‘Pipi’ Cabrera: Pívot fijo en las Islas Canarias que disfrutó en la pista

‘Pipi’ Cabrera: Pívot fijo en las Islas Canarias que disfrutó en la pista
Pívot fijo en las Islas Canarias que disfrutó en la pista

Javier Ortiz Pérez

Canarias 91-92.
Canarias 91-92.

A Juan Francisco Cabrera nadie le llama por su nombre de pila. Es un pívot clásico del basket canario conocido como ‘Pipi’ Cabrera. Siempre jugó en las islas, o más bien en dos de ellas, Tenerife y La Palma. Eso incluyó etapas en ACB (con el actual Iberostar Tenerife, entonces Caja Canarias), Primera B, LEB, LEB-2 y EBA.

“Es un mote que me puso mi madre cuando tenía diez o doce años”, dice sobre su apodo. “Tenía el pelo castaño claro y pequitas.  Un día estaba en casa con los amigos después del colegio y estaban dando en la tele las aventuras de Pipi Calzaslargas y ella dijo: ‘Mira, se parece a Juan, pero en chica’ y mis amigos, como es lógico, muertos de risa. Me quedé así desde entonces. No me molesta q me llamen ‘Pipi’ Lo extraño es que conteste cuando me llaman Juan”, cuenta.

Sus comienzos en el baloncesto los define como “algo extraño”. “No quería jugar porque me gustaba más la lucha canaria, el deporte que practicaba. Un día, cuando tenía 16 años ya, un amigo me habló del Caja Canarias, que estaban haciendo una ‘operación altura’. Nunca había jugado al basket y él me llevó a entrenar con el equipo de La Palma, que jugaba en autonómic. No me quisieron porque era muy malo. Sin saberlo, me inscribió en la ‘operación altura’ y tanto me dio la lata que fui. A pesar de que pensaba que había gente muy buena, o es lo que me parecía a mí, me seleccionaron. Fueron a hablar con mis padres para llevarme a Tenerife. Algo vio en mí Pepe Cabrera, al que siempre estaré agradecido. En paz descanse”.

En la actualidad.
En la actualidad.

Empezó ahí una auténtica aventura. “Todos mis recuerdos son realmente buenos. Me encantaba pegarme con los que eran unas estrellas para mí. Lo disfrutaba muchísimo. Menudos años aquellos. Pasé de adolescente a hombre en las canchas. Debuté muy joven en la ACB con 17 o 18 años. Era un sueño estar entre tanto fenómeno y poder tratarlos de tú a tú. Ojalá uno le pudiera dar para atrás al tiempo”, rememora. Se define como alguien que se dejaba “el alma en defensa” y “jugador de equipo muy duro”.

Aquellas dos campañas en la élite vistiendo de amarillo y negro fueron la 89-90 y la 90-91. Solamente totalizó 48 minutos en 11 partidos, pero resultó algo completamente inolvidable para él.

Desde 1989 a 1997 jugó en el Canarias y el posterior Tenerife-Canarias. Fue entonces cuando regresó a La Palma, donde permaneció hasta el 2002 en categoría profesional. Luego también pisó la EBA, la Segunda y hasta la Tercera canarias. Con 38 años todavía andaba por las pistas, pero ya a nivel amateur. En la actualidad trabaja en una empresa dedicada a la construcción y es el encargado de que “la flota de vehículos y maquinaria no deje de funcionar. Y es algo que me gusta”.