Marc Fernández: Genes de basket frustrados por una grave lesión

Marc Fernández: Genes de basket frustrados por una grave lesión
Genes de basket frustrados por una grave lesión

Javier Ortiz Pérez

Junior en el Barcelona.
Junior en el Barcelona.

No fue raro que Marc Fernández saliese jugador de baloncesto y, especialmente, tirador. Su padre, Juan Ramón Fernández, y su tío, Josep María Margall, fueron históricos en los 70-80, y es fácil imaginárselos enseñándole de niño en las reuniones familiares en El Masnou a cómo meter el balón por el aro.

La pena es que la historia de Marc no pudo ser completa y se vio abocado a una retirada cuando parecía un jugador interesante que podía aspirar a un buen lugar en la Liga Endesa. No fue así y una grave lesión a principios de rodilla a principios de 2012 acabó con su carrera profesional cuando todavía no había cumplido los 25 años. Una pena.

Se formó en las categorías inferiores del Barcelona. Como azulgrana tuvo un anecdótico debut en la ACB: solamente dos segundos en un partido de ‘playoff’ 2006-07 contra Estudiantes. Él lo relata con mucha gracia. “Acababa primer periodo. El entrenador del equipo rival había pedido tiempo muerto para ensayar una última jugada desde el fondo de su propia canasta. Dusko Ivanovic, en aquel momento entrenador del Barcelona, decidió que fuera uno de los que defendiera esa acción y así evitar una posible falta de Basile. En aquel partido Navarro estaba lesionado y creo que Grimau también, con lo que el equipo disponía de pocos efectivos por fuera. Así pues, a mí me tocó defender a Javier Mendiburu, que se situó en medio campo. Recuerdo pensar que se quedara por ahí quietecito y no intentara recibir el balón. Solo faltaría que el día de mi debut fuera recordado por una canasta desde medio campo. Al final, la jugada terminó en nada, aunque no llego a recordar si finalmente Mendiburu tocó o no el balón. Lo siguiente fue ir al banco, permanecer atento a las instrucciones del entrenador, porque los nervios iban en aumento, y, concluir la charla con un: “Gianluca cambia por Marc”. Eso es todo”.

Tres años en Menorca.
Tres años en Menorca.

No volvería a tener otra oportunidad, si es que se le puede llamar oportunidad a aquello, pero sí volvería a la máxima categoría dos temporadas después. Le llamó el Menorca, seguramente el club donde mejor desarrolló sus cualidades. “Yo era un jugador listo y con buena mano al que le gustaba anotar,  supongo que como a la mayoría. Pero también era un jugador de equipo y me gustaba generar juego para los demás”, resume.

Tras tres años en la isla (que incluyeron un descenso y un ascenso), fichó por el Valencia Basket 2010-11, donde completó sus 65 partidos en la primera categoría. No se acercó a sus buenos números de la LEB (solo 8 minutos y 2,5 puntos), pero todavía tenía muchas cosas que decir.

“Todo es una mezcla de buenos y malos recuerdos. Lo ideal sería decir que solo acabas recordando aquellos momentos en los que consigues un título, un ascenso, una victoria importante…, pero la verdad es que también se te quedan grabados en la memoria momentos difíciles”, dice Fernández.

Ahora está a punto de terminar mis estudios universitarios en Ingeniería de Telecomunicaciones. “Desde que era pequeño he compaginado ambas cosas y no por ser profesional del baloncesto me hizo dejar los estudios”, presume. Una decisión que seguro que ahora está agradeciendo.

Imagen reciente, en un acuario.
Imagen reciente, en un acuario.