Lalo García: Un año sin el gran emblema de Valladolid

Lalo García: Un año sin el gran emblema de Valladolid
Un año sin el gran emblema de Valladolid

Javier Ortiz Pérez

Muy joven, en 1989.
Muy joven, en 1989.

Hace justamente un año se encontró el cadáver de Lalo García en el río Pisuerga a su paso por Valladolid. Llevaba desaparecido desde el 4 de marzo, cuando salió supuestamente a dar un paseo desde su casa en la cercana localidad de Arroyo de la Encomienda y ya nunca regresó. Todo hace indicar que se trató de un suicidio, esa palabra tan tabú. Fue el sórdido final a una vida de amor por el baloncesto y por Pucela. Pocos jugadores en la historia del basket español no han cambiado nunca de club.

Y es que Lalo era Valladolid y Valladolid era Lalo. A poco de empezar en el colegio se incorporó a las categorías inferiores del club al que durante tanto tiempo se conoció como ‘el Forum’, con el que llegaría a disputar 387 partidos en la ACB desde su debut en 1988 hasta su retirada en 2001. 7 puntos de promedio en 21 minutos no expresan bien lo que era en la pista: un tipo todo corazón, de esos  que levantan al público de sus asientos cuando se necesita remontar. A nivel técnico, su especialidad ofensiva eran las entradas a canasta, sobre todo en los primeros años, cuando tenía una gran potencia de piernas y las lesiones no le habían hecho daño todavía. En defensa desde luego era una auténtica ‘lapa’ al exterior estrella rival. Es llamativo además que con apenas 1,88 su posición natural fuese la de escolta, sin ningún género de dudas.

A menudo se ha puesto a Lalo García como ejemplo de lo difícil que es la transición entre jugar al baloncesto profesionalmente y la ‘vida civil’. Cuando se retiró, se integró en el club con varias funciones, incluida la de director deportivo. Luego, ejerció como comercial en Afinsa y Forum Filatélico, cuya quiebra se asegura que le afectó mucho psicológicamente. Tenía invertidos buena parte de sus ahorros y también había captado a algunos inversores que se quedaron sin ellos. Su último trabajo fue en la aseguradora de El Corte Inglés. Tenía 43 años.

Bronce en el Europeo junior de 1990.
Bronce en el Europeo junior de 1990.

Ya todo eso pasó y no hay que quedarse con esa parte final, sino con las tardes de gloria que ofreció en el pabellón Pisuerga, donde todavía está colgado su número 5 pese a que el Club Baloncesto Valladolid desapareció recientemente. A los pocos días de conocerse su fallecimiento, escribí un artículo para acb.com sobre él del que extraigo los párrafos centrales para recordar algún detalle más:

“Un 30 de octubre de 1988, en el viejo pabellón de Badalona, Pepe Laso le dio la alternativa en la máxima categoría. Le faltaban unos meses para ser mayor de edad y allí estaba, encarando de tú a tú a los hermanos Jofresa, escuchando los consejos de ‘viejos zorros’ como Juan de la Cruz, Quino Salvo o Samuel Puente, disfrutando del momento con otros jóvenes de su generación como Miguel Ángel Reyes.

Así fue como llamó la atención incluso para la selección absoluta, con la que disputó ocho encuentros, varios de ellos dentro de la preparación para los Juegos Olímpicos de Barcelona-92. Era aquel un jugador emergente, de los que no tenía miedo a nada, miembro de una nueva generación mucho más atlética que la anterior y que tampoco renunciaba a jugar con el corazón. El puesto de ‘2’ lo tenía automáticamente reservado en el Forum Valladolid estuviese quien estuviese alrededor.

Aparte de la valentía y la defensa, con el tiempo fue añadiendo más matices a su juego, llegándose a asomar entre los máximos anotadores nacionales durante dos campañas consecutivas, 93-94 y 94-95 (12,9 puntos por choque). Su rango de tiro iba mejorando y se convirtió en un referente ineludible. “Era un líder tanto en la pista como en el vestuario”, relata uno de sus compañeros de aquella época. Siempre con una buena complicidad con el entrenador, su especialidad era ‘remar’ a favor del equipo, fuese el suyo el papel que fuese.

Temporada 95-96.
Temporada 95-96.

Eso lo demostró de verdad a partir de 1997, cuando sus números se derrumbaron a raíz de unas lesiones que nunca terminó de curar. En las últimas cuatro temporadas (de la 97-98 a la 2000-01) tuvo un protagonismo mucho más limitado y el balón ya le llegó bastante menos. Pero ahí seguía, sin malas caras, siempre como ‘hombre de club’ y capitán, aunque probablemente sentía que el baloncesto se le estaba escapando de las manos siendo todavía joven, sin haber llegado todavía a los 30”.

En fin. Suele hablarse de la maldición de los ex jugadores muertos de Zaragoza, pero Valladolid no se queda atrás: Mike Schlegel, José Ángel Martín de Francisco, Sergio Luyk, Wilson Simón, Dyron Nix, Matt White, Carlos Montes, Devin Gray y el más querido de todos ellos: Gonzalo García Téllez.

Su camiseta, colgada en el pabellón Pisuerga.
Su camiseta, colgada en el pabellón Pisuerga.