Jerome Allen: Manteniendo el tipo como sustituto de Elmer Bennett

Jerome Allen: Manteniendo el tipo como sustituto de Elmer Bennett
Manteniendo el tipo como sustituto de Elmer Bennett

Javier Ortiz Pérez

Marcando jugada con el Baskonia.
Marcando jugada con el Baskonia.

Resulta complicado que, cuando ejerces como sustituto temporal de un mito, tu actuación no sufra los rigores de las odiosas comparaciones. Pero Jerome Allen salió bastante airoso cuando disputó con el Baskonia la primera mitad de la temporada 2002-03 a la espera de que se recuperase Elmer Bennett de una lesión. No se puede decir que Allen estuviese mal en sus meses en Vitoria (de septiembre a febrero), a pesar de la tremenda sombra de Bennett, que ya se sabe que fue ‘santo y seña’ durante una larga época.

Nuestro protagonista de hoy llegaba con buen currículum al Buesa Arena. Elegido con el puesto 49 en el ‘draft’ de 1995 por Minnesota Timberwolves, allí jugó durante una temporada y luego tuvo un par de contratos temporales en Indiana Pacers y Denver Nuggets. No salió nunca del papel de tercer base, totalizando 117 partidos y unas medias de 2,9 rebotes y 1,7 asistencias en 11,2 minutos.

Su aventura europea la inició en el Limoges, continuándola en el Ulker turco y la Virtus de Roma. En el Tau se hizo pronto con las riendas (33 minutos por partido), demostrando ser un jugador muy valiente de cara al aro, con facilidad indistinta para anotar (12,5) y asistir (3,6). Además, físicamente era más potente que Bennett (1,92). Pero Elmer era Elmer y en febrero, con su recuperación, Allen dejó el club, terminando aquella campaña 2002-03 en Udine, un lugar donde tanto gustó que le volverían a fichar en dos ocasiones más. En la segunda de ellas, en 2009, ejerció de entrenador-jugador, una auténtica rareza en el basket actual, pero tuvo problemas con la licencia.

Muy querido en Udine.
Muy querido en Udine.

Y es que su futuro estaba claramente en los banquillos. Tras la experiencia en Italia, se incorporó al cuerpo técnico de su ‘alma mater’, Penn State, y a los pocos meses sustituyó a Glen Miller al frente del equipo. Durante sus seis temporadas en el cargo los resultados no fueron excesivamente brillantes (65 victorias y 104 derrotas), pero no le faltó trabajo cuando fue destituido el año pasado. Brad Stevens le incorporó a su equipo de trabajo en los Celtics.

Sin duda un buen aval, y más todavía cuando el propio Stevens, que se había enfrentado a él en la NCAA, se deshace en elogios con él públicamente cuando le preguntan. “He pasado mucho con tiempo con él y he aprendido mucho. Siempre he estado impresionado con él. Hablé con jugadores que han estado bajo sus órdenes y le adoran. Le conocí como espectador viéndole jugar, siendo un tipo que siempre agradece las pequeñas escuelas cuando puede hacerlo. Las luces de los focos estaban sobre él y fue un gran jugador. Era la persona que estábamos buscando”, comentó.

Allen, por supuesto, está muy agradecido. “No tengo ninguna expectativa, como si estuviera limpiando la pista o recogiendo los vasos. Solo quiero ser parte de este equipo. Estoy tan orgulloso de que (Brad) me escogiese que no me importaría estar simplemente mirando todos los días. Es estupendo cuando reflexiono sobre las cosas y me siento humilde al recibir esta oportunidad”. Desde luego, modestia no le falta: “Intento manejar esto asumiendo que no sé nada. Solo trato de aprender de los detalles de cómo enseñar o cumplir con lo que se me pide”.

En el banquillo con Penn State (Foto: Philly.com)
En el banquillo con Penn State (Foto: Philly.com)