jugadores locales como Julen González.

Base de 1,82, era el prototipo de jugador de la cantera de San Sebastián: honesto, corajudo y con su cierta calidad. Vivió muy desde dentro aquella aventura de ascender (con la imprescindible colaboración de dos ‘grandes’ como Lance Berwald y Abdul Jeelani) y después el disgusto de perder la categoría de forma bastante sumaria.

Él mismo habla de una sensación “un poco agridulce”. Y es que explica que “lo bueno fue que jugué muchos minutos y contra jugadores  excelentes con los que nunca pensé que iba a enfrentarme de tú a tú. Y lo malo, que ganamos pocos partidos y descendimos”.  Cierto: tuvo un papel importante con sus 4,5 puntos en 19 minutos de media a lo largo de 40 partidos (33 de liga regular y 7 de ‘playoff’), compartiendo casi igual el protagonismo en la posición de ‘1’ con Josean Betolaza.

González rememora cómo, con ocho años, empezó a jugar a baloncesto en su colegio y “y fui destacando en todas las categorías hasta jugar en senior con el Juven en Segunda Division y posteriormente en el Askatuak de Primera B”. Dedicarse íntegramente al baloncesto durante aquel tiempo lo define como “un sueño hecho realidad” y es que “ser profesional del deporte que amas fue un lujo extraordinario y un premio a muchas horas de entrenamiento y esfuerzo”.

En su reflexión sobre su estilo de juego, considera que siempre se consideró “un luchador” y que desarrollaba “una buena defensa”. Mientras, en ataque era “rápido para penetraciones a canasta”. El ‘pero’ se lo encuentra en el lanzamiento exterior: “Tenía un tiro decente, pero con una mecánica demasiado lenta”.

Como la ‘isla’ que mencionábamos al principio, no volvería a jugar en la élite, aunque estuvo algún tiempo más en el baloncesto. Ahora sigue viviendo y trabajando en San Sebastián. En 1993, cuando se retiró, montó con gran éxito el Pub Burunda. “Sigue siendo un referente en la noche donostiarra”, apunta. Está enclavado en el mismo centro de la ciudad y el ambiente suele ser estupendo.

Julen González - Ahora.
Ahora.

Ahora el baloncesto ya no es el deporte favorito de Julen González. “Debido a problemas en las rodillas, descubrí el ciclismo hace cuatro años y ahora es mi pasión”, reconoce. Sí, es uno de esos ‘bikers’ que recorren kilómetros y kilómetros  por los parajes más angostos. Aquella temporada en ACB le cae ya demasiado lejana, pero seguro que alguna vez, entre pedalada y pedalada, se le viene a la cabeza el tiempo en el que estuvo entre los mejores junto a gente como Gontxo González, Kepa Segurola, Jesús Eguiguren, Álvaro Coca... Por cierto, ¿dónde andan precisamente estos cuatro? Nos gustaría sacarles aquí...