Kenny Miller: Una bestia que se hizo dueña de Ciudad Jardín

Kenny Miller: Una bestia que se hizo dueña de Ciudad Jardín
Una bestia que se hizo dueña de Ciudad Jardín

Javier Ortiz Pérez

Kenny Miller - Unicaja, el club de su vida.
Kenny Miller - Unicaja, el club de su vida.

Imprescindible para entender al Unicaja subcampeón en 1995 la tremenda mole de músculos que era Kenny Miller. Era aquella una plantilla en la que Javier Imbroda supo mezclar perfectamente a los violinistas (Sergei Babkov, Mike Ansley, Gaby Ruiz) con los estibadores (Alfonso Reyes, Dani Romero). Entre estos últimos estaba sin duda Miller, un ‘5’ de los de toda la vida que raramente se alejaba de cualquiera de las dos zonas. Ni falta que hacía.

Seguramente nadie esperaba que diese tan buen rendimiento y se convirtiese en un jugador tan querido. Baste el dato de que regresaría dos veces a Málaga para jugar. Cuando llegó en la temporada 94-95 con la etiqueta de haber jugado un par de años en ligas comerciales americanas como la CBA y la USBL, un añito en Italia (Sassari) y otro en Turquía (Fenerbahce). Había estado bien en los dos sitios, haciendo gala de una fortaleza enorme, y tenía el aval extra de haber sido, pese a sus problemas de ‘reclutamiento’, el máximo reboteador de la NCAA con Loyola. Pero en Unicaja y en aquel Ciudad Jardín encajó de forma sensacional.

Su juego resultaba monocorde, sin que suene a negativo. Si había un balón rechazado desde el aro, ahí estaba él para cogerlo o bloquear a su par para que fuese para un compañero. Y en ataque, prácticamente su único recurso era el mate o el palmeo. En una de sus temporadas en España alcanzó un tremendo 72% en tiros de dos, lo que indica que le iba muy poco el riesgo. En la vida es muy bueno conocer tus limitaciones, ¿verdad?. Eso sí, siguiendo con el tópico de este prototipo de jugador, sufría enormemente desde el tiro libre, rozando el 50%.

Kenny Miller - Con el Gran Canaria.
Con el Gran Canaria.

Las tres campañas de su primera etapa malacitana se saldaron con una impresionante regularidad: 10,7, 11,6 y 11,0 puntos y 7,9, 7,5 y 7,8 rebotes. El ‘matrimonio’ se rompió en 1997, cuando Miller se marchó al Galatasaray, pero se recompuso cuando fue cortado prácticamente nada más llegar a Turquía y volvió a Málaga para firmar una cuarta campaña en los mismos dígitos que las tres anteriores: 11,7 puntos y 7,3 rebotes. Renovó y se marcó algo similar en la siguiente: 10,9 y 7,6. Como un reloj, oiga.

El jugador gestionaba ya por entonces el pasaporte español. En ese lapso estuvo en el Gran Canaria 99-2000 (9,2 y 6,5). Aún tendría una tercera etapa en Málaga, ya en el Martín Carpena, aunque muy poca relevancia en la pista (3,0 y 2,1), en la temporada en la que ganó la Copa Korac. Le daría tiempo a volver a Las Palmas  y hasta pisaría la LEB en la 2002-03 con el Tenerife, la 2002-03, logrando el ascenso a la ACB. Después estaría a prueba unos días con el CAI Zaragoza, pero no la pasó. Su físico, del que vivía principalmente, ya se había desgastado demasiado. Optó por la retirada.

Lo cierto es que no se ha sabido mucho sobre él en los últimos años. Hace tiempo ya que Daniel Barranquero escribió sobre él señalando que se había convertido en “un afamado hombre de negocios, convirtiendo en oro todos los proyectos en los que se involucró. El penúltimo, el de Solid Rock Exposure, un programa de baloncesto enfocado en el desarrollo de jóvenes, a los que se les exige buenas notas, con el fin de mejorar sus cualidades para lograr que consigan una beca en universidades importantes”.

También mencionaba que estaba metido en el reto de ser presidente de un equipo de la ABA, los Northwest Indiana Magical Stars, que obtuvieron una plaza en la expansión de la liga en 2011. La aventura no fue mucho más allá porque la franquicia ya no existe.

Kenny Miller - Tras su retirada, con Julius Erving.
Tras su retirada, con Julius Erving.