Adrián Núñez: El abogado laboralista que disfrutó en el Breogán

Adrián Núñez: El abogado laboralista que disfrutó en el Breogán
El abogado laboralista que disfrutó en el Breogán

Javier Ortiz Pérez

Adrián Núñez - Con el Breogán.
Con el Breogán.

Turno para Adrián Núñez, aunque tratándose de él habría que hablarse más bien de ‘turno de oficio’, porque es abogado, en su caso especializado en temas laborales. Disputó ocho partidos con el Breogán entre la temporada 2003-04 y 2004-05. Veamos qué nos cuenta sobre su pasado y presente.

“Empecé a jugar a baloncesto a los 7 años y, como la gran mayoría, en el equipo del colegio, (Maristas de Lugo en mi caso), alentado por los amigos de toda la vida y por mis padres, socios del Breogán desde sus inicios. El baloncesto en Lugo siempre se ha vivido de una forma muy especial ya que ha sido durante muchos años el deporte prioritario en la ciudad y el club, un histórico.

Los recuerdos son muchos y en distintas épocas. Afortunadamente, el baloncesto, (y el deporte en general) es un medio para conocer a gente de todo tipo y forjar amistades. Eso hace que se tengan multitud de anécdotas con gente con culturas totalmente distintas. Desde americanos que no tenían ni idea de quién es Messi, que son capaces de echarle ketchup al pulpo o que piden tiempo muerto al árbitro con el balón en juego cuando llevan más de seis años jugando en España, hasta el francés que, acostumbrado a un coche automático pretendía hacer un viaje Lugo-A Coruña en la primera marcha de su coche. También, pasando por el islandés que era tan grande que tuvo que quitar el asiento delantero del coche que el club le puso a su disposición y conducir desde el de atrás. ¡Hay que imaginarse la cara de la gente cuando veía a un ciudadano en plena autopista en el asiento trasero de su coche y no veían a nadie por la ventanilla delantera!

He convivido con jugadores y entrenadores con los que se puede aprender mucho más que baloncesto: Alfonso Reyes, Lucho Fernández, César Sanmartín, Ricardo González, Moncho Fernández...

Mi debut en ACB se frustró a los 17 años, en partido contra el Barça de Aíto  al que el Breogán llegaba con varios lesionados. Varios júniors íbamos a ser convocados, pero finalmente hubo un problema de fichas federativas y de vinculación entre el equipo filial y el primer equipo. Era una muy buena ocasión para coincidir en un banquillo ACB con varios amigos y compañeros, pero no pudo ser.

Adrián Núñez - En la actualidad.
En la actualidad.

En esa temporada Paco García decidió contar conmigo para entrenar y formar parte del primer equipo. Recuerdo, cómo no, mi primer entrenamiento. Se tuvo que suspender por una "tangana" entre Nikola Loncar y Davin Davis. Y yo, todavía estudiando en el instituto, allí en medio, asustado y pensando que en el baloncesto profesional uno se juega mucho más que ser mejor que el contrario y "meter la pelotita".

Al año siguiente, fue Andreu Casadevall quien me hizo debutar al fin en un partido contra el Caprabo Lleida. Antes de entrar en pista recordaba lo que me había dicho Nacho Biota en algunas ocasiones: "en esta liga tienes que entrar como MacGyver en una ferretería. Si no, estás muerto". Claro, mi obsesión en los 31 segundos que estuve en pista no era otra cosa que anotar. Fue entonces cuando Jorge Racca me la pasa y me decido a penetrar. La suerte se alió conmigo ya que la jugada acabó en canasta aro pasado delante del mítico AJ Bramlett.

Ya la campaña siguiente tuve la oportunidad de jugar unos minutos en el Martín Carpena: rebote ofensivo en plena zona de Unicaja y a rezar para que mi defensor me hiciese falta. De lo contrario me tendría que levantar contra Fran Vázquez y las torres de Unicaja: la humillación estaba asegurada. En esas, me hacen falta, dos tiros libres y por suerte, los dos dentro.

Luego comencé mi periplo por las competiciones FEB: Calpe, Palencia, de nuevo Breogán pero en LEB ORO, Tarragona...

Definirse uno mismo como jugador siempre resulta un poco presuntuoso. La gente que me conoce dice sobre todo que soy "un muy mal perdedor", que no le gusta perder a nada: ni en la cancha de basket, ni al comunio con sus amigos, ni al Mariokart con su novia...

Sí, en la actualidad ejerzo como abogado laboralista, uno de los motivos por los que dejé de jugar. Aunque mi relación con el baloncesto continúa asesorando jurídicamente a alguna que otra agencia de representación y a jugadores que han necesitado de mi ayuda en las relaciones laborales con sus clubs, que por desgracia en estos tiempos tan convulsos se hace relativamente frecuente”.