Fran Rueda: Las lesiones no le permitieron cumplir las expectativas que existían

Fran Rueda: Las lesiones no le permitieron cumplir las expectativas que existían
Las lesiones no le permitieron cumplir las expectativas que existían

Javier Ortiz Pérez

Con el Plus Pujol Lleida.
Con el Plus Pujol Lleida.

Era un joven muy prometedor Fran Rueda. Internacional en las categorías juvenil y junior con la selección española, sus cualidades en el Club Baloncesto Marbella llamaron la atención del Barcelona. Después, su carrera no es que se malograse por culpa de las lesiones, pero sí se vio en cierto modo lastrada o al menos dificultada enormemente por ellas.

 La consecuencia fue jugar únicamente 51 partidos ACB, todos ellos con Granada y en tres temporadas diferentes (97-98, 98-99 y 2004-05). Exterior de 1,96 a medio camino entre el ‘2’ y el ‘3’, su papel en la élite fue el de jugador de banquillo, con la misión de revolucionar los encuentros en ataque. Promedió 4,7 puntos en 14 minutos. Un peldaño más abajo, en LEB, sí gozó de mucho más protagonismo, siendo importante en aspirantes al ascenso como Alicante, Melilla, Menorca, Lleida (donde sufrió una importante rotura de ligamentos en la rodilla) y el propio Granada, con quien consiguió subir en el 2004. Tuvo temporadas en las que rondó los 15 puntos por partido, siendo uno de esos nacionales en los que se podía confiar plenamente.

No le faltó tampoco una aventura en Portugal, en el Oporto, algo bastante habitual en los españoles en la segunda parte de la década de los 90 tras la ‘sentencia Bosman’. En su recta final conoció la LEB Plata (Almería, donde se dañó el tobillo) y regresó a una EBA por la que había pasado fugazmente unos años en Hospitalet. Su carrera acabó en el 2010 jugando para el Guadix.

Quizás su momento más feliz fue el bronce conseguido en el Mundial junior de Atenas-1995 junto a jugadores como Rodrigo de la Fuente, Carlos Jiménez, Iker Iturbe y Oriol Junyent. “Tiene un gran tiro exterior y es buen penetrador, aunque tiene que mejorar su defensa. Espero que sea el tirador que necesitamos en el equipo”. Así le analizaba el seleccionador, Joan Montes, antes de partir hacia Grecia.

Entrando a canasta con el Granada 2004-05.
Entrando a canasta con el Granada 2004-05.

“Los recuerdos de las ciudades que he conocido y me quedan son sobre todo buenos, aunque siempre marcados por las continuas lesiones. Desde fuera te das cuenta de que cualquier decisión pudo haberte cambiado tu carrera profesional o cómo un entrenador puede influir tanto positivamente como negativamente en tu futuro”, indica.

Rueda se ve a sí mismo como “un jugador normal, completo”, aunque reconoce que hubo una evolución obligada por las dificultades que le iban surgiendo en su cuerpo. “Era físico y penetrador al principio y tuve que ir adaptándose a las lesiones y desarrollar más el tiro exterior para continuar jugando”, analiza.

Su primer contacto con el baloncesto fue bastante casual: “Recuerdo que fue un compañero de clase el que me dijo que podíamos ir a probar con el CB Marbella, puesto que era el más alto de la clase. Esto sería con 9 años más o menos y desde entonces el entrenador me dijo que fuera todos los días”.

En la actualidad, dice estar “totalmente desvinculado del baloncesto”. “Me dedico a disfrutar de mis hijos y a estar el máximo de tiempo con ellos”, agrega.

Con sus dos hijos.
Con sus dos hijos.