Joffre Lleal: Las reflexiones del bibliotecario

Joffre Lleal: Las reflexiones del bibliotecario
Las reflexiones del bibliotecario

Javier Ortiz Pérez

Huelva, temporada 91-92.
Huelva, temporada 91-92.

Joffre Lleal se ha decidido finalmente a salir en la página y lo hace con un texto lleno de sensibilidad y buenos detalles. No es nada raro si tenemos en cuenta que aquel chico de Badalona que buscaba con ahínco la canasta se pasa la vida ahora rodeado de libros. Os dejo con él. Puede ser que tenga más extensión de lo habitual aquí, pero daba mucha pena extractarlo:

“Nací en Badalona y si a Badalona la llaman “Bressol del basquetbol” (“la cuna del baloncesto”)... ¿es por alguna cosa, no? Todos mis amigos jugaban a baloncesto y mi madre también había jugado en el primer equipo del equipo femenino del Joventut. Por ese motivo no me costó nada decidirme. Empecé en el Sant Josep, uno de los equipos históricos de Badalona, ya que junto al Joventut, el Círcol Catòlic había estado en la primera línea del baloncesto del Estado español. Allí jugué todas las categorías de formación con la suerte de coincidir y aprender de grandes entrenadores como Alfred Julbe, Agusti Cuesta, Pedro Martínez, Trifon Poch, Josep María Izquierdo, Juan Llaneza, Jordi Cairó, Xavi Bassas... De allí, el primer año de sénior me fui a El Monte Huelva de Primera B. Ese momento fue la primera vez que vi realmente que podía jugar profesionalmente, ya que hasta ese momento yo solo jugaba para divertirme con mis amigos. Realmente nunca pensé que podría dedicarme al baloncesto profesionalmente.

Objeto de falta en el Cáceres por parte de Lucio Angulo (Foto: El Periódico Extremadura).
Objeto de falta en el Cáceres por parte de Lucio Angulo (Foto: El Periódico Extremadura).

¿El debut en ACB? En Badalona paso una cosa impensable: que dos equipos tradicionalmente rivales y “enemigos” como el Joventut y el Sant Josep se vincularon. Esa vinculación me permitió jugar con el Sant Josep en Primera B y subir con el primer equipo en competiciones europeas. Así fue como de la mano de Lolo Sainz y Zeljko Obradovic llegué al primer equipo del Joventut. Gracias al a excelente temporada que hicimos con el Sant Jose, llegamos a semifinales del ‘playoff’ de ascenso perdiendo con el Salamanca (equipo que ascendió ese año a la ACB). La temporada siguiente, Pedro Martínez me fichó para jugar en el primer equipo, pero las cosas no fueron nada bien. En navidades Pedro, dimitió y yo un tiempo después me fui a Murcia entrenado por Oleart. Llegué un jueves por la noche y ese mismo sábado ya debuté en la pista del Salamanca. Mi debut fue extraño, porque había estado todo el año sin jugar en ACB ni un solo minuto en ‘la Penya’ (solo competiciones europeas) y en Murcia el primer día Oleart ya me hizo jugar. Ese día fue especial porque después de taaaaantos entrenos y tanto sacrificio podía debutar por fin en la ACB.

Con la aplicación de la ‘sentencia Bosman’, la ACB se llenó de jugadores que muchas veces no eran mejores de los que ya estábamos. Pero a la vez, también a muchos jugadores se nos abrió la puerta para ir a otras ligas. Yo recibí una oferta de un equipo de liga portuguesa y no me lo pensé. Algunos decían que no tenía espacio en la ACB pero yo creía en mis posibilidades y en mi juego, por eso acepté y me fui muy ilusionado a Portugal para afrontar nuevos retos. Pasé allí siete años maravillosos, jugando cada año competiciones europeas y ‘playoffs’, llegué a muchas finales y era de los jugadores comunitarios más valorados. Hasta gané una liga con el Ovarense lo que nos permitió jugar la temporada 2000-2001 la Euroliga en el mismo grupo que el Real Madrid, Olympiakos, Olimpija Ljubljana, Benetton de Treviso...

En Portugal pasé los mejores años de mi carrera deportiva. Aunque muchos me criticaban diciendo que jugar allí era muy fácil… la realidad demuestra que no era así y que todo lo que logré (mucho o poco) me lo gané con esfuerzo y sacrificio. También es verdad que Portugal no es el Quebec, New York o Moscú, aunque era otro país no estaba tan lejos. Sin internet ni las nuevas tecnologías, lo que si eran graaaandes eran las facturas de teléfono…

Estábamos haciendo una gira en la pretemporada por Bélgica y Holanda cuando recibí una llamada de Alfred Julbe, que me quería para su nuevo proyecto del baloncesto Cáceres post Paraíso. Fue una decisión dura ya que mi equipo portugués no quería dejarme ir. Al final decidí que era un buen momento para regresar a la ACB, porque si no aceptaba estaría toda la vida pensando lo que podría haber pasado. Me considero un jugador valiente, por ese motivo acepte ese nuevo desafío en mi carrera y cogí las maletas.

Imagen actual, con libros.
Imagen actual, con libros.

Me consideraba un jugador rápido. Me encantaba correr el contraataque. Buen tirador de media y larga distancia. Me gustaba coger responsabilidades y, si era necesario, lanzar los últimos tiros libres, ya que tenía excelentes porcentajes. No me escondía en los momentos difíciles aunque también alguna vez no hubiera sabido tomar la mejor opción. Era un jugador agresivo y competitivo en la pista, pero un tipo “salao” y simpático fuera de ellas.

Llegó el momento más temido por todos los jugadores. El del día después. Tenía ofertas para jugar en ligas menores, pero decidí que era el momento de empezar nuevos retos. Siempre pensé que después del baloncesto hay otras cosas, de que “hay vida”. Lo primero que hice fue acabar los estudios de idiomas. Primero me saqué el titulo de portugués y luego el de inglés.

Empecé a trabajar en un centro cívico por las tardes que depende del Departamento de Cultura de l’Ajuntament de Badalona. Tenía tiempo libre y viendo mi situación pensé que era necesario empezar estudios universitarios. El tema de la formación es esa espina que siempre tenía clavada. Cuando jugaba siempre tenía mil excusas para no empezar, pero una vez acabada mi carrera decidí que ya era el momento de empezar. Por ese motivo me matriculé en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en el grado de Información y documentación, lo que antiguamente era biblioteconomía y documentación. Al principio fue muy duro porque he tenido que coger rápidamente el ritmo en una universidad que encima es virtual. Se necesita mucha fuerza de voluntad y organización.

He ido cogiendo pocas asignaturas cada semestre ya que el día tiene solo 24 horas y tengo que compartir el tiempo con el trabajo, la familia, los amigos... Pero he tenido la inmensa suerte de coincidir con compañeros excelentes que me han ayudado y dado fuerzas cuando se me acumulan los trabajos o los ejercicios de evaluación. Es muy duro, pero a la vez sigo planteándome nuevos retos y desafíos, cosa que me hace sentirme vivo y animado.

Por causas del destino, hace unos años me trasladaron del centro cívico a la Biblioteca Central Urbana de Badalona. Mejor imposible, porque ya estaba estudiando la formación de bibliotecario. En el presente, estoy trabajando en la biblioteca rodeado de libros, revistas, música e información diversa. He cambiado el balón de baloncesto por los libros y la cultura. Me encanta el silencio de la biblioteca después de estar tantos años jugando en pabellones rellenos de gente con los aficionados haciendo un ruido tremendo. Actualmente disfruto de mi familia y amigos esperando graduarme para poder plantearme nuevos retos”.