Kaniel Dickens: Un ‘globetrotter’ como recambio en Badalona

Kaniel Dickens: Un ‘globetrotter’ como recambio en Badalona
Un ‘globetrotter’ como recambio en Badalona

Javier Ortiz Pérez

 Vaya musculitos, ¿no?
Vaya musculitos, ¿no?

Kaniel Dickens fue un jugador espectacular, como corresponde a su condición de miembro de los Harlem Globertrotters durante un periodo de su carrera en las pistas. Aquí lo tuvimos un tiempo escaso, aunque suficiente como para que demostrara sus ‘muelles’. Y lo hizo en una ‘meca’ del baloncesto como es Badalona: vistió durante ocho partidos la camiseta del Joventut en la temporada 2003-04.

Dickens fue reclamado por Aíto García Reneses después de que no funcionase Bobby Martin, el primer sustituto del referente interior de su equipo, Jamie Arnold (este sufría una fascitis plantar). Eran tres jugadores distintos entre sí: Arnold tenía más fundamentos técnicos, Martin era un ‘5’ de toda la vida y Dickens era el más polivalente de los todos, pudiendo actuar como alero alto y como ‘4’.

Con un cuerpo casi de culturista, no se puede decir que decepcionase por completo, pero su aportación sí parece escasa, quedándose en 7 puntos y 3,5 rebotes en 16 minutos. Solo fue titular en uno de sus ocho partidos y los verdinegros fueron eliminados a las primeras de cambio en los ‘playoffs’ por el Tau (3-0). Un dato curioso es que 8 de sus 15 canastas de dos puntos fueron mates.

Con ese nombrecito de pila tan poco habitual, nuestro protagonista creció en Denver y se formó en la universidad de Idaho, entrando en el ‘draft’ del 2000 (número 50 por Utah Jazz, justo por delante de Igor Rakocevic). Aquel mismo año acabaría en el Ural Great ruso, lo que dio paso a sus meses como componente del grupo de jugadores más vistoso del mundo: los Globetrotters. Y es que era un experto en el noble arte del mate, como demostró en el concurso que ganó en la CBA cuando era jugador de los Dakota Wizards.

Con uno de sus hijos.
Con uno de sus hijos.

“Los Globetrotters fueron la cosa más divertida que haya hecho en el baloncesto. Amaba aquel equipo más que nadie. Puedes tener un tratamiento especial como jugador profesional, pero nada como los Globetrotters. Es algo distinto”, dijo en una entrevista años después.

En ese mismo 2003 tuvo su primera oportunidad en la NBA con tres partidos en los Blazers. Tendría otras dos más sin mucha trascendencia: once encuentros con los Nets 2004-05 y cinco con los Cavaliers 2007-08 (“LeBron es un buen tipo”). Varias veces se quedó a las puertas de meterse en la plantilla definitiva de los equipos, pero él no se lamenta. “Solo uno de cada dos millones de jugadores consigue debutar en la liga”, destaca, sin olvidar que su primera canasta en ella fue “con un mate por encima de Antoine Walker. Recuerdo estar colgado del aro y preguntándome  ¿esto está ocurriendo?”.

Lástima que no le viésemos más por España. En Europa sí pudieron apreciar sus acciones contundentes en Ucrania (Cherkasky), Italia (Varese, logrando el ascenso a la A1) y Francia (Nancy). Acabó sus días como baloncestista en los Southland Sharks de Nueva Zelanda.