Michael Hawkins: Sobriedad norteamericana que sí fue bien en el Barça

Michael Hawkins: Sobriedad norteamericana que sí fue bien en el Barça
Sobriedad norteamericana que sí fue bien en el Barça

Javier Ortiz Pérez

Michael Hawkins - Barcelona 2000-01.
Barcelona 2000-01.

La principal virtud de Michael Hawkins es que no acaparaba el juego siendo base, lo cual puede ser un punto muy positivo o muy negativo si se juega en dos equipos tan grandes como él lo hizo en España: primero el Barcelona (2000-01) y luego el Real Madrid (2002-03). En los azulgranas le salió perfecto, en una temporada que quizás hubiese acabado en triplete de no ser por la apendicitis de Pau Gasol que los dejó fuera de la Euroliga; en los blancos, bastante peor, siendo cortado a las pocas semanas de llegar.

En la sobriedad de Hawkins resistía pues su encanto y su perdición. Rodeado de grandes jugadores, no se pedía de él que absorbiese muchos tiros, sino más bien que llevase el balón a pista de ataque y que no se metiese en líos. Defensivamente sí era un jugador más típicamente americano: potente de piernas y muy pegajoso con su 1,81.

Formado en la universidad de Xavier, durante un largo tiempo se obsesionó con entrar en la NBA, firmando numerosos contratos temporales entre 1995 y 2001 (Blazers, Sixers, Celtics, Kings, Pistons, Hornets, Hawks y Cavaliers), pero jugando más bien poquito (75 partidos y una media de 8,5 minutos, 1,8 puntos y 1,6 asistencias). Su ‘highlight’ en aquellos años fue probablemente la medalla de bronce con la selección de Estados Unidos en el Mundial de 1998, en Grecia, seleccionado por la negativa a acudir de las estrellas de la NBA.

Cuando fichó por el Barça su única experiencia europea había sido en el Olympiacos.  Quedará para la historia que ocupó la plaza de extranjero de un jugador completamente distinto a él, Rony Seikaly, que como todos sabemos se las tenía tiesas con Aíto García Reneses. El técnico optó por reforzar la posición de base y darle más minutos a Gasol con el resultado por todos conocido: Copa del Rey y Liga.

Michael Hawkins - Real Madrid 2002-03.
Real Madrid 2002-03.

Nuestro hombre se marchó al Slask Wroclaw polaco, pero un año después el Madrid le reclamó con el objetivo de darle las riendas. Pero ya se sabe que no eran buenos años para el basket ‘merengue’ y fue sustituido por Damir Mulaomerovic después de ocho encuentros, totalizando así 32 en ACB entre una etapa y otra y promediando 6,4 puntos y 2,4 asistencias en 19 minutos.

Tuvo una tercera experiencia española que no muchos recuerdan: en la 2004-05 ayudó a la permanencia de La Palma en la LEB, esta vez ofreciendo un perfil un poco más agresivo de cara a la canasta: 9,8 puntos en 25 minutos. Fue su penúltima experiencia, despidiéndose de las pistas en la ahora tristemente célebre ciudad siria de Aleppo con el Al Jalaa.

¿Y ahora? Quiere convertirse en entrenador, ya sea personal o de equipo. Aquí podéis ver la web que ha confeccionado. “Mi carrera profesional no fue fácil. Fui de equipo a equipo, de país en país, de menores a mayores ligas. Supe lo que quería, que tenía una pasión, un fuego, por jugar al baloncesto y nada más. El baloncesto era mi vida. Aprendí viendo mucho a diferentes jugadores, escuchando variadas filosofías de entrenar aquí y en el extranjero. Podría decir que mi conocimiento del juego es global. Quiero enseñar a mis deportistas cómo jugar realmente y convertirse en estudiosos de los partidos”, escribe ahí, destacando de sí mismo su “actitud positiva” y “trabajo duro, queriendo ser mejor cada día”.

Michael Hawkins - Imagen familiar.
Imagen familiar.