Javier Hierro: El segundo (y último, por ahora) melillense

Javier Hierro: El segundo (y último, por ahora) melillense
El segundo (y último, por ahora) melillense

Javier Ortiz Pérez

Javier Hierro-Unicaja Mayoral 92-93.
Unicaja Mayoral 92-93.

Javier Hierro es uno de los escasísimos jugadores surgidos en Melilla para el baloncesto de élite. Bueno, tan escasos que solo hay otro melillense en la historia de la Liga ACB, Miguel Luna. Es curioso que ambos jugasen en el Mayoral Maristas de finales de los 80/principios de los 90 a las órdenes de otro ‘compatriota’, Javier Imbroda.

Hierro  cuenta que empezó a jugar “en el momento en el que pusieron canastas en mi colegio. Siempre había sido muy deportista, y en el momento en el que descubrí el basket, dejé el resto de deportes y me dediqué exclusivamente a éste. Eso fue aproximadamente con 12 años y hasta ese momento había practicado deportes como la natación, el fútbol o el atletismo”.

Destacó y dio el salto a la península, a aquel proyecto malagueño de Imbroda, lo que le permitió debutar en la máxima categoría en la temporada 90-91. Totalizaría 42 partidos en dos años con un papel sin muchos vuelos (2,1 puntos en 12 minutos). “Siempre me consideré un jugador de equipo, disciplinado e intentando en todo momento aportar el máximo en función del rol que tuviera asignado, que en muchos casos era más defensivo aunque en otros tenía más libertad para aportar más cosas en otras facetas del juego”, señala.

Tras aquello, llegó la fusión Unicaja-Maristas, lo que le mantuvo en la órbita del primer equipo un año más. También tuvo una aventura en Gijón, en Primera B, y aunque lo más habitual fue luego verle en las pistas con la camiseta del Melilla, ya fuese en EBA o LEB.

Javier Hierro-Exhausto tras una prueba atlética, recientemente.
Exhausto tras una prueba atlética, recientemente.

“Tengo un recuerdo magnífico de aquella época. Siempre había sido un sueño dedicarme profesionalmente al baloncesto, y tuve la inmensa suerte de hacerlo realidad y vivir durante muchos años una experiencia muy enriquecedora en todos los aspectos. Aunque definitivamente me quedo con las personas, con los amigos que hice, muchos de los cuales lo siguen siendo en la actualidad”, destaca.

Desde 2005 trabaja como técnico de deportes en la ciudad autónoma. “Durante los años que estuve jugando profesionalmente conseguí, no sin problemas, estudiar una carrera (Magisterio en la especialidad de Educación Física) y posteriormente prepararme la oposición. El puesto que desempeño desde hace once años me permite seguir vinculado al mundo del deporte que es lo que me apasiona”, relata.

Por cierto que también ha hecho sus ‘pinitos’ en la política. Durante dos años ocupó el puesto de director general de Juventud y Deportes de Melilla.