Darvin Ham: Un ‘matador’ que chocó su coche contra una cabina en Granada

Darvin Ham: Un ‘matador’ que chocó su coche contra una cabina en Granada
Un ‘matador’ que chocó su coche contra una cabina en Granada

Javier Ortiz Pérez

Campeón NBA con los Pistons.
Campeón NBA con los Pistons.

Darvin Ham pasó por Granada sustituyendo a Ian Lockart en los últimos doce partidos de la liga regular 98-99. Se pensaba que iba a marcar la diferencia, sobre todo con su contundencia debajo de los tableros, pero al final no fue tanto. Más bien se le recuerda porque acabó siendo centro de la polémica también por motivos extradeportivos. Contrasta eso con el buen trabajo que está haciendo desde hace años en los Atlanta Hawks como asistente.

Ham, un ‘3-4’ fortísimo de 2,01, jugó para Texas Tech y se hizo famoso a nivel nacional por romper un tablero durante el torneo de la NCAA de 1996 ante North Carolina. Esa jugada le definía por completo y hasta fue recogida en una portada de la revista Sports Illustrated. Eso y ganar el concurso de mates de la liga universitaria no le sirvió para entrar en el ‘draft’ de aquel año, aunque sí consiguió jugar (nunca más de 9 minutos de promedio) en Nuggets, Pacers y Wizards.

Granada, en los primeros meses de 1999, fue su primera y última experiencia europea. Fichado como ‘jugador franquicia’, se adaptó pronto a la noche en La Alhambra. Al poco tiempo de llevar en la ciudad, se estrelló, estando ebrio, con su coche contra una cabina de teléfonos. La cosa no mejoró cuando dio positivo en un control antidopaje ante el Murcia. En la cancha tampoco resultó un factor diferencial con sus 11,7 puntos y 7 rebotes. Su gusto por machacar quedó claro en un dato: más de la mitad de sus canastas de dos puntos fueron en mate (32 de 58).

Portada de ‘Sports Illustrated’.
Portada de ‘Sports Illustrated’.

Su buen cartel estaba intacto, pese a todo, en la NBA y aquella misma campaña la terminó en los Milwaukee Bucks, que le firmaron un contrato hasta el 2002 y le dieron un papel bastante importante en la rotación (22,6, 18,6 y 17,3 minutos de promedio en sus tres temporadas). Con presencia en cancha decreciente, después pasó a los Atlanta Hawks y en la 2003-04 tuvo la fortuna de formar parte de la plantilla campeona de los Detroit Pistons, así es que puede presumir de tener un anillo en casa. En sus dos temporadas en el equipo de su estado natal, Michigan, apenas superó los 7 minutos en cancha. En total fueron 417 partidos (2,7 puntos y 2,3 rebotes).

En medio protagonizó otro escándalo cuando su mujer, en enero del 2005, le rompió una botella de vino en la cabeza durante una discusión doméstica. Deneitra fue detenida, pero Darvin no presentó cargos en su contra.

Apuró el baloncesto en Filipinas y en la D-League para retirarse en el 2008 y empezar inmediatamente su carrera como entrenador, primero en la propia liga de desarrollo en Alburquerque (asistente) y New Mexico (principal) y luego en el cuerpo técnico de los Lakers de 2011 a 2013. Fue entonces cuando se incorporó al de los Atlanta Hawks, siendo uno de los hombres de confianza de Mike Budenholzer. “Tengo mucho que aprender, pero algún día me gustaría ser entrenador jefe en la NBA. Es en el camino en el que estoy, así es que les pregunto a los entrenadores con los que trabajo sobre cómo hacer las cosas. Estoy aprendiendo, pero no he llegado todavía”, recalca.

Con Mike Budelhozer como asistente en los Hawks.
Con Mike Budelhozer como asistente en los Hawks.