Anicet Lavodrama: De la contundencia en la pista a la sensibilidad fuera de ella

Anicet Lavodrama: De la contundencia en la pista a la sensibilidad fuera de ella
De la contundencia en la pista a la sensibilidad fuera de ella

Javier Ortiz Pérez

Diez temporadas en el OAR Ferrol (Foto: Gigantes).
Diez temporadas en el OAR Ferrol (Foto: Gigantes).

Es Anicet Lavodrama (Bangui, República Centroafricana, 7-7-1963) un personaje diferente en el mundo del baloncesto, mucho más allá de que fuese un referente en los 80 en el OAR Ferrol (diez temporadas; también jugó en Valladolid y Badalona para un total de 344 partidos ACB). Se trata de un tipo reflexivo, cercano, trascendente. Nada que ver con la brutalidad de sus mates y la aspereza de su trabajo defensivo cuando se ganaba la vida en la pista. Hace unos meses le entrevisté para Gigantes.com y, para conocer más de cerca cómo piensa, resulta obligatorio recuperar aquello. Así habla un conocedor del mercado africano y un tipo sensible a nivel global que huye del estereotipo.

La muerte de Lalo García. “Para mí personalmente es una tremenda pérdida. Fue compañero, amigo... Le quería. Lalo era un referente en la ciudad de Valladolid. Cuando se pierde alguien así, a su edad, es un mensaje que tenemos que captar, un grito, una llamada a la que tenemos que responder. Un deportista no es solo para mirarlo cuando estás en tu butaca del pabellón o en la televisión, es un ser humano que tiene mucho que decir. Todos los involucrados tenemos que coger ese legado que beneficie a los jóvenes. Tenemos tanta avalancha de información en televisión, en webs, en redes sociales... Hay que tener en cuenta la evolución del joven que practica deporte, que tiene que ir ligada a muchas cosas: su formación, la educación que recibe y el recorrido de la propia carrera. No es un caso aislado. Hay muchas frases hechas, tópicos, pero no prestamos atención. Hay mucho jugador que no es famoso que tiene que hacer una transición trágica o muy dura. Hay que encontrar un mecanismo de transición”.

Su transición tras la retirada.  “Mis padres no basaron la educación de sus hijos en convertirnos en deportistas conocidos. Lo importante era la formación, ir al instituto y la universidad, que era lo que te convertía en alguien en la sociedad. En 1981 fui a Estados Unidos sin tener en mi mente jugar al baloncesto a nivel profesional. Se me daban bien los idiomas. Mis hermanos también estudiaron fuera de Centroáfrica. Mi padre era embajador y pensó que Estados Unidos era un buen país porque era la primera economía mundial. Entré en el baloncesto, pero hice mi licenciatura”.

Machacando ante Sabonis en el Forum Valladolid (Foto: Gigantes).
Machacando ante Sabonis en el Forum Valladolid (Foto: Gigantes).

El lado oscuro del baloncesto. “En España cada año hay medio millón de licencias, pero muy pocos llegan a jugar profesionalmente. Muchos juniors se pierden porque hay un número limitado de espacio, pese a que tienen una gran ilusión. Como no pueden vivir de eso, tiene que haber otro mecanismo para que no perdamos generaciones. Para mí el sistema idóneo es el americano: la evolución del joven se hace a través de la universidad. Aquí en Europa no pasa y creo que es lo peor. Mi transición fue fácil porque estaba preparado para trabajar”.

La responsabilidad de ser un ídolo. “Yo he sido niño y he tenido ídolos. También de mayor. Pero lo que me han inculcado que toda persona que es venerada es también un ser humano. Que me paren por la calle y me tengan como referente es algo que asumo y por lo que respondo. No sé si soy la misma persona que jugaba en el OAR. No me puedo juzgar a mí mismo. Habría que preguntárselo a quienes han compartido la vida conmigo. Mi recorrido tiene que ver con cómo me han educado mis padres y mis abuelos, la gente que ha tenido influencia en mí y me ha estimulado. He ido madurando, pero soy la educación que he recibido”.

El ejemplo de Sitapha Savané. “El jugador actual es el producto de cómo se le ha incitado y motivado a ser lo que es. El caso de Sitapha siempre he dicho que es ejemplar, excepcional, un modelo. En Estados Unidos existe más por la formación universitaria. A veces los jugadores de la NBA puede parecer que ayudan socialmente de forma frívola, pero no es así. Dikembe Mutombo construyó un hospital en Congo. Somos ciudadanos globales: a mí me duele igual cuando pasa algo en Senegal, en Nepal o en Ferrol, donde se ha hundido la economía. No eres un robot”. 

Las agencias de representación. “Es una industria, una parte de la sociedad. Los agentes ayudan a la distribución del café, de los diamantes... Debe haber una forma distribución legal. Ayudan a los jugadores. Quizás grandes estrellas no los necesitan, pero otros sí. Deben tener gente que esté peinando el mercado para asesorar al deportista a guiar y orientar su carrera”.

Su papel en la llegada a España de Serge Ibaka. “Trabajaba como ojeador de Cleveland Cavaliers. Fue un campeonato sub-18 en Durban (Sudáfrica) e identifiqué un talentazo joven de la selección de Congo. Le vi, como seguro que hicieron otros, pero yo tenía un vínculo con España y confié en la empresa UFirst, en Juan Aísa y David Brabender, dos personas a las que admiro. Di el informe para los Cavaliers, pero a Serge había que terminar de formarlo para que fuese lo que es hoy. Jordi Ardevol también fue importante para él en el Hospitalet”.

Con Serge Ibaka, su descubrimiento (Foto: ACB Photo).
Con Serge Ibaka, su descubrimiento (Foto: ACB Photo).

Los africanos en los campeonatos de España de categorías inferiores y lo poco habitual que es que lleguen a la élite. “Cuando una persona que es de otro color a España parece excepcional, ¿no? El fallo es no ver que no solo se quedan fuera de la élite jugadores oscuros, sino también muchos pálidos, bálcánicos o sudamericanos, y de estos vienen más que africanos. Hay que tener mejores formadores para que puedan llegar. Si todos fueran como Aíto García Reneses, Ivo Simovic (Torrelodones), Paco Redondo (Real Madrid) o Paco Alonso (Unicaja), sí llegarían. Ojalá fuera así”.

Las fechas de nacimiento falsas. “Es un tópico. Hay casos excepcionales, pero en España la media de edad no es especialmente alta. En otros países, aunque parezcan atrasados, las personas tienen otra morfología, son más altos, más musculosos. Eso no quiere decir que los jóvenes que vienen de África hayan falseado su edad porque son más altos que los hijos de los españoles. No, hombre. Es que tus abuelos medían 1,52”.

Los inmigrantes ahogados en el Mediterráneo. “Mucha gente ha tenido que emigrar a lo largo de la historia para buscar una vida mejor. Muchos lo han hecho engañados. Los países tienen que gestionarse y desarrollarse mejor. Los cayucos que vemos son una vergüenza para la humanidad entera, pero a alguien le beneficia a nivel económico y social que nos responsabiliza a todos”.

En la actualidad (Foto: Gabriel Tizón).
En la actualidad (Foto: Gabriel Tizón).